Blackmagic Design y Robert Díaz, una búsqueda que convirtió la tecnología en lenguaje.

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Durante más de dos décadas, Robert Díaz atravesó prácticamente todas las áreas del audiovisual: sonido, teatro, postproducción, televisión, dirección, color y producción. Pero detrás de cada etapa permaneció una misma inquietud: encontrar una imagen propia y nuevas formas de contar historias. Esa búsqueda terminó cruzándose con Blackmagic Design hasta convertir a la marca en parte inseparable de su trabajo, de Insomnia Films y de una filosofía que defiende la tecnología como herramienta, pero nunca como sustituto del criterio creativo.

Antes de convertirse en el hombre al que muchos en Chile identifican directamente con Blackmagic Design, Robert Díaz fue sonidista, postproductor, director audiovisual, especialista en authoring de DVD y Blu-ray, colorista y realizador. Su recorrido difícilmente podría explicarse como una línea recta. Más bien parece una sucesión de experiencias que, con el tiempo, terminaron confluyendo en una mirada integral sobre el audiovisual.

Nacido en Santiago de Chile en 1979, estudió comunicación audiovisual con especialización en postproducción y posteriormente se licenció en Artes con mención en Sonido. Su primera aproximación profesional a la televisión llegó como practicante en Canal 13, donde permaneció hasta 2002. Después apareció uno de esos giros que terminarían siendo habituales en su carrera: dejó temporalmente la televisión para asumir como director audiovisual de Matucana 100, uno de los centros culturales más reconocidos de Santiago.

En 2005 volvió a cambiar de territorio y salió de gira como sonidista con la compañía teatral La Tropa. La experiencia fue breve, pero el vínculo con las artes escénicas continuó y, tras la separación de la compañía, participó en Gulliver, montaje que posteriormente permanecería varios años en cartelera en Francia.

Al regresar a Chile continuó trabajando en espacios culturales. De allí surgió otra especialización poco habitual: el authoring de DVD y Blu-ray, es decir, la construcción y diseño de la estructura interna de esos formatos físicos.

“Creo que era de los pocos que hacía authoring de DVD y Blu-ray en Chile”.

Ese conocimiento lo llevó a Cinecolor Chile, donde trabajó en diferentes películas y producciones, y finalmente volvió a abrirle las puertas de Canal 13. Díaz realizó las ediciones en DVD de las primeras temporadas de Los 80 y poco después recibió una propuesta para regresar al canal, esta vez como postproductor.

Era, de alguna manera, volver al punto de partida con muchas más herramientas. “Volví al origen”.

Y fue precisamente allí donde terminó de confirmar hacia dónde quería llevar su carrera.

“Trabajar en Los 80 fue un hito muy importante en las ganas de querer hacer cosas audiovisuales. Pero me di cuenta de que podía contar otro tipo de historias, más por el lado documental. Entonces, empecé a hacer cada una de las cosas buscando la tecnología correspondiente”.

Hoy toda esa experiencia converge en Insomnia Films, su propia productora, desde donde realiza programas de televisión, comerciales, videoclips y otras piezas audiovisuales. Entre sus proyectos actuales se encuentran De Plata en Plata, Incluidos para Canal 13C y nuevos trabajos vinculados al área B-Content de Mega, enfocada en comerciales y piezas audiovisuales de carácter publicitario.

“Insomnia nace por la necesidad de querer hacer cosas diferentes a las que estaba trabajando. Cuando partí en televisión, siendo muy chico, decidí que una productora propia me iba a permitir hacer mis cosas aparte del canal: videoclips, cosas pequeñas, investigar fotografía y encontrar la manera de poder ser director en el futuro”.

Y más de veinte años después, aquella inquietud continúa definiendo su trabajo.

Blackmagic Design y la búsqueda de una imagen que no pareciera televisión

Díaz no llegó a Blackmagic Design buscando una marca. Llegó buscando una imagen. “Siempre mi fin ha sido buscar la estética en la imagen. Siempre he buscado llegar a un resultado más cinematográfico. Uno siempre como latinoamericano mira hacia la potencia más grande de Latinoamérica, que es Brasil, y yo tenía la incógnita de cómo lograban sus teleseries”.

