Estados Unidos – La autenticidad ejerce una influencia especial sobre las emociones, siendo mucho más poderosa, según quienes estudian estos temas, que la mera fuerza, el brillo, el ingenio y otros atributos más llamativos a la hora de conmover los corazones. Quizás esta sea una de las razones por las que Mt. Joy ha conseguido un seguimiento tan intensamente fiel desde que la banda apareció por primera vez hace 10 años. Claro que están presentes su brillante musicalidad, sus voces distintivas, sus grooves envolventes y sus intensos solos de guitarra, pero más allá de eso también está la marcada autenticidad de su música y de sus presentaciones en vivo, una cualidad que emociona a sus seguidores y les recuerda cada vez por qué les encanta asistir a conciertos.
John Featherstone, de LIGHTSWITCH, comprende ese poder, razón por la cual él y sus colegas Ignacio Rosenberg y Haley Featherstone trabajaron con dedicación para reflejar la esencia del carácter de la banda en el diseño de producción e iluminación de la actual gira Hope We Have Fun Tour.
“Mt. Joy existe en un punto intermedio entre la intimidad y el despegue”, afirmó Featherstone. “No es una banda que diga ‘mírenme’, sino una que dice ‘vengan con nosotros’. La iluminación tiene que respetar eso, y Cory Sperry, director de iluminación de la banda desde hace mucho tiempo, se asegura de que todos formen parte del viaje”.
En línea con esta visión, el equipo de diseño creó un rig asimétrico. “Nos inclinamos por la asimetría porque Mt. Joy no es una banda simétrica”, explicó Featherstone. “Su música tiene una soltura particular: es bellamente imperfecta, ligeramente descentrada, humana. Un rig perfectamente equilibrado habría resultado demasiado correcto, demasiado predecible. Al romper la cuadrícula, el rig respira más como la música. Genera tensión y liberación, zonas de enfoque y la sensación de que el espectáculo evoluciona en lugar de repetirse. Además, nos brinda una mayor flexibilidad compositiva: cada canción puede encontrar su propia forma en lugar de verse obligada a ajustarse a una sola”.
Como parte de este rig diverso y cuidadosamente diseñado se utilizaron 31 estrobos-cegadores motorizados Color STRIKE M de CHAUVET Professional. La mayoría de estos equipos están integrados en el sistema aéreo, mientras que el resto se distribuye estratégicamente sobre las estructuras detrás de la pantalla translúcida para aportar textura adicional.
“Lo que nos ofrecen es impacto sin agresividad”, comentó Featherstone sobre las unidades Color STRIKE M. “Este equipo ocupa un lugar muy especial: puede funcionar como un clásico cegador para el público, pero también es capaz de ofrecer color y matices. Los utilizamos como signos de puntuación emocional. Cuando la banda llega al estribillo o a un punto culminante de la música, no solo lo iluminan: lo anuncian. Pero como podemos colorearlos, siguen sintiéndose parte de la paleta en lugar de ser un efecto añadido”.
Al igual que los Color STRIKE M, la mayor parte del rig de la gira está instalada en un sistema aéreo. El paquete de luminarias de piso es reducido. Esto se debe a que los diseñadores querían mantener a la banda claramente visible y conectada con el público, sin que quedara “encerrada por un bosque de luminarias”, según explicó Featherstone.
“Además, sentimos que contar con un paquete de piso limitado aportaba el tono adecuado para esta banda”, amplió Featherstone. “Los equipos de piso pueden hacer que un espectáculo se incline muy rápidamente hacia algo que se siente más ‘showbiz’ que ‘banda’. También hubo un aspecto práctico: menos luminarias sobre el escenario significan cambios de montaje más rápidos, una gira más limpia y menos saturación visual. Cada unidad que está allí tiene una función específica”.
Los diseñadores también optaron por degradados suaves y una selección de tonalidades para este espectáculo, transmitiendo con frecuencia la sensación de naturaleza que está presente en la música de Mt. Joy. “Deliberadamente evitamos, en la mayoría de los casos, los cambios bruscos de color”, señaló Featherstone. “La música se siente más como una transición gradual que como un giro repentino, por eso la paleta se apoya en degradados, en colores que se funden unos con otros en lugar de cambiar de golpe. Austin Schneider, nuestro extraordinario programador, es un maestro en este aspecto”.
La flexibilidad también fue un elemento esencial del diseño de iluminación, permitiéndole acompañar lo que Featherstone denomina “el arco emocional” de la música de la banda. “Hay una calidez y una vulnerabilidad en los versos”, explica, “y luego esos momentos expansivos, casi eufóricos, en los que todo se abre”. Se trata de un amplio abanico de emociones, unidas por un denominador común que las atraviesa a todas: algo que podría describirse, simplemente, como autenticidad.




