Ocho estadios y un escenario 360° en la más reciente gira de J Balvin por Colombia pusieron a prueba la capacidad técnica de toda una industria. Detrás de cada show, la alianza entre Pérsival Producciones, Meyer Sound y Audio Concept Colombia hizo posible una experiencia sonora diseñada para envolver a miles de personas con la misma precisión, sin importar dónde estuvieran dentro del recinto.
Colombia – Cuando se habla de grandes giras de estadios, normalmente la conversación se concentra en los artistas. Sin embargo, detrás de cada producción existe una enorme estructura técnica encargada de convertir una idea en una experiencia real para el público.
En el caso de la gira de J Balvin por Colombia, el desafío era particularmente ambicioso. El proyecto comenzó con Ciudad Primavera en Medellín y posteriormente recorrió Bogotá, Cali, Pereira, Cúcuta, Bucaramanga, Barranquilla y Cartagena, llevando un formato de estadio pocas veces visto en el país. Más allá de la magnitud de los recintos, el verdadero reto consistía en trasladar una experiencia de nivel internacional a ciudades donde este tipo de producciones no suelen realizarse con frecuencia.

“Queríamos demostrar que una producción como ésta, podía recorrer Colombia sin perder escala, calidad ni impacto”, explica Mauricio Agudelo, CEO y representante legal de Pérsival Producciones.
Pero esta historia no comienza con J Balvin.
Una historia de crecimiento, confianza y evolución tecnológica
Para entender por qué Pérsival fue capaz de afrontar un proyecto de esta magnitud hay que retroceder tres décadas. Fundada en Medellín en 1995, la compañía se ha convertido en una de las empresas de producción técnica más importantes de Colombia, acompañando la evolución de la industria del entretenimiento desde sus etapas más tempranas hasta los actuales espectáculos de nivel internacional.
Durante ese recorrido, una de las relaciones más importantes para la empresa fue la construida junto a Meyer Sound. “Mi gratitud siempre estará con Meyer Sound porque nos apoyaron desde el momento cero. Es muy fácil respaldar a una empresa consolidada, pero cuando ellos apostaron por nosotros éramos una compañía mucho más pequeña que estaba construyendo su camino”, recuerda Agudelo.

Con el paso de los años, esa relación fue creciendo junto con la empresa. Lo que comenzó como una apuesta tecnológica terminó convirtiéndose en una colaboración de largo plazo que acompañó la profesionalización de Pérsival y le permitió afrontar proyectos cada vez más complejos. Hoy, la compañía cuenta con una de las infraestructuras de producción más importantes de Colombia y una capacidad operativa capaz de responder a las exigencias de los espectáculos más ambiciosos de la región.
La pandemia también terminó convirtiéndose en un punto de inflexión. La empresa comenzó a desarrollar proyectos en Estados Unidos, creó Pérsival LLC y participó en giras y producciones de gran escala, incluyendo trabajos realizados en recintos tan emblemáticos como el Madison Square Garden. Esa experiencia permitió incorporar nuevos procesos, metodologías de trabajo y estándares operativos que hoy forman parte del ADN de la compañía.
“Aprendimos mucho trabajando en Estados Unidos. Aprendimos organización, disciplina, planificación y procesos. Pero también entendimos que podíamos mantener nuestra esencia, nuestra cercanía y esa capacidad de dar siempre una milla extra en el servicio”.
Un escenario 360° para llevar el espectáculo a todo el país
Más allá de las dimensiones de la gira, el verdadero desafío estaba en la configuración del espectáculo.

A diferencia de un concierto convencional, el escenario se ubicaba en el centro del recinto, rodeado completamente por el público. Había espectadores en graderías, zonas VIP, palcos y sectores interiores, obligando a diseñar un sistema de audio capaz de cubrir todas las direcciones simultáneamente.
“El reto más grande fue diseñar una cobertura uniforme para todos esos espacios”, explica Agudelo, “Además, la ubicación de las torres de audio estaba condicionada por el diseño visual del espectáculo. Nos dijeron dónde debían estar ubicadas y a partir de ahí tuvimos que resolver todo el sistema. Había arreglos apuntando hacia las graderías exteriores y otros hacia el público interior. Era como tener múltiples escenarios funcionando al mismo tiempo”, señala.
El desarrollo técnico estuvo liderado por el equipo de Pérsival integrado por Jefferson Ramírez, Fausto Castaño, Daniel Arenas, Andrés Muñoz y Víctor Londoño, contando además con el acompañamiento de Mauricio “Magoo” Ramírez, figura clave dentro del ecosistema técnico, quien junto a Oscar Barrientos y Juan Carlos Yepes, aportaron soporte especializado durante las distintas etapas del proyecto por parte de Meyer Sound.
Uno de los aspectos más complejos fue el comportamiento de los subgraves dentro de una configuración completamente circular.

