Ultimo Sharpy: la evolución de un ícono que continúa definiendo el concepto de beam.

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En un mercado donde casi todos los fabricantes concentran sus esfuerzos en motores LED cada vez más potentes y en el desarrollo de nuevas soluciones láser, Claypaky tomó una decisión que, a primera vista, parece desafiar la lógica de la industria. Con el lanzamiento del Ultimo Sharpy, la compañía italiana no solo recupera uno de los nombres más emblemáticos de la iluminación profesional, sino que también plantea una pregunta que merece ser analizada: ¿la innovación consiste siempre en adoptar la tecnología más reciente o en elegir la herramienta adecuada para cada aplicación?

Hay muy pocos productos en la industria de la iluminación profesional cuyo nombre haya trascendido la categoría del equipo para convertirse en un concepto. Sharpy es uno de ellos. Durante años, hablar de un «Sharpy» dejó de significar únicamente un modelo de Claypaky para convertirse en una referencia universal dentro del mundo de los haces ultraconcentrados. Su aparición modificó la estética de conciertos, festivales, programas de televisión y grandes espectáculos, inaugurando una tendencia que rápidamente fue adoptada por prácticamente todos los fabricantes del mercado.

Sin embargo, ese mismo éxito planteaba un desafío complejo. ¿Cómo actualizar un producto que marcó una época sin traicionar aquello que lo convirtió en un clásico? La respuesta de Claypaky no fue desarrollar un sustituto completamente diferente ni seguir la tendencia de crear un híbrido capaz de hacerlo todo. Por el contrario, la compañía italiana decidió volver al concepto original y perfeccionarlo con las tecnologías que exige la producción actual.

El resultado es Ultimo Sharpy, una luminaria que mantiene intacta la filosofía del modelo original, pero incorpora una plataforma tecnológica completamente renovada para responder a las necesidades de los espectáculos modernos.

Una evolución, no una reinvención

En una industria donde la versatilidad suele convertirse en el principal argumento comercial, resulta llamativo encontrar un producto que reivindique la especialización.

Ultimo Sharpy no pretende ser un wash, un profile ni un híbrido multipropósito. Sigue siendo, ante todo, un beam diseñado para producir haces extremadamente definidos, intensos y de gran impacto visual. Esa decisión de diseño, lejos de representar una limitación, constituye probablemente su mayor fortaleza.

Claypaky entendió que el éxito del Sharpy original no estaba únicamente en su potencia lumínica, sino en la claridad de su propósito. En lugar de modificar esa identidad, decidió potenciarla incorporando herramientas que amplían sus posibilidades sin alterar su personalidad.

El resultado es un equipo que continúa ofreciendo el mismo efecto visual que convirtió al Sharpy en un referente, pero adaptado a las exigencias técnicas de los sistemas de iluminación contemporáneos.

La apuesta por la lámpara HID

Quizás una de las decisiones más interesantes del nuevo Ultimo Sharpy sea la elección de mantener una fuente de luz basada en una lámpara HID OSRAM de arco corto de 250 W.

En un mercado donde la mayoría de los lanzamientos se apoyan en motores LED o tecnologías láser, esta decisión podría parecer conservadora. Sin embargo, desde una perspectiva técnica responde a una lógica muy clara.

Los proyectores beam requieren una enorme concentración de energía luminosa en un ángulo extremadamente reducido. En este tipo de aplicaciones, la intensidad del haz y su capacidad para atravesar grandes distancias siguen siendo factores determinantes.

Con una salida de hasta 100.000 lux a 20 metros y una temperatura de color cercana a los 7.200 K, Ultimo Sharpy demuestra que la tecnología de descarga todavía ofrece ventajas significativas cuando el objetivo es producir haces extremadamente brillantes y definidos.

Más que una resistencia al cambio, la elección de Claypaky parece responder a una filosofía sencilla: utilizar la tecnología que mejor resuelve una necesidad específica.

Preparado para la producción actual

Si el Sharpy original revolucionó la estética de los espectáculos, Ultimo Sharpy busca responder a las nuevas condiciones de trabajo que enfrentan empresas de alquiler, diseñadores e integradores.

Uno de los avances más importantes es la incorporación de una carcasa con certificación IP66. Este cambio permite utilizar la luminaria en eventos al aire libre sin necesidad de soluciones adicionales para protegerla de lluvia, polvo o condiciones ambientales adversas.

Pero alcanzar ese nivel de protección en una luminaria equipada con una lámpara de descarga representa un desafío considerablemente mayor que en equipos con motores LED. Claypaky ha conseguido mantener el mismo concepto compacto que hizo famoso al Sharpy, incorporando al mismo tiempo un diseño sellado pensado para soportar el ritmo de trabajo de giras internacionales, festivales e instalaciones permanentes.

A ello se suma una construcción orientada claramente al mercado rental, con asas ergonómicas, facilidad de mantenimiento, acceso simplificado a componentes internos y múltiples detalles destinados a reducir tiempos de servicio durante las producciones.

Más herramientas creativas sin perder el ADN beam

Aunque el corazón del Ultimo Sharpy continúa siendo su impresionante haz de 2°, Claypaky amplió considerablemente sus recursos creativos. La incorporación de un sistema de mezcla de color CMY representa uno de los avances más importantes respecto de generaciones anteriores.

A diferencia de una rueda de colores tradicional, la mezcla CMY permite generar una paleta mucho más amplia, con transiciones suaves entre tonos saturados y colores pastel. Para el diseñador de iluminación esto significa una mayor libertad creativa, especialmente en producciones donde el color cumple un papel narrativo y no únicamente decorativo.

A ello se suma la rueda de colores original de 14 filtros dicroicos, ofreciendo la posibilidad de combinar velocidad de cambio con precisión cromática según las necesidades del espectáculo.

