Bastián Pezoa iluminó el Zócalo de Ciudad de México con Avolites

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Algunas decisiones cambian una carrera mucho antes de encender la primera luminaria. Para Bastián Pezoa, una de ellas fue apostar por una Titan Mobile de Avolites cuando todavía no tenía certezas de poder amortizar la inversión. Años después, esa misma consola continúa siendo el corazón de su flujo de trabajo, acompañándolo en giras internacionales, grandes producciones y desafíos como la adaptación lumínica de 31 Minutos para el multitudinario espectáculo realizado en el Zócalo de Ciudad de México.

Cuando Bastián Pezoa terminó la universidad tenía dos caminos frente a él. Por un lado, el ejercicio de la ingeniería eléctrica, profesión en la que acababa de graduarse. Por el otro, un mundo mucho más incierto: el de los espectáculos en vivo, donde llevaba varios años trabajando los fines de semana mientras todavía estudiaba.

La pandemia pareció darle la respuesta. Con los escenarios cerrados, volvió a dedicarse de lleno a la ingeniería y a proyectos vinculados con energía y electricidad. Pero cuando los conciertos regresaron, también volvió una pregunta que terminaría cambiando el rumbo de su carrera.

«Me ofrecieron comprar mi propia consola. Era una inversión grande y veníamos saliendo de pandemia. Mi miedo era muy simple: ¿qué pasaba si todo volvía a detenerse? ¿Cómo iba a pagar esa inversión?»

La respuesta llegó de quien menos esperaba, un colega: «Me dijo: ‘Si nunca te arriesgas, nunca vas a saber si puedes ganar’. Esa frase terminó empujándome a tomar la decisión.»

Compró una Titan Mobile de Avolites convencido de que necesitaría alrededor de un año para recuperarla. Y la realidad fue muy distinta. Dos meses después, la consola estaba completamente paga.

Una herramienta que creció junto con su carrera

La Titan Mobile no solo le permitió independizarse, también cambió la forma en que encaraba cada proyecto.

«Empecé comprando la consola. Después llegaron el software, los computadores y otras herramientas. Sin darme cuenta, terminamos armando un espacio creativo donde hoy desarrollamos proyectos de manera conjunta.»

Ese crecimiento también abrió nuevas oportunidades. Primero llegaron artistas urbanos. Después, el diseño de iluminación para la gira de Mon Laferte y el desarrollo visual de su presentación en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar.

Y poco tiempo más tarde apareció un desafío completamente distinto.

Cuando el teatro obliga a pensar diferente

Hasta ese momento, buena parte del trabajo de Bastián estaba ligado a recitales y giras musicales. Allí, el uso de timecode y secuencias automatizadas formaba parte natural del espectáculo.

Pero 31 Minutos funcionaba bajo otra lógica, no era solamente un concierto. Era una obra teatral con músicos en vivo, actores, titiriteros y una puesta escénica donde cada función podía tener pequeñas variaciones.

«Con una banda uno automatiza muchas cosas mediante timecode. En 31 Minutos el flujo cambia completamente. Hay que seguir el desarrollo del espectáculo, estar atento al guion y reaccionar en tiempo real. Ahí tuve que aprender una forma completamente distinta de trabajar utilizando cue lists, algo que nunca había hecho.»

Ese cambio terminó reforzando una de las cualidades que más valora de Avolites, y no es la velocidad ni la cantidad de funciones, sino la posibilidad de adaptar la herramienta a su propia forma de trabajar.

«Lo que más me gusta es que puedo interpretar mis ideas muy rápidamente. Es una plataforma muy intuitiva, pero al mismo tiempo sigue ofreciéndome nuevas funciones cada vez que profundizo un poco más. Después de tantos años todavía sigo descubriendo nuevas formas de trabajar con ella.»

El Zócalo cambió la escala del espectáculo

El mayor desafío llegó cuando la compañía fue convocada para presentar Yo Nunca Vi Televisión en el Zócalo de Ciudad de México, uno de los espacios públicos más emblemáticos del continente.

La propuesta original había sido concebida para teatros y auditorios, pero el Zócalo era otra historia.

Bastián entendió inmediatamente que no alcanzaba con trasladar el mismo diseño. Había que replantearlo.

«En el Zócalo podía haber cientos de miles de personas. Las pantallas previstas eran demasiado pequeñas para una producción de esa escala y había que adaptar toda la propuesta visual.»

Trabajando junto al equipo audiovisual, rediseñaron parte de la propuesta escénica para que el espectáculo mantuviera su impacto frente a una audiencia multitudinaria.