“Probamos diferentes soluciones. Algunas funcionaban muy bien para ciertas zonas, pero generaban huecos o concentraciones excesivas de energía en otras. Finalmente optamos por apilar los subgraves en cuatro torres estratégicamente ubicadas alrededor del escenario y esa fue la solución que nos dio la mejor cobertura”, reconoce Agudelo.
El objetivo era lograr que la experiencia sonora fuera prácticamente idéntica para todos los asistentes. “Lo que buscamos es que la diferencia entre quien está cerca del sistema y quien está en la última gradería sea mínima. Que todos vivan la misma experiencia”.
El ecosistema Meyer Sound detrás de la experiencia
Para resolver un proyecto de estas características no bastaba con disponer de un gran sistema de audio. Era necesario contar con diferentes herramientas capaces de responder a necesidades específicas dentro de un mismo recinto.
Por eso, el despliegue reunió una de las muestras más completas del ecosistema Meyer Sound vistas recientemente en Latinoamérica.

El sistema principal estuvo conformado por arreglos LEO, complementados con LYON, PANTHER, LEOPARD, LINA, UPQ, Ultra-X40, además de subgraves 1100-LFC y 900-LFC, todos integrados mediante procesadores Galaxy.
La cantidad de soluciones utilizadas fue tan amplia que dentro del propio equipo surgió una broma recurrente. “Yo le decía a Juan Carlos que esto parecía un concesionario Meyer Sound. Aquí teníamos prácticamente toda la línea trabajando en un mismo proyecto”, comenta Agudelo entre risas.
Más allá de la anécdota, esa diversidad refleja una de las mayores fortalezas de la marca: la capacidad de integrar sistemas diseñados para aplicaciones completamente distintas dentro de una misma arquitectura sonora.
“Una de las ventajas de trabajar con Meyer Sound es que sus productos son compatibles acústicamente desde su diseño original. Puedes combinar diferentes modelos y lograr que trabajen juntos de manera natural. Eso simplifica muchísimo la calibración y la puesta en marcha”, destaca Juan Carlos Yepes.

La infraestructura también incorporó distribución digital mediante fibra óptica y una red de procesadores Galaxy estratégicamente ubicados en todo el recinto. Esta arquitectura permitió optimizar la distribución de señal, acelerar los tiempos de ajuste y mantener un control preciso sobre cada sector del sistema.
“Hay una enorme cantidad de altavoces apuntando hacia distintas direcciones, pero cuando caminas por el estadio la experiencia se mantiene muy homogénea. Ahí es donde realmente aparece la magia del sistema y del trabajo de los ingenieros”, asegura Yepes.
En este proceso, Audio Concept Colombia desempeñó un papel fundamental. Más allá del suministro de tecnología, la compañía aportó soporte técnico local, acompañamiento especializado y una capacidad de respuesta inmediata que resultó clave para una gira de estas dimensiones.
“Siempre hemos tenido una relación muy cercana con Meyer Sound, pero contar con Audio Concept en Bogotá nos da una capacidad de acción superior. Tener stock local, ingenieros especializados y soporte en tiempo real es algo que vale muchísimo para quienes trabajamos en estos niveles de producción”, enfatiza Agudelo.

Para Yepes, proyectos como este demuestran el nivel que ha alcanzado la industria colombiana.
“Lo que Pérsival está haciendo hoy está al nivel de las giras más importantes del mundo. No hay nada que envidiarle a las grandes empresas internacionales. El nivel de profesionalismo, preparación técnica y ejecución que han alcanzado es realmente impresionante”, afirma.
Y quizás esa sea la conclusión más importante de toda esta historia.

Porque el crecimiento de artistas como J Balvin, Karol G, Maluma, Feid o Ryan Castro no solo ha transformado la música colombiana. También ha impulsado el desarrollo de técnicos, ingenieros, empresas de producción, fabricantes, distribuidores y profesionales que hoy hacen posible espectáculos de clase mundial desde Latinoamérica.
“Han crecido los artistas, pero también toda la cadena que trabaja detrás de ellos”, concluye Agudelo. “Y eso es algo que nos llena de orgullo”.
La gira de estadios de J Balvin es una demostración tangible de esa evolución. Porque el éxito de la música latinoamericana también ha impulsado el desarrollo de quienes trabajan detrás del escenario: ingenieros, técnicos, diseñadores y empresas capaces de llevar cada producción a estándares de clase mundial.
Y en cada ciudad, en cada estadio y en cada detalle técnico de esta gira, Meyer Sound, Audio Concept y Pérsival Producciones dejaron una certeza: la excelencia ya no es una meta para la industria latinoamericana, sino parte de su presente.