La investigación lo llevó a comprender que no se trataba simplemente del tipo de cámara, sino del tratamiento completo de la imagen. Y si quería acercarse a una estética cinematográfica, necesitaba herramientas que le permitieran experimentar con otra lógica. Entonces apareció la opción de comprar una cámara Blackmagic Design.

Comenzó con una de las primeras cámaras de la compañía y rápidamente empezó a experimentar con ella dentro del canal. Después llegó la URSA Mini      4K y las pruebas comenzaron a volverse cada vez más ambiciosas.

Ese proceso tuvo además un resultado concreto dentro de Canal 13. Preciosas se convirtió en uno de los proyectos que Díaz recuerda como un hito de aquella transición, al introducir un flujo de ficción 4K con tecnología Blackmagic Design en un momento en que ese tipo de producción todavía representaba un cambio importante dentro de la televisión chilena.

De la cámara a DaVinci Resolve sin abandonar el flujo

Actualmente, el workflow principal de Insomnia Films se apoya en dos Pocket Cinema Camera 6K y una PYXIS 6K, utilizadas habitualmente en sus producciones televisivas. Pero hablar únicamente de cámaras sería reducir considerablemente el papel que Blackmagic Design ocupa hoy en su trabajo.

La integración continúa durante toda la postproducción. “Todo se hace en DaVinci. Grabamos en Blackmagic y terminamos en DaVinci. Como dicen mis amigos norteamericanos, “from glass to glass””.

Para alguien que atravesó distintas etapas de la postproducción y vivió durante años con workflows construidos alrededor de múltiples aplicaciones, esa integración representa uno de los mayores avances de la compañía.

“Está muy bien pensado para que el realizador pueda hacer todo con Blackmagic y no tenga que salir de ese ecosistema, porque es cómodo, muy estable, te da seguridad, tranquilidad y, aparte, calidad. Puedes usarlo desde un podcast, hacer una serie para Netflix, Amazon o HBO. Está demostradísimo”.

No habla desde una hipótesis. Insomnia utiliza Blackmagic Design en televisión, pero Díaz también trabaja en podcasts y menciona su experiencia con CNN Chile, donde ese tipo de contenidos también se realizan utilizando tecnología de la marca.

De todas las transformaciones recientes, sin embargo, existe una que para él sobresale: “Esa unificación del software encuentro que es lo más potente que ha hecho Blackmagic en el último tiempo”.

“Durante años”, explica, “un editor podía comenzar en una plataforma y verse obligado a salir hacia otra aplicación para resolver gráficos, composición, sonido o color, para después exportar e importar nuevamente los archivos. Resolve fue concentrando progresivamente esas etapas dentro de una misma línea de trabajo”.

Pero Díaz también observa la evolución desde el hardware. Haber utilizado diferentes generaciones de cámaras le permitió seguir de cerca el desarrollo de los sensores de Blackmagic Design y la forma en que la compañía fue escalando desde aquellas primeras soluciones con las que comenzó a experimentar hasta sistemas de cine digital de mucho mayor formato y resolución.

Para alguien cuya entrada a Blackmagic Design estuvo motivada precisamente por la imposibilidad económica de acceder entonces a determinadas cámaras cinematográficas, esa evolución tiene un significado especial: la posibilidad de trabajar hoy con herramientas de prestaciones cada vez más avanzadas sin abandonar la filosofía de accesibilidad que inicialmente lo acercó a la marca.

A eso se suma la inteligencia artificial. Díaz destaca especialmente una diferencia: “Lo bueno de la IA de DaVinci es que te ayuda a solucionar procesos, no te los reemplaza. Te ayuda mucho a transformar procesos tediosos en procesos más rápidos”.

Entre los ejemplos menciona Multicam SmartSwitch, el cual compagina una línea de tiempo con distintos ángulos de cámara según la persona que está hablando.      

