Tras el incendio que destruyó su histórica sede, POPE encontró la oportunidad de comenzar de nuevo. En apenas tres meses, Gastón Claver lideró el diseño integral de iluminación, audio, video e ingeniería técnica de un proyecto concebido para evolucionar con el tiempo.
Junto a Todomúsica, el club incorporó soluciones de última generación, mientras las pantallas Absen y el trabajo estructural del Grupo Stoessel completaron una instalación que hoy redefine la experiencia tecnológica del reconocido espacio nocturno.

Diseñar la infraestructura técnica de un club nocturno es un desafío donde conviven creatividad, ingeniería y operación. Hacerlo después de perder por completo la sede original, con apenas tres meses para volver a abrir las puertas, exige además una capacidad de adaptación poco habitual.
Ese fue el escenario que enfrentó Gastón Claver, LD de larga trayectoria teatral, quien encaró este nuevo desafío con mucho entusiasmo, y decididos a comenzar una nueva etapa tras el incendio que destruyó su histórico local de Pilar. Lejos de intentar reproducir lo que ya existía, el objetivo fue aprovechar la oportunidad para replantear cada sistema desde cero y construir un espacio preparado para crecer con el tiempo.
Claver ya conocía el proyecto. Desde hacía casi dos años trabajaba junto al equipo en el desarrollo de la identidad técnica del club y, antes del incendio, incluso había comenzado a diseñar una importante incorporación tecnológica para la sede original.
«Habíamos comprado una pantalla con un diseño pensado específicamente para el otro boliche. El incendio nos agarró justo cuando el material estaba viajando para Argentina».
Y esa inversión terminó convirtiéndose en el punto de partida de un proyecto completamente diferente.

Diseñar un club desde una hoja en blanco.
El nuevo edificio apareció rápidamente, pero su estado obligaba a pensar más en una reconstrucción que en una simple remodelación.
Para Claver, el primer paso no consistió en elegir luminarias ni sistemas de audio. Antes era necesario entender el espacio y descubrir qué posibilidades ofrecía.
Con el espacio completamente vacío, cada decisión debía tomarse antes de que comenzara la obra. La ubicación de las estructuras, los recorridos del cableado, los puntos de rigging, la distribución de las pantallas y la integración entre iluminación, audio y video tenían que resolverse sobre un modelo virtual que permitiera anticipar problemas y optimizar cada etapa de la construcción. Ese trabajo previo se convirtió en la hoja de ruta que acompañó toda la ejecución del proyecto.
«Tomé todos los planos del lugar, levanté el edificio en 3D y empezamos a desarrollar las ideas. Todo fue evolucionando mientras el lugar se iba demoliendo.»
Aquellos renders no sólo definían la estética del nuevo POPE. También permitían resolver un desafío fundamental: adaptar un importante sistema de pantallas LED que había sido adquirido para un edificio completamente distinto.
Después de numerosos estudios de superficie y distribución, el equipo descubrió que el material disponible permitía desarrollar una propuesta todavía más ambiciosa que la original.
Las pantallas Absen, con pitch 2.6 y configuración rental, pasaron a convertirse en el eje visual del nuevo club.
Sobre la pista principal se diseñó una gran pantalla suspendida, complementada por una estructura circular sobre la cabina del DJ y distintas superficies distribuidas estratégicamente en las barras, aprovechando incluso paneles flexibles para acompañar las curvas del diseño arquitectónico.
«Nos dimos cuenta de que los metros cuadrados alcanzaban para hacer el diseño que terminamos construyendo».
La elección de paneles rental tampoco fue casual. Más allá de las prestaciones técnicas, Claver buscaba que toda la instalación mantuviera la flexibilidad necesaria para futuras modificaciones.
«No sabés cómo son los caminos de la vida. Hoy la armamos así, pero mañana queremos hacer otra cosa. Por eso elegimos paneles de rental, mucho más amigables para montar y desmontar.»
Esa filosofía terminaría extendiéndose al resto del proyecto.

