eMotion LV1 Classic de Waves: cuando una consola deja de ser solamente una consola.

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Waves lleva a la consola de vivo una filosofía nacida en el estudio: procesamiento, mezcla, control y expansión dentro de un mismo ecosistema. Con la eMotion LV1 Classic, esa idea llega a un formato compacto, transportable y preparado para crecer sin obligar al usuario a cambiar de plataforma.

Durante años, Waves construyó su reputación alrededor de una idea que transformó la producción de audio: llevar herramientas de procesamiento de enorme sofisticación a una plataforma basada en software. Sus plugins se convirtieron en parte del lenguaje cotidiano de estudios, broadcast y sonido en vivo. Pero había una particularidad en su propuesta de mezcla: eMotion LV1 era, hasta ahora, esencialmente una plataforma que cada usuario debía construir.

La lógica era poderosa. El usuario podía elegir la computadora, los servidores DSP, las interfaces de entrada y salida, las superficies de control y otros componentes para construir un sistema LV1 a medida. Esa flexibilidad era, precisamente, una de sus grandes virtudes. Pero también implicaba una barrera: conocimiento técnico, configuración, compatibilidad y, sobre todo, la responsabilidad de integrar un sistema crítico para un espectáculo en vivo.

La eMotion LV1 Classic cambia esa ecuación. Waves tomó el motor LV1, su arquitectura SoundGrid, sus herramientas de procesamiento y su filosofía de mezcla basada en software, y los llevó a una consola física concebida como un sistema completo. El resultado es una plataforma que combina una superficie de control profesional, pantalla multitáctil, procesamiento DSP, entradas y salidas, conectividad de red y una biblioteca de procesamiento Waves dentro de un único equipo de apenas 17,2 kg.

Y ahí está, probablemente, la verdadera importancia de este producto.

El cambio no está solamente en la consola

La industria del audio profesional está acostumbrada a pensar las consolas digitales como plataformas cerradas: se compra una determinada cantidad de canales, buses, procesamiento y entradas y salidas, y la evolución depende en gran medida de una nueva generación de hardware.

LV1 Classic propone otra lógica. Su arquitectura permite comenzar con 64 canales mono/estéreo y 44 buses, y posteriormente ampliar el sistema mediante software hasta 80 canales estéreo —160 entradas— y 52 buses. La actualización no exige reemplazar la consola.

Esto cambia la relación entre inversión y crecimiento. Una empresa de rental puede comenzar con una determinada configuración y ampliar sus capacidades a medida que aumentan las exigencias de sus clientes. Un ingeniero puede adquirir una plataforma que hoy cubra sus necesidades y mañana acompañar proyectos de mayor escala. Y una producción puede sumar procesamiento o I/O sin reconstruir completamente su sistema.

En otras palabras, el hardware deja de ser el límite de la evolución del sistema.

Entender la tecnología desde el mercado

Para comprender qué representa esta filosofía en el mercado latinoamericano, LATAM STAGE conversó con Luis Duque, CEO de Wholestage, distribuidor de Waves para México, quien nos ayuda a poner en contexto el concepto detrás de la eMotion LV1 Classic.

Desde esta perspectiva, la importancia de LV1 Classic no pasa únicamente por la cantidad de canales o por la cantidad de plugins disponibles. El punto central está en la integración.

Waves reúne en una misma plataforma elementos que tradicionalmente podían encontrarse separados: consola, procesamiento, DSP, networking, control remoto, stageboxes y herramientas de producción.

Y eso permite pensar la consola no como un equipo aislado, sino como el centro de un ecosistema.

Una consola con ADN de estudio

Una de las características que diferencia a LV1 Classic es que su filosofía de procesamiento no intenta reproducir solamente el concepto tradicional de una consola digital.

En LV1, cada canal dispone de un rack de procesamiento de hasta ocho slots, y los procesadores pueden organizarse libremente. No existe la obligación de aceptar una cadena fija de procesamiento. Un plugin puede utilizarse en cualquier canal o bus donde sea necesario.

Esto puede parecer una cuestión de workflow, pero en realidad es mucho más importante.

Un ingeniero que viene del mundo del estudio encuentra en LV1 una lógica conocida: seleccionar un procesador, insertarlo, modificar su posición dentro de la cadena y construir el sonido de acuerdo con las necesidades de cada fuente.

