MMT consolida Blackmagic Week en Chile como un espacio para compartir tecnología y conocimiento.

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En un mercado audiovisual en constante transformación, el conocimiento compartido se ha convertido en un activo tan valioso como la tecnología. Bajo esa premisa, Blackmagic Week Chile, organizada por MMT, volvió a reunir a profesionales de toda la industria para descubrir las últimas innovaciones de la marca, intercambiar experiencias y analizar hacia dónde evolucionan los flujos de trabajo audiovisuales. Más que un evento, un espacio para construir comunidad.

La rápida evolución de las cámaras, la postproducción, la inteligencia artificial y los nuevos formatos obliga a los profesionales del audiovisual a actualizarse de manera permanente. Pero el desafío ya no pasa solo por incorporar nuevas herramientas, sino por aprender a integrarlas en los flujos de trabajo actuales.

Más que una exhibición tecnológica, Blackmagic Week Chile reunió a profesionales de distintos segmentos de la industria audiovisual para compartir experiencias, descubrir nuevas soluciones y generar un diálogo directo con especialistas de Blackmagic Design.

Para MMT, distribuidor oficial y organizador del encuentro, esa cercanía constituye precisamente el mayor valor de la iniciativa.

«Se trata de una jornada que genera conversaciones muy valiosas sobre el mercado, sus cambios y las nuevas oportunidades que podemos desarrollar tanto para la marca como para quienes trabajan con sus soluciones. Para nosotros es una instancia fundamental para escuchar a la industria y fortalecer la comunidad audiovisual chilena», afirma Juan Pablo Jiménez, CEO de MMT.

Sin duda, hoy resulta igualmente importante entender cómo trabajan otros profesionales, conocer metodologías de producción, descubrir nuevas formas de colaboración y acceder a experiencias que difícilmente pueden encontrarse fuera de este tipo de encuentros.

«La idea nació con el propósito de seguir mostrando a Blackmagic Design como una marca cercana, presente”, explica Jiménez.

La evolución del mercado audiovisual también exige una mayor capacidad de adaptación por parte de fabricantes, distribuidores y profesionales. Comprender esas nuevas dinámicas resulta clave para acompañar las necesidades de un sector que incorpora constantemente nuevas tecnologías, perfiles de producción y modelos de trabajo.

«Veo un mercado en constante transformación, que debe adaptarse rápidamente a nuevos formatos, tecnologías y formas de producir contenidos. Este cambio involucra a todo el ecosistema, desde un creador independiente hasta las grandes cadenas de televisión», señala Juan Pablo Jiménez.

Esa mirada explica por qué MMT entiende su rol más allá de la distribución de productos.

El soporte técnico, la disponibilidad local, la asesoría especializada y la construcción de vínculos de largo plazo forman parte de una estrategia que busca acompañar el crecimiento del ecosistema Blackmagic Design en el país, impulsando al mismo tiempo el desarrollo de una comunidad profesional cada vez más conectada.

La tecnología al servicio de un nuevo modo de producir

La tecnología fue otro de los grandes ejes del encuentro. A través de especialistas de distintas disciplinas y la participación de universidades e instituciones académicas, en Blackmagic Week se mostró cómo el ecosistema integra captura, postproducción y flujos de trabajo dentro de una misma propuesta.

«Mayoritariamente asistió gente del área del broadcast, pero también dedicamos una jornada a profesionales del cine digital. Además, este año ampliamos la convocatoria para que participaran instituciones académicas y universidades que están enseñando con tecnologías que Blackmagic puede ofrecer al mercado», explica Mauricio Rojo, especialista de producto en MMT.

La incorporación del ámbito académico no resulta casual. A medida que las tecnologías de producción evolucionan, también cambia la forma en que nuevos profesionales se preparan para ingresar al mercado. Acercar esas herramientas a estudiantes y docentes permite reducir la distancia entre la formación y las necesidades reales de una industria que incorpora nuevos formatos de trabajo de manera constante.

Ese enfoque también se trasladó a las demostraciones técnicas. En lugar de concentrarse únicamente en especificaciones, las presentaciones estuvieron orientadas a mostrar cómo las distintas soluciones dialogan entre sí dentro de un flujo de trabajo completo, permitiendo comprender no solo qué hace cada producto, sino cómo se integra en proyectos reales.

«Uno de los focos importantes fue mostrar las nuevas cámaras que Blackmagic Design ha incorporado al mercado, especialmente la URSA Cine 17K y la PYXIS 12K, aunque también presentamos la URSA Cine 12K, la URSA Broadcast G2 y la línea Pocket, para mostrar el abanico de soluciones disponibles para los distintos mercados. Además, contamos con especialistas que no solo conocen profundamente las cámaras, sino también la postproducción y los flujos de trabajo necesarios para procesar este tipo de archivos», señala Rojo.

La decisión de integrar captura y postproducción dentro de una misma experiencia responde a uno de los principales desafíos que enfrenta hoy el sector audiovisual.

Por esa razón, una parte importante de las demostraciones estuvo dedicada a explicar cómo administrar volúmenes de información cada vez mayores sin comprometer la eficiencia del proyecto, aprovechando la integración entre el hardware de captura y las herramientas de postproducción desarrolladas por la propia Blackmagic Design.

«Las personas se interesaron mucho en conocer cómo estas cámaras marcan diferencias frente a otras opciones del mercado y también en entender cómo trabajar con archivos de tan alta resolución. El manejo de esos flujos de trabajo utilizando DaVinci Resolve despertó muchísimo interés entre quienes participaron», comenta Rojo.