En cámara, sus herramientas imprescindibles son mucho más directas. Cuando se le pregunta qué función no puede faltar, responde inmediatamente: “El False Color. Sin eso no puedo vivir”.

Lo utiliza para controlar la exposición sobre el sensor y lo complementa con Focus Peaking para verificar el foco. Dos herramientas de monitoreo que, para Díaz, resultan esenciales a la hora de tomar decisiones durante la captura.

Esa misma lógica aparece cuando alguien le pregunta qué cámara Blackmagic Design debería comprar para iniciar una productora.

Su primera respuesta no es un modelo. “Va a depender mucho de tu final. ¿Para qué lo quieres? ¿Televisión, cine, podcast? Va a depender mucho de qué necesitas contar”.

Para una productora orientada a contenidos para plataformas, su mirada apunta a comenzar con una cámara de mayor formato y resolución —menciona opciones como PYXIS 12K o URSA Cine 17K 65— para capturar con la mayor calidad posible y posteriormente adaptar el material a los diferentes destinos.

“Las cámaras Blackmagic son versátiles. Puedes hacer de todo dependiendo de los accesorios. Incluso el smartphone se incorporó a mi flujo. Utilizo Blackmagic Camera App como herramienta de producción y ha llegado a emplear el teléfono como segunda cámara en trabajos televisivos”.

El concepto vuelve a ser el mismo: no existe una única herramienta válida. Existe una necesidad narrativa y, después, una herramienta capaz de resolverla.

Blackmagic Design, comunidad y la responsabilidad de seguir aprendiendo

Su relación con la marca también se extiende fuera de Insomnia Films.

Díaz mantiene desde hace años un vínculo cercano con MMT, distribuidor oficial de Blackmagic Design en Chile. La relación comenzó cuando la compañía inició su recorrido como reseller de la marca en el país y desde entonces desarrollaron diferentes iniciativas en conjunto.

Una de las más importantes es Blackmagic Week Chile, donde participa activamente en la producción del encuentro.

“Estos eventos prácticos ayudan a la gente a visualizar que no solamente existen dos cámaras de cine, sino que existe una tercera cámara de cine muy accesible y que puede llegar a hacer grandes producciones, desde un prosumidor hasta un profesional cien por ciento en cine o en series de televisión”.

Ver una cámara, tocarla, configurar un sistema y trabajar sobre un flujo real permite algo que ningún vídeo      online puede reproducir completamente.

Observa que las nuevas generaciones tienen hoy un acceso extraordinario a herramientas que antes exigían inversiones enormes y años de aprendizaje, pero esa facilidad también puede generar una falsa sensación de que todo debería resolverse automáticamente.

“La gente más joven está con ganas de que las cosas se resuelvan solas casi”.

No lo plantea como una oposición entre generaciones ni como nostalgia por procesos más difíciles. Su preocupación está en otra parte: que la facilidad tecnológica termine homogeneizando la mirada.

“Mi generación buscaba formas de cómo contar historias y cómo hacerlo de la mejor manera. Ahora, como tienen todo tan simple, los filmmakers lamentablemente han llegado a simplificar las cosas demasiado y buscan mucho la inmediatez y la rapidez”.

Precisamente por eso considera valiosos espacios como Blackmagic Week, y el compromiso de un partner como MMT.

“No todo es automático. Tienes que entender que el cine viene de otra parte. No todo puede ser con autofoco, no todo puede ser automático. Tienes que buscar tu propio lenguaje”.

Para Díaz, ampliar el acceso a la tecnología no implica automatizar la creatividad, y es precisamente allí donde reconoce uno de los mayores aportes de Blackmagic Design: poner cámaras, software, accesorios y herramientas profesionales al alcance de productores independientes, estudiantes, pequeños estudios y nuevos creadores. “Poder democratizar el audiovisual yo creo que es lo que ha logrado Blackmagic con su forma de trabajo”, afirma, destacando un ecosistema que permite alcanzar resultados profesionales con inversiones más accesibles.

