Estados Unidos – Blackmagic Design anunció hoy que la nueva película de mapeo de proyección “Texas Legacy in Lights” se rodó con las cámaras cinematográficas digitales Blackmagic URSA Cine 12K LF y Blackmagic PYXIS 6K. El director John Franklin Rinehart, de Austin Film Crew, desarrolló el proyecto destinado al Museo Memorial Gonzales y produjo la primera película narrativa de este tipo, la cual se proyecta dos veces por día sobre la fachada del museo.
Rinehart colaboró estrechamente con el director de fotografía Alex Walker en esta producción. “Cuando comenzábamos a concebir “Texas Legacy in Lights”, la primera película del mundo de mapeo de proyección con imágenes reales que narra la historia de la Revolución de Texas de 1835, inmediatamente surgieron numerosas incógnitas y desafíos técnicos. Alex y yo éramos los precursores de este proyecto y tratábamos de resolver problemas que aún no tenían respuesta. Hubo momentos en el set en los que mirábamos la pantalla y nos dábamos cuenta de que estábamos captando algo como nunca antes se había hecho”, explicó Rinehart.
El desafío principal de la producción era cómo filmar adecuadamente para proyectar imágenes sobre el edificio del Museo Memorial Gonzales, que mide de 29,25 m por casi 9 m, esto es aproximadamente 1,5 veces el tamaño de una pantalla IMAX.
Al respecto, Rinehart comentó: “Cuando se graba para hacer mapeo de proyección, se hace pensando en los aspectos arquitectónicos de la estructura en sí. Elegimos distintos puntos del edificio y superficies sobre las que se proyectarían las diversas partes de la historia con la intención de combinar las imágenes y mostrar la narrativa íntegramente sobre un lienzo gigante. De cierto modo, estábamos filmando varias películas a la vez y luego combinándolas para componer una única experiencia”.
Rinehart optó por utilizar el modelo URSA Cine 12K LF como cámara principal dado que dispone de un sensor RGBW de gran formato y, a menudo, rodaba utilizando hasta cinco URSA Cine 12K LF a la vez. Rinehart señaló: “Filmar con un sensor de gran formato tiene algo que simplemente no se puede replicar: la poca profundidad de campo, el alcance, la calidad cinematográfica. A pesar de que estábamos trabajando en un proyecto completamente nuevo para los espectadores, dado que la gente no está acostumbrada a ver diversas partes de una historia proyectadas en la misma pantalla a la vez, queríamos que tuviera una apariencia increíblemente cinematográfica y familiar para que el público pudiera dejarse llevar por la historia. En definitiva, no se trataba de crear una maravilla desde el punto de vista técnico, sino de contar una historia sorprendente de una manera diferente”.
Rinehart señaló que la PYXIS 6K funcionó como un excelente caballo de batalla como cámara secundaria, la cual se usó como complemento del modelo URSA Cine 12K LF. “Nos encanta el tamaño compacto de la PYXIS, la utilizamos sin accesorios y nos resultó muy ágil. Podíamos montarla en diferentes lugares, emplearla para captar planos cenitales y moverla por distintos sitios sin necesitar de un personal numeroso”.
La calidad del sensor y la alta resolución de la URSA Cine 12K LF fueron fundamentales, ya que el equipo tuvo que grabar planos generales muy amplios para poder captar la estructura completa del edificio. “Tener la posibilidad de recortar la imagen se convirtió en un elemento central en nuestro proceso de edición. Dado que contábamos con esa resolución adicional, pudimos ser muy creativos a la hora de resolver problemas en la postproducción de una forma que ninguna otra cámara actualmente disponible en el mercado nos habría permitido”, comentó Rinehart.
Asimismo, explicó: “Por ejemplo, a veces usábamos un plano cerrado a la derecha del edificio y un plano general a la izquierda, con el fin de mostrar exactamente el mismo momento captado a la vez desde dos encuadres diferentes. En la cinematografía tradicional, normalmente alternarías entre este tipo planos con cortes, pero en esta oportunidad, ambas imágenes se mostraban en simultáneo. El público ubicado a la izquierda del museo tendría una experiencia diferente de la que tendrían las personas situadas a la derecha.”
“Para que esto funcionara, teníamos que grabar planos generales porque las distintas áreas del edificio tienen una arquitectura diferente y, si permites que las imágenes se desborden, terminan por distorsionarse. Así que hay que usar máscaras para las ventanas y otros elementos arquitectónicos, de modo que casi parezca que la imagen está detrás de esos elementos en lugar de que sobresalga. Por ende, se requieren imágenes que brinden amplio margen para hacer acercamientos y reencuadres, y es por eso que la URSA Cine fue de gran utilidad”.
La envergadura del proyecto con frecuencia requería filmar con cinco unidades URSA Cine 12K LF a la vez, y que todas captaran una única toma. Rinehart explicó: “Compusimos nuestra propia versión del edificio como si fuese un mosaico. Las diferentes fachadas dieron lugar a imágenes distintas en varias oportunidades, de manera que, si queríamos que toda la imagen proviniera de una única escena, necesitábamos que los cinco ángulos se hubieran captado a la vez.”
“Debido a que todas las tomas se proyectaban al mismo tiempo en diferentes partes del edificio, no podíamos hacer cortes y alternar entre las imágenes como se hace en el cine tradicional, así que no podía ocultar a los actores entre las distintas tomas. Teníamos que usar una única toma continua que abarcara la totalidad de las actuaciones. Eso significaba rodar planos cerrados y generales a la vez, obteniendo simultáneamente dos planos maestros y dos planos cerrados diferentes, y uno maestro general de ambos personajes en el encuadre”.