Más que mostrar tecnología, las jornadas acercaron experiencias de trabajo aplicadas a situaciones reales de producción.

La formación como ventaja competitiva

Hablar de nuevas cámaras, resoluciones más altas o herramientas impulsadas por inteligencia artificial resulta inevitable cuando se analiza la evolución del audiovisual. Sin embargo, la tecnología por sí sola no garantiza mejores producciones. Su verdadero potencial aparece cuando existen profesionales capaces de comprenderla, incorporarla a sus procesos y convertirla en una herramienta al servicio de la creatividad.

Ese fue precisamente uno de los ejes de la jornada. Además de las demostraciones técnicas, el encuentro reunió a especialistas que compartieron experiencias reales de trabajo.

Entre ellas estuvo Cecilia Belliz, colorista, supervisora de postproducción y DaVinci Resolve Master Trainer, reconocida por su labor en la formación de profesionales en Latinoamérica y por su trabajo como instructora especializada en el ecosistema Blackmagic Design.

Durante su presentación, Belliz profundizó en algunas de las nuevas herramientas incorporadas, especialmente aquellas apoyadas en inteligencia artificial y orientadas a optimizar el trabajo en la página de color.

«En esta oportunidad estuvimos hablando fundamentalmente de algunas herramientas basadas en inteligencia artificial que tenemos en la página de color. Por ejemplo, la posibilidad de sacar de foco alguna parte de una toma que necesitamos porque está toda demasiado en foco o, al revés, mejorar un foco muy crítico. A través de una selección de la imagen podemos hacer que esa toma resulte», informa Belliz.

Lejos de plantear la inteligencia artificial como un sustituto del criterio humano, la especialista propone entenderla como una herramienta: «La inteligencia artificial que utilizamos es de tipo analítico. Lo que hace es ayudar a mejorar el workflow y hacerlo más eficiente, sin necesariamente quitarle trabajo a ningún humano, sino entregándole más horas de creatividad para que el proceso creativo siga mejorando y no perdamos tiempo en actividades que nos alejan de esa parte del trabajo».

Ese enfoque dialoga con uno de los grandes desafíos que enfrenta hoy la industria audiovisual. A medida que aumentan las posibilidades técnicas, también crece la complejidad de los procesos de producción. Automatizar determinadas tareas ya no significa reemplazar conocimiento, sino liberar recursos para que los equipos puedan concentrarse en aspectos narrativos, estéticos y expresivos que ninguna tecnología puede resolver por sí sola.

La apertura del ecosistema Blackmagic también forma parte de esa filosofía: “Tenemos la filosofía de que no solo se puede trabajar con nuestros productos, sino que somos muy abiertos a complementarnos con otros entornos. Mi recomendación siempre es asistir a demostraciones como estas, porque permiten conocer las nuevas herramientas, las cámaras, los desarrollos y las integraciones que constantemente van apareciendo entre todos los productos», asegura Belliz.

Pero quizás la reflexión más profunda de la jornada no estuvo relacionada con el software ni con las cámaras, sino con la manera en que los profesionales aprenden un oficio que cambia permanentemente.

Durante décadas, gran parte del conocimiento audiovisual circuló de manera informal, apoyado en la experiencia práctica y en el aprendizaje autodidacta.  

«Creo que este tipo de encuentros son vitalmente importantes. Durante muchos años el audiovisual careció de espacios formativos académicos y muchos de nosotros venimos del autodidactismo. Lo que generan estas instancias es fortalecer esa academia de autodidactas con profesionales de enorme experiencia. Muchas personas me dicen que, de otra manera, nunca hubieran podido ver cómo trabaja un director de fotografía o hacer preguntas que difícilmente podrían responderse en otro contexto», concluye Belliz.

Y esa idea terminó atravesando toda la experiencia: en una industria donde la tecnología evoluciona constantemente, el conocimiento compartido sigue siendo el recurso más valioso para acompañar esa transformación.

Un ecosistema que crece a partir del conocimiento.

La evolución del audiovisual suele medirse en nuevos sensores, resoluciones más altas o herramientas impulsadas por inteligencia artificial. Sin embargo, Blackmagic Week Chile dejó en evidencia que la verdadera transformación no depende únicamente de la tecnología disponible, sino de la capacidad de las personas para comprenderla, adoptarla y convertirla en mejores producciones.

«Blackmagic Design tiene una gran capacidad para convocar a todos estos actores, porque ofrece soluciones para cada nivel de producción: desde herramientas accesibles para quienes están comenzando hasta sistemas completos para los proyectos más exigentes. En este escenario, MMT cumple un rol de facilitador y soporte para el mercado, ofreciendo disponibilidad de productos, inventario local, precios competitivos, asesoría y respaldo técnico, contribuyendo al crecimiento de Blackmagic Design y al desarrollo de toda la industria audiovisual chilena», finaliza Juan Pablo Jiménez.

Las demostraciones de nuevas cámaras, los avances de DaVinci Resolve Studio, las conversaciones sobre flujos de trabajo y las experiencias compartidas por referentes del sector dejaron una conclusión común: la innovación solo cobra verdadero sentido cuando encuentra una comunidad preparada para aprovecharla.

Quizás allí radica el mayor valor de este tipo de encuentros. Mientras la tecnología continua evolucionando a un ritmo cada vez más acelerado, serán las comunidades capaces de compartir conocimiento, formar nuevos talentos y construir redes de colaboración las que terminarán definiendo el futuro de la industria audiovisual.


Créditos

Fotografía de portada: MMT Chile
Fotografías interiores: MMT Chile

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