Pero ahora esa filosofía se traslada al escenario. F6 Dynamic EQ, Waves Tune Real-Time, X-FDBK, PSE, R-Comp, H-Delay, Renaissance Reverb, Doubler, GTR3, Magma Tube y otras herramientas forman parte de un ecosistema que puede ampliarse hasta superar los 160 plugins orientados al sonido en vivo.

La diferencia está en que el procesamiento deja de ser un elemento externo para convertirse en parte integral de la consola.

El procesamiento como parte del instrumento

Aquí aparece otro de los puntos que convierten a LV1 Classic en una propuesta particularmente interesante.

Waves no diseñó esta consola solamente para «mezclar». La diseñó para procesar el espectáculo.

La corrección tonal, la dinámica, el control de feedback, la reducción del bleed entre micrófonos, la afinación vocal en tiempo real, los efectos, el procesamiento creativo y las herramientas de monitorización forman parte de una misma arquitectura.

Incluso funciones que tradicionalmente requerían equipamiento adicional pueden incorporarse mediante software. Es el caso de eMo IEM, que permite convertir determinadas salidas de monitor en un sistema de mezcla in-ear inmersivo, o Dugan Speech, que integra automatización de ganancia para hasta 64 micrófonos dentro del flujo de trabajo de LV1.

Esto abre una puerta particularmente interesante para teatros, corporativos, iglesias, festivales y producciones donde la cantidad de micrófonos y la necesidad de control automático pueden crecer rápidamente.

SoundGrid: la pieza que hace posible la idea

Para entender realmente LV1 Classic hay que mirar más allá de la superficie de control.

El corazón conceptual del sistema es SoundGrid, la arquitectura de red de Waves para transportar audio y distribuir procesamiento con muy baja latencia.

La consola puede conectarse a stageboxes IONIC, servidores DSP adicionales y dispositivos de expansión, además de integrarse con entornos Dante y MADI mediante interfaces específicas. También es posible conectar varias LV1 para compartir I/O entre posiciones de FOH, monitores y broadcast.

Esto es particularmente relevante porque transforma a LV1 Classic en una plataforma modular aunque su formato físico sea todo-en-uno.

La paradoja es interesante: es una consola integrada que conserva la filosofía modular de LV1.

Si una producción necesita más entradas, se agregan I/O. Si necesita más procesamiento, se agregan servidores SoundGrid. Si necesita más superficie de control, puede sumar otro banco de faders. Si necesita Dante o MADI, puede incorporar los dispositivos correspondientes. El sistema crece alrededor de la consola.

Potencia que cabe en una valija

En un mercado donde las producciones viajan cada vez más y los costos logísticos tienen un peso creciente, el tamaño también es una variable tecnológica.

LV1 Classic mide aproximadamente 560 × 402 × 561 mm y pesa 17,2 kg. Esa relación entre capacidad y tamaño es uno de sus argumentos más contundentes. Waves incluso la plantea como una consola suficientemente compacta para ser transportada en vuelos comerciales con el embalaje adecuado.

Pero lo importante no es simplemente que sea pequeña. Es que no parece pequeña en términos de arquitectura. La superficie incorpora una pantalla multitáctil de 21,5 pulgadas con hasta 1000 nits de brillo y 17 faders motorizados de 100 mm, además de encoders, displays LCD y controles dedicados.

La pantalla permite trabajar sobre una enorme cantidad de parámetros sin multiplicar el tamaño físico de la consola. Al mismo tiempo, los faders físicos mantienen la relación táctil que los ingenieros de vivo continúan demandando.

Es una combinación entre la flexibilidad del software y la respuesta física del hardware.

Dos mundos que finalmente se encuentran

Quizás uno de los aspectos más interesantes de LV1 Classic sea que elimina una frontera que durante años estuvo bastante marcada.

Por un lado estaba el mundo de las consolas de vivo: superficies físicas, faders, buses, escenas y procesamiento integrado.

Por otro, el mundo del estudio: plugins, cadenas de procesamiento, automatización, recall, herramientas creativas y una enorme libertad para diseñar el sonido.