Otro aspecto interesante es la incorporación de un filtro frost de 10°, que modifica completamente la personalidad del equipo. Sin convertirlo en una luminaria wash, permite suavizar el haz y ampliar su campo de aplicación, ofreciendo nuevas posibilidades para televisión, eventos corporativos o espectáculos donde la versatilidad resulta importante.

Prismas que multiplican el impacto visual

Los efectos aéreos siempre fueron una de las principales virtudes del Sharpy, y Ultimo Sharpy lleva ese concepto un paso más allá.

El nuevo sistema incorpora un prisma circular de 18 facetas y un prisma lineal de seis caras, ambos con rotación bidireccional y velocidad variable. La posibilidad de utilizar estos efectos de manera independiente amplía significativamente el repertorio visual del equipo.

En lugar de limitarse a generar múltiples haces, los prismas permiten construir figuras luminosas mucho más complejas, aportando profundidad y dinamismo a las escenas. Combinados con el sistema CMY y el frost, ofrecen un lenguaje visual considerablemente más amplio que el de la primera generación del Sharpy.

Movimiento diseñado para los espectáculos actuales

Otro de los cambios importantes aparece en la mecánica del equipo.

Ultimo Sharpy incorpora panorámica infinita, una característica cada vez más demandada en aplicaciones de seguimiento automatizado y espectáculos sincronizados mediante timecode.

La rotación continua elimina las limitaciones propias de los sistemas tradicionales, permitiendo movimientos fluidos sin necesidad de reposicionar la luminaria cuando alcanza el final de su recorrido.

El rango de tilt también fue optimizado para facilitar la cobertura desde posiciones de montaje complejas, una ventaja especialmente valorada en giras internacionales, eventos temporales y escenarios donde la ubicación de los equipos suele estar condicionada por múltiples factores.

La rapidez de movimiento continúa siendo una de las señas de identidad del Sharpy, pero ahora acompañada por una mayor precisión y suavidad en las transiciones.

Pensado para el rental del siglo XXI

Más allá de sus prestaciones ópticas, Ultimo Sharpy demuestra una clara orientación hacia el mercado profesional del alquiler y las grandes producciones.

La conectividad incorpora prácticamente todos los protocolos utilizados actualmente: DMX, RDM, Art-Net, sACN y CRMX de LumenRadio, además de servidor web integrado y compatibilidad con CloudIO.

Estas funciones permiten gestionar configuraciones, realizar diagnósticos y actualizar firmware de forma remota, simplificando el trabajo de los departamentos técnicos y reduciendo tiempos de mantenimiento.

También resulta destacable el modo de emulación Sharpy, que permite integrar el nuevo modelo en espectáculos ya programados sin necesidad de reconstruir completamente las bibliotecas o reprogramar movimientos y efectos. Para las empresas de rental que cuentan con una importante base instalada de Sharpys originales, esta compatibilidad representa una ventaja operativa muy significativa.

Más silencioso, más resistente

Claypaky también respondió a uno de los pedidos más frecuentes de los usuarios profesionales.

Una actualización de firmware incorporó el nuevo modo Low Noise, capaz de reducir el nivel sonoro en aproximadamente 7 dB manteniendo cerca del 90 % del rendimiento lumínico original.

Esta mejora amplía considerablemente las posibilidades de utilización en estudios de televisión, teatros, auditorios y otros entornos donde el ruido mecánico puede convertirse en un factor crítico.

Por otra parte, la disponibilidad del tratamiento Marine Shield permite utilizar el equipo en cruceros e instalaciones marítimas, añadiendo protección específica frente a la corrosión provocada por ambientes salinos. Es una característica que demuestra cómo Claypaky ha pensado el producto para aplicaciones mucho más diversas que los escenarios tradicionales.

Una evolución coherente

Quizás el mayor mérito del Ultimo Sharpy no sea únicamente la incorporación de nuevas funciones, sino la coherencia con la que fueron implementadas.

En lugar de convertir al Sharpy en una luminaria híbrida capaz de hacerlo todo, Claypaky optó por perfeccionar aquello que históricamente hizo mejor: producir algunos de los haces más intensos, definidos y espectaculares de la industria.

Cada una de las novedades —desde la certificación IP66 hasta la mezcla CMY, la panorámica infinita, la conectividad avanzada o el nuevo modo silencioso— responde a necesidades reales de los profesionales sin alterar la esencia del producto.

Es una evolución basada en la experiencia acumulada durante años de trabajo en escenarios, festivales, estudios de televisión y giras internacionales.

Conclusión

El Ultimo Sharpy no pretende reinventar un concepto que ya había demostrado su eficacia. Su verdadero valor radica en haber sabido interpretar qué necesitaba el mercado actual sin perder aquello que convirtió al Sharpy en un referente mundial.

En un momento en el que muchos fabricantes concentran sus esfuerzos en desarrollar luminarias cada vez más polivalentes, Claypaky apuesta por perfeccionar una herramienta especializada, incorporando tecnologías que mejoran su rendimiento, amplían sus posibilidades y facilitan su integración en los flujos de trabajo contemporáneos.

Coincidiendo con la celebración de los 50 años de la compañía, Ultimo Sharpy representa mucho más que el lanzamiento de un nuevo producto. Es la actualización de uno de los equipos más influyentes de la iluminación profesional, una luminaria que mantiene intacto su carácter mientras se adapta a las exigencias técnicas de una nueva generación de espectáculos.

Para quienes buscan un beam de máxima intensidad, preparado para exteriores, con conectividad moderna y una plataforma pensada para el rental profesional, Ultimo Sharpy confirma que algunos íconos no necesitan cambiar de personalidad para seguir marcando el camino. Sólo necesitan evolucionar con inteligencia.

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