Un socio tecnológico para iluminación y audio.
Mientras el diseño arquitectónico comenzaba a definirse, llegaba el momento de tomar decisiones sobre dos de los sistemas más importantes del club: la iluminación y el audio.
Para esa etapa, Claver trabajó junto a Todomúsica, empresa que se convirtió en un socio tecnológico durante el desarrollo del proyecto, aportando una selección de las soluciones que mejor respondían a los objetivos estéticos y operativos de la nueva propuesta.
La premisa era clara.No buscaban llenar el techo con distintos modelos de luminarias. Querían construir un lenguaje visual coherente.
«Habíamos arrancado con una idea mucho más disruptiva, con muchos modelos distintos, pero después decidimos ir hacia un concepto más uniforme, repitiendo un mismo tipo de equipo para construir una identidad visual.»
Ese trabajo conjunto permitió definir un sistema basado principalmente en cabezales móviles, estrobos y luminarias arquitectónicas distribuidas estratégicamente para acompañar la dinámica del club sin perder consistencia estética.
«Con Todo Música elegimos los equipos que queríamos incorporar y trabajamos juntos para llevar esa idea al proyecto.»
Se definió un sistema de iluminación pensado para combinar versatilidad y una fuerte identidad visual. La propuesta se apoyó en cabezales móviles Vector 9RB de Luxnova, capaces de operar como beam, spot y wash desde un mismo equipo, complementados por barras LED Fractal 960 de Luxnova con control por píxeles y efectos de wash y estrobo. La combinación permitió desarrollar una puesta dinámica, adaptable a distintos momentos de la noche y alineada con el concepto estético del nuevo POPE.
Pero la iluminación era sólo una parte del desafío. El sistema de sonido también debía romper con los esquemas habituales.
Y esa decisión comenzaría a tomar forma a partir de una idea muy particular de los propios dueños de POPE. La intención nunca fue instalar un PA convencional, sino construir una experiencia que acompañara la personalidad del club.
Curiosamente, el punto de partida no fue el sistema principal. Todo comenzó con los monitores de cabina.
Uno de los propietarios había conocido los monitores Void durante distintos viajes y tenía una única condición para el nuevo proyecto: ese debía ser el sonido que acompañara a los DJs.
A partir de esa decisión, Claver comenzó a desarrollar el resto del sistema.
«La idea era que todo estuviera a la altura de ese concepto». Y con esa premisa volvió a trabajar junto a Todomúsica, evaluando distintas alternativas hasta encontrar la configuración que mejor respondiera tanto al comportamiento acústico del recinto como a la experiencia que buscaban ofrecer.
Más allá del nivel de presión sonora, el objetivo era lograr una cobertura uniforme y una estética que acompañara el resto del diseño del club.
Después de analizar diferentes opciones, Claver optó por un sistema dBTechnologies, una decisión que respondió tanto a criterios técnicos como visuales.
«Había probado otro modelo, pero el ángulo de cobertura era demasiado cerrado. Cuando encontré esta caja tenía la calidad de sonido que buscaba y una dispersión mucho más amplia.»
Sin embargo, todavía faltaba resolver un detalle. Las cajas debían integrarse visualmente al concepto del espacio.
Por eso, junto al departamento técnico de Todo Música, decidieron desmontarlas y personalizarlas con un acabado color bordó especialmente desarrollado para el proyecto, alineándolas con la estética de los monitores Void y del resto de la propuesta escénica.

Pensar en el futuro desde el primer día.
Para Claver, el nuevo POPE no debía quedar limitado al espectáculo inaugural.
Cada sistema fue concebido para facilitar futuras modificaciones, tareas de mantenimiento y posibles ampliaciones. Por ese motivo, el cableado, la distribución de señales y la arquitectura de control incorporaron redundancias prácticamente en todos los niveles.
«Todo está backupeado. No había forma de hacerlo de otra manera porque cualquier problema aparece cuando el boliche está lleno.»
La infraestructura terminó incluyendo cerca de un centenar de líneas entre redes, control, audio, iluminación y respaldo, una decisión que incrementó considerablemente la complejidad del proyecto, pero que también garantizó una operación mucho más confiable.
El sistema de video representó otro de los grandes desafíos.
La superficie total de pantallas Absen exigía un nivel de procesamiento muy superior al previsto inicialmente. Durante las primeras pruebas, el equipo descubrió que la configuración enviada originalmente no alcanzaba para administrar la totalidad de los píxeles instalados.
«Nos dimos cuenta de que la cantidad de píxeles era mayor a la prevista y tuvimos que incorporar otro procesador para mantener todo el sistema con respaldo.»
A partir de allí, Claver desarrolló también toda la infraestructura de servidores y contenidos audiovisuales.
Las visuales, producidas íntegramente por su equipo, se generan en resolución 4K y son distribuidas mediante servidores redundantes capaces de alimentar simultáneamente las distintas superficies LED del club.
«Cada pocos segundos cambiamos completamente las visuales de todas las pantallas. Es una enorme cantidad de información moviéndose en tiempo real.»
Más allá del diseño, la ejecución también exigió una coordinación precisa entre distintas empresas y profesionales.
La instalación de las pantallas Absen, eje visual del proyecto, implicó resolver importantes desafíos estructurales debido a sus dimensiones y peso. En ese proceso, Claver destacó especialmente el trabajo realizado por el equipo de Stoessel, responsable del montaje estructural del sistema, cuya experiencia permitió materializar una instalación donde precisión y seguridad resultaban inseparables.
«Hicieron un trabajo muy detallista con el montaje de la pantalla, que hoy es el punto central de POPE», destaca Gastón.

Mucho más que volver a abrir.
Tres meses después, el nuevo POPE abrió sus puertas convertido en un proyecto distinto al que alguna vez había sido. Empezar desde cero permitió cuestionar cada decisión técnica, integrar los distintos sistemas desde el origen y desarrollar una infraestructura pensada para acompañar la evolución del club durante los próximos años.
Para Gastón Claver, ese fue el mayor valor del proceso: transformar una situación inesperada en la posibilidad de hacer las cosas de una manera completamente diferente.

Créditos
Fotografía de portada: LATAM STAGE
Fotografías interiores: LATAM STAGE
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