Hace unos 30 años, un grupo de estudiantes del Randolph-Macon College formó una banda dedicada a interpretar una original mezcla de folk y música celta estadounidense. Mucho ha sucedido desde entonces con Carbon Leaf. Han tenido algunos éxitos, incluido A Life Less Ordinary, que alcanzó el puesto Nº 5 en los rankings de Billboard… Sus canciones han sido parte de bandas sonoras (Curious George 2: Follow That Monkey)… Y han girado sin parar por grandes festivales y recintos emblemáticos.
Con el tiempo, algunos integrantes del quinteto se reubicaron, mudándose a miles de kilómetros, a la costa oeste. Pero el domingo 3 de agosto, la banda volvió a sus raíces como cabeza de cartel en Music at Maymont, un ciclo de conciertos en vivo que se realiza en un idílico espacio verde de 100 acres en pleno centro de la capital de Virginia, a solo 15 millas del campus donde comenzó su historia musical.
El hermoso entorno, el valor simbólico del momento y la conexión mágica con los fans locales que crecieron con su música no pasaron desapercibidos en este show de bienvenida. “Es algo especial cuando el sol se está poniendo y todo el ambiente cambia de atardecer a noche. Es divertido”, expresó el fundador de la banda, Terry Clark, a un periodista. “Se siente más como una reunión relajada que como un show de alta presión, que suele suceder cuando estás de gira en distintos recintos”.
Potenciando ese clima y reflejando la calidez de la ocasión, Jason Patsel diseñó una propuesta de iluminación envolvente y emotiva con luminarias Maverick Force S Spot y Rogue R2 Wash de CHAUVET Professional, provistas por 81 Productions y LiteTek Entertainment.
Ubicadas en filas a lo largo del fondo del escenario, las Maverick y Rogue generaron coloridos haces hacia el público, reforzando la conexión entre la banda y sus seguidores de siempre. Las unidades Rogue RGBW también bañaron individualmente a cada músico en colores intensos y texturizados, acentuando el carácter emocional del concierto.
Por supuesto, dado que el show de Carbon Leaf duró dos horas, Patsel no se apoyó únicamente en la nostalgia para sostener el interés visual. “El espectáculo tuvo muchas escenas diferentes”, comentó. “Queríamos que algunas de esas escenas tuvieran un resultado audaz y un poco inquietante. En otras usamos zooms abiertos y sin gobos para fomentar la participación del público. También hubo grandes efectos visuales para los momentos de cantar todos juntos, y estéticas rockeras cuando la banda homenajeó al gran Ozzy Osborne con Crazy Train”.
“Un gran agradecimiento también a Chris Waugaman y Tammy Melton por las increíbles fotos. A Sean McLane, LiteTek y 81 Productions”, continuó Patsel, quien destacó que se vivió una “atmósfera familiar” entre todo el equipo de producción. Y, dada la naturaleza de este show tan sentido, es difícil imaginarlo de otra manera.
Foto: Waugtography