Según Rinehart, las ventajas de las cámaras también pudieron apreciarse durante la posproducción. “En ese momento pensé: “Guau, esto es realmente espectacular””, comentó. “Desde el punto de vista del mapeo de proyección, era esencial disponer de imágenes con ese nivel de margen. Rodamos en Blackmagic RAW, que es tan liviano y funciona tan bien con Resolve que no tiene punto de comparación”.
El equipo empleó DaVinci Resolve Studio para la edición, el etalonaje, los efectos visuales (VFX) y la posproducción de audio. Rinehart destacó que el conjunto de herramientas integrales de DaVinci Resolve Studio fueron fundamentales para poder finalizar la posproducción a tiempo y ajustarse a un plazo acotado de 45 días.
“En un momento, estábamos componiendo imágenes de la ciudad de Gonzales en llamas, añadiendo efectos de fuego a lo largo del exterior del edificio y adaptándolos a la estructura misma. Teníamos 42 capas de material en 12K en la línea de tiempo, lo cual es una cantidad extraordinaria para cualquier sistema. El haber podido reproducir el material efectivamente en tiempo real me dejó atónito. No es algo que se pueda hacer con ninguna otra combinación de códecs o programas, a menos que tengas un equipo informático extraordinario o que trabajes con una cantidad enorme de archivos proxy”, explicó Rinehart.
“Para el mapeo de proyección en sí, recurrimos mucho a las funciones de recorte y suavizado de bordes de Resolve”, señaló. “Esto nos permitió fusionar imágenes rápidamente sin tener que recurrir a usar máscaras y manipularlas manualmente. El tan solo poder alinear los horizontes rápidamente es absolutamente fantástico”.
“Mezclamos y masterizamos todo dentro del módulo Fairlight, incluidos los efectos de sonido, los diálogos, la música y la versión final completa. Quedé absolutamente deslumbrado con el rendimiento. Incluso cuando agregaba muchos complementos VST3, el sistema no se ralentizaba”, afirmó. Además, añadió: “El módulo Fusion fue nuestra herramienta principal de VFX para generar efectos de partículas y para la composición. La dinámica de trabajo basada en nodos de Fusion verdaderamente es difícil de superar”.
Dado que la película se proyectaría sobre la fachada del edificio, el etalonaje presentaba desafíos puntuales. Al respecto, Rinehart comentó: “Cuando trabajas con mapeo de proyección, no dispones de una pantalla blanca perfecta. Estábamos proyectando sobre un museo de piedra arenisca desgastada que mostraba signos del paso del tiempo, variaciones de color e irregularidades en la superficie. Cada imagen tenía que someterse a una corrección cromática específica de acuerdo con la parte del edificio sobre la que se proyectaría”.
“Tuvimos que asistir presencialmente al lugar y hacer allí un etalonaje de cada elemento para asegurarnos de que tuviera el color correcto para cada sección específica del edificio. A veces eso requería crear gradientes, porque la piedra era más oscura en la parte inferior y más clara en la superior. Así que tuvimos que aplicar correcciones graduales, básicamente mezclando dos etalonajes diferentes dentro de una misma imagen para responder a las variaciones de la superficie.”
“Aquí es donde la capacidad de DaVinci Resolve de alternar entre los ajustes de etalonaje basados en nodos y la edición en capas realmente se destacó. Podíamos crear múltiples capas de correcciones con diferentes máscaras y gradientes, modificarlas de forma independiente y, paralelamente, ver los resultados plasmados sobre el edificio. El trabajar con archivos Blackmagic RAW significaba que disponíamos de todos los datos de color y que podíamos ajustar la imagen sin distorsionarla. Podíamos hacer correcciones más arriesgadas porque sabíamos que toda la información estaba ahí, en los datos RAW”.
El equipo señaló que las herramientas de reducción de ruido basadas en IA de DaVinci Resolve Studio fueron fundamentales para las escenas con poca luz. “Había muchas escenas nocturnas y en interiores iluminadas a la luz de las velas, y las herramientas de reducción de ruido permitieron procesar estas imágenes a la perfección sin perder detalles. Pudimos manipular esas tomas a un extremo que jamás había podido antes y, a la vez, mantener la nitidez de la imagen. Esa capacidad implicó que la creatividad no estaba limitada por las restricciones técnicas”, afirmó Rinehart.
Al finalizar, Rinehart acotó: “La historia puede resultarle bastante aburrida a mucha gente, pero tuvimos la oportunidad de hacer que cobrara vida de una manera innovadora. No se trataba solo de los personajes históricos, sino de las personas detrás de esas figuras, que a su vez eran la abuela o el hijo de alguien. El peso de esa responsabilidad, la de contar la historia correctamente y honrar lo que ellos vivieron, estuvo presente durante toda la producción, y la historia seguirá vigente durante los próximos 15 años para las generaciones futuras”.
“Más allá de los avances técnicos, esta película no habría tenido mucha repercusión si no hubiésemos sido capaces de contar la historia como corresponde y de hacerle saber a la gente que no quedará en el olvido. Las cámaras, la resolución y la dinámica de trabajo estuvieron al servicio de un objetivo más importante. Hemos creado algo permanente para una comunidad que se merece que su historia sea contada con la misma magnitud y ambición que suelen reservarse a las grandes ciudades, y eso es lo que hace que todo el esfuerzo por resolver los problemas técnicos valga la pena”.