LV1 Classic intenta unir ambos mundos.

Y lo hace desde una plataforma que además puede almacenar hasta 1000 escenas, ofrece Recall Safe y Scope Filters, incorpora DCAs, mute groups, múltiples salidas por canal con delay alignment y permite grabación de hasta 16 pistas directamente a USB o hasta 128 canales mediante una computadora externa.

El resultado es una consola que no solamente piensa en el momento de la mezcla, sino en todo el flujo de trabajo.

La consola también sale de la consola

Otro elemento que revela la filosofía de Waves es el control remoto.

MixTwin permite replicar el control del sistema desde un iPad; MyFOH permite manejar niveles, paneo y envíos desde diferentes puntos del recinto; y MyMon permite que los propios músicos controlen sus mezclas de monitoreo.

Esto resulta especialmente relevante en producciones donde la consola ya no es necesariamente el único lugar desde donde se toman decisiones.

El ingeniero de FOH puede estar en su posición. El técnico de monitores puede trabajar desde el escenario. Y el músico puede tener control directo de su mezcla.

La consola pasa de ser una superficie de mezcla a convertirse en una interfaz distribuida de producción.

El verdadero diferencial: no quedar encerrado en el hardware

Hay una frase que puede resumir buena parte de la filosofía LV1 Classic: la consola no termina donde termina el hardware.

El usuario puede comenzar con los recursos incluidos y posteriormente sumar I/O, procesamiento, plugins, control, monitoreo inmersivo o nuevas capacidades.

La versión actual del sistema permite incluso ampliar LV1 hasta 80 canales estéreo, 160 entradas y 52 buses mediante una actualización de software.

Esta posibilidad resulta especialmente relevante en un momento en el que la industria está buscando inversiones más inteligentes y sistemas capaces de acompañar los cambios tecnológicos sin obligar a reemplazar todo el equipamiento.

En ese sentido, LV1 Classic no propone solamente comprar una consola. Propone comprar una plataforma que puede evolucionar.

¿Es realmente revolucionaria?

La palabra «revolucionaria» suele utilizarse demasiado en la industria. Una consola no se vuelve revolucionaria simplemente porque tenga muchos canales, una pantalla grande o una enorme cantidad de plugins.

En el caso de LV1 Classic, el argumento es diferente.

La innovación está en haber convertido una arquitectura históricamente modular y basada en software en un producto integrado, físico y transportable, sin abandonar las posibilidades de expansión que hicieron atractiva a LV1 desde sus comienzos.

Es decir: Waves no eliminó la modularidad; la hizo opcional.

Para quien necesita simplicidad, existe una consola lista para trabajar. Para quien necesita crecer, existe SoundGrid. Para quien necesita más procesamiento, existen servidores adicionales. Para quien necesita más entradas y salidas, existen stageboxes y conversores. Para quien necesita más canales, existe una expansión por software. Para quien necesita más superficie, puede agregar faders.

Y para quien necesita una experiencia de mezcla diferente, está todo el universo de procesamiento Waves.

Ese concepto puede ser especialmente valioso para un mercado latinoamericano donde la versatilidad, la movilidad y la capacidad de que un mismo sistema pueda resolver distintos tipos de trabajo tienen un peso cada vez mayor.

Una nueva manera de pensar una consola

La eMotion LV1 Classic llega en un momento en el que el sonido en vivo está dejando de pensar en términos de equipos individuales y comienza a hacerlo en términos de ecosistemas.

La consola, el stagebox, el servidor DSP, la red, los plugins, el monitoreo, el control remoto y la grabación ya no tienen por qué ser mundos separados.

Waves los pone bajo una misma arquitectura. Y probablemente ese sea el mayor valor de LV1 Classic: no intenta competir solamente por tener más canales o más procesamiento. Intenta cambiar la manera en que entendemos qué debe ser una consola digital.

Una consola puede ser hardware. Puede ser software. Puede ser una red. Puede ser un servidor de procesamiento. Puede ser una herramienta de producción.

Y puede ser todas esas cosas al mismo tiempo. La eMotion LV1 Classic es, precisamente, la materialización física de esa idea.

Máxima potencia. Formato compacto. Y una plataforma que puede seguir creciendo después de haber salido de la caja.

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