Y todo ocurrió mientras la gira seguía en marcha. Sin tiempo para ensayos generales. Sin margen para equivocarse.

«Fuimos resolviendo todo sobre la marcha. Era un trabajo que avanzaba en paralelo con el otro tour y prácticamente no existía la posibilidad de hacer pruebas. Había que tomar decisiones y confiar en el trabajo del equipo.»

Una consola que acompaña la forma de pensar

Después de varios años trabajando con Avolites, Bastián asegura que todavía sigue descubriendo nuevas posibilidades dentro de la plataforma. No porque las funciones aparezcan de un día para otro, sino porque cada proyecto lo obliga a replantear su propio flujo de trabajo.

«Es una consola muy intuitiva. Te permite trabajar muy rápido, pero eso no significa que sea simple. A medida que uno profundiza, aparecen nuevas herramientas y nuevas maneras de resolver las cosas. Yo todavía sigo aprendiendo cada vez que me enfrento a un proyecto diferente.»

Esa flexibilidad es precisamente lo que le permitió pasar de espectáculos completamente automatizados mediante timecode a producciones teatrales donde cada función exige una operación mucho más dinámica, sin necesidad de cambiar de plataforma.

Para Bastián, la creatividad nunca depende de la consola. La consola debe adaptarse a la creatividad.

«La creatividad no nace de la herramienta. La herramienta solamente me permite llevar una idea hacia el resultado que estoy buscando. Yo paso mucho tiempo observando, imaginando escenarios y construyendo esas ideas primero en Capture. Después aparece otra parte del trabajo: pensar si ese diseño realmente se puede montar, qué equipos habrá disponibles y cómo adaptar todo eso a la realidad.»

Su formación como ingeniero eléctrico también termina influyendo en esa manera de abordar cada proyecto.

«No se trata solamente de hacer un diseño bonito. También hay que pensar dónde va a montarse, con qué recursos contará la producción y cómo hacer que esa idea funcione en el mundo real.»

El valor de un ecosistema que responde

En una gira internacional, el rendimiento de una consola no depende únicamente de sus funciones. También depende de saber que, cuando surge un problema, habrá alguien del otro lado para resolverlo.

Ese respaldo es otro de los aspectos que Bastián destaca de Avolites.

«Siempre hay alguien que responde. En Chile tengo el apoyo de ProMusic, pero también me ha pasado en México, con Showco. Si necesito algo, siempre encuentro una respuesta rápida. Eso, cuando estás de gira, vale muchísimo.»

Para un diseñador que trabaja en distintos países y enfrenta producciones muy diferentes entre sí, esa red de soporte termina convirtiéndose en parte del propio ecosistema de trabajo.

Una inversión que terminó cambiando el rumbo

Mirando hacia atrás, Bastián reconoce que aquella decisión de invertir en una Titan Mobile fue mucho más importante de lo que imaginaba.

No porque la consola resolviera todos los desafíos, sino porque le permitió construir una forma de trabajar sobre la que hoy desarrolla proyectos cada vez más ambiciosos.

La Titan Mobile continúa acompañándolo en las giras. Y, aunque le han propuesto cambiarla por modelos más nuevos, su respuesta sigue siendo la misma.

«Me han ofrecido pasar a otros modelos, pero siempre digo que la Titan Mobile se queda conmigo. Me acomoda, conozco perfectamente su flujo de trabajo y sigue respondiendo exactamente a lo que necesito.»

Quizás por eso, cuando habla con jóvenes iluminadores, el consejo que más repite no está relacionado con una función específica ni con un software. Habla de animarse a dar el primer paso.

«No tengan miedo de invertir en sus herramientas. Son las herramientas las que terminan dándole valor a nuestro trabajo y también a nuestro crecimiento profesional.»

En la historia de Bastián Pezoa, esa frase dejó de ser un consejo hace tiempo.

Se convirtió en una decisión que comenzó con una Titan Mobile, atravesó escenarios de Chile, acompañó giras internacionales y terminó iluminando uno de los espacios públicos más emblemáticos de América Latina.

Y es un hecho, detrás de cada gran espectáculo siempre hay una herramienta. Pero son las personas que se animan a apostar por ella las que realmente escriben la historia.


Créditos

Fotografía de portada: Showco (@showco.mx) & Bastián Pezoa (@pmbasti)
Fotografías interiores: Showco (@showco.mx) & Bastián Pezoa (@pmbasti)

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