Para él, esa accesibilidad explica por qué muchos asistentes jóvenes llegan a encuentros como Blackmagic Week buscando dar el salto desde una cámara fotográfica hacia una cámara de cine. Ya no preguntan solamente qué puede hacer un equipo, sino cuánto de aquello que ofrecen sistemas mucho más costosos pueden conseguir dentro de una inversión alcanzable.

Para Díaz, el acceso a la tecnología cobra verdadero valor cuando está acompañado por curiosidad y aprendizaje constante. “Somos buenos para la tecnología acá. Nos gusta hablar de tecnología, nos gusta averiguar de tecnología”, señala sobre Chile, y encuentra un ejemplo de esa actitud en Claudio Jara, antiguo profesor suyo que continúa asistiendo a Blackmagic Week para descubrir nuevas herramientas y trasladarlas a sus alumnos.

Esa misma filosofía atraviesa su manera de compartir conocimiento: “Creo que transmito mejor el conocimiento con gente que viene a trabajar conmigo. Más que dar una clase, prefiero trabajar con esa persona”. Y lo resume con una idea sencilla: “Yo creo que los niños y la gente adulta nos educamos jugando. Y estos son nuestros juguetes de ahora: nuestras cámaras y nuestros computadores”.

La búsqueda nunca termina

Después de más de veinte años de recorrido, Robert Díaz sigue relacionándose con la tecnología prácticamente de la misma manera que al comienzo: probando, investigando y preguntándose qué más puede hacer con ella. Blackmagic Design ocupa hoy un lugar central en ese proceso, no solo por las herramientas que utiliza diariamente en Insomnia Films, sino por todo lo que ha aprendido alrededor de un ecosistema que, asegura, también lo llevó a ampliar su propia forma de trabajar.

Esa experiencia se extiende a su vínculo con MMT, partner de Blackmagic Design en Chile, y a espacios como Blackmagic Week Chile, donde el contacto con otros profesionales y nuevas generaciones vuelve a poner el aprendizaje en primer plano.

Pero compartir lo aprendido no significa haber terminado de aprender. Robert continúa observando cada nueva tecnología desde la curiosidad y, sobre todo, desde aquello que puede aportar a una historia.

Al mismo tiempo, su próxima búsqueda creativa vuelve a llevarlo hacia un territorio diferente. “Quiero explorar la ficción vertical. Tengo ganas de hacer una ficción vertical”. El proyecto ya tiene un guió          n y plantea combinar actores reales con inteligencia artificial y elementos de realidad virtual. “Quiero mezclar la inteligencia artificial con la actuación de humanos. Hay una mezcla entre realidad virtual, IA y actuación de actores de carne y hueso”.

Precisamente por eso, su entusiasmo por las nuevas herramientas convive con una convicción que fue construyendo a partir de la experiencia: la tecnología puede acelerar procesos, ampliar posibilidades y hacer accesibles recursos que antes parecían lejanos, pero el criterio continúa estando del lado de quien crea.

Y entonces aparece una frase que resume mucho más que su posición frente a la inteligencia artificial. Resume, en cierta forma, todo su recorrido.

“Hay que volver a la inteligencia artesanal, no a la inteligencia artificial”.

No hay contradicción en que lo diga alguien que trabaja con IA, experimenta con nuevos formatos y ha construido buena parte de su carrera alrededor de Blackmagic Design. Al contrario: para Díaz, evolucionar tecnológicamente nunca significó dejar de pensar, investigar o buscar un lenguaje propio.

Blackmagic Design le dio nuevas herramientas para hacerlo; la experiencia, los encuentros con otros profesionales y espacios como los impulsados junto a MMT continúan alimentando ese aprendizaje. Después de más de dos décadas, la tecnología sigue cambiando, pero su punto de partida permanece intacto: primero entender qué quiere contar y después encontrar la herramienta capaz de hacerlo posible.


Créditos

Fotografía de portada: Robert Diaz
Fotografías interiores: Robert Diaz

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