KLANG y DiGiCo redefinen la experiencia teatral con el primer musical silent disco de Polonia

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La icónica ópera rock Jesus Christ Superstar recibió una innovadora adaptación en Polonia. El Teatro Musical Kujawsko-Pomorski de Toruń reimaginó la obra llevándola a un espacio no convencional, el club de música Od Nowa, y presentándola como el primer musical silent disco del país. En el centro de la producción estuvieron KLANG y la consola Quantum 225 Pulse de DiGiCo, que en conjunto conformaron la columna vertebral de una experiencia sonora inmersiva que ofreció al público una vivencia completamente nueva y otorgó a los músicos control total sobre su entorno de monitoreo.

Reconocido por sus producciones vanguardistas, el Teatro Musical de Toruń asumió el ambicioso reto de presentar Jesus Christ Superstar en un formato nunca antes visto en los escenarios polacos, desdibujando los límites entre arte escénico, concierto e instalación inmersiva. La decisión de presentar la obra en un club respondió a una elección creativa que buscaba sumergir al público en una puesta en formato promenade, con libertad de movimiento para explorar el espacio y acompañar la historia desde adentro. Los actores se desplazaban entre los asistentes utilizando plataformas, entrepisos y escenarios especialmente construidos. Esta disposición requirió repensar por completo el concepto de sonido, lo cual representó uno de los mayores desafíos de la producción.

La elección del formato silent disco fue tanto artística como técnica. En un espacio habituado a conciertos de rock, jazz y música alternativa, un sistema PA convencional habría tenido dificultades para entregar un sonido claro y consistente a una audiencia móvil distribuida por todo el recinto. Además, los riesgos de feedback y fluctuaciones de volumen en un entorno tan dinámico habrían sido considerables.

En el corazón del sistema se ubicó la consola DiGiCo Quantum 225 Pulse, que actuó como centro de control de la producción. Gracias a la ampliación de canales que brinda la actualización Pulse, la consola manejó 80 entradas y 48 salidas, gestionando todos los canales de músicos, actores, coro y efectos de sonido.

Todo el sonido, incluyendo música en vivo, diálogos y efectos, se transmitió directamente a los auriculares inalámbricos silent disco que usaba el público. Esto permitió una inmersión total en el universo sonoro del musical, sin limitaciones acústicas, y con total libertad para desplazarse por el espacio.

Para potenciar aún más la experiencia y agregar una dimensión física al sonido, se desplegaron subwoofers discretos a lo largo del recinto. Estos ofrecieron al público una sensación táctil de baja frecuencia, aportando peso emocional y acentuando momentos dramáticos clave: el complemento perfecto para la mezcla personalizada que enriquecía la dimensión inmersiva del espectáculo.

KLANG, por su parte, jugó un rol crucial en asegurar el confort de los músicos y la eficiencia de la producción. Con una banda de 11 integrantes ensayando en entornos acústicamente complejos, KLANG se convirtió en la piedra angular del sistema de monitoreo. Cada músico utilizó su propio Klang:kontroller, lo que les permitió crear y ajustar su mezcla 3D personal de forma independiente. Incluso aquellos sin experiencia previa en monitoreo personal se familiarizaron rápidamente con la interfaz intuitiva, logrando su mezcla ideal en pocos minutos.

Para el equipo de sonido, esto representó una gran ventaja, ya que pudieron concentrarse en la mezcla principal para el público y en gestionar el sonido de actores y coro, con la tranquilidad de que los músicos tenían control total sobre su monitoreo. Además, KLANG facilitó la adaptación rápida a las condiciones cambiantes del escenario, dado que tanto la disposición del espacio como la ubicación de los músicos se modificaban constantemente.

«KLANG nos alivió una enorme carga, tanto técnica como mental», señaló Krzysztof Kardas, uno de los dos ingenieros de FOH. «Los músicos podían ajustar fácilmente sus mezclas y, durante un cronograma de ensayos intenso y con tiempos de montaje ajustados, eso realmente nos permitió enfocarnos. Para muchos fue su primera experiencia con monitoreo inmersivo, pero a los pocos minutos de usar el KLANG:kontroller ya se sentían cómodos y seguros.»

El equipo de sonido utilizó el software estándar de la Quantum 225 que, gracias a la última actualización Pulse, fue más que suficiente para responder a las demandas de esta producción compleja.

«La Quantum 225 demostró todo su potencial», concluye Kardas. «En una producción teatral montada en un espacio tan poco convencional, con gran cantidad de intérpretes en movimiento, la consola fue una roca para nosotros. Utilizamos decenas de Snapshots, con algunas escenas que requerían hasta 30 cues en una sola canción. La velocidad, estabilidad y flexibilidad de la Quantum 225 fueron invaluables, especialmente en un entorno donde cada cambio debía ser instantáneo y perfecto.»

https://www.klang.com

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