Estados Unidos – La Eastman School of Music de la Universidad de Rochester, en Nueva York, ha renovado el sistema de sonido de Kodak Hall, en el Eastman Theatre, con altavoces line array TIGRA de Meyer Sound. El nuevo sistema es una de las primeras instalaciones de TIGRA en Estados Unidos.
Construido por George Eastman como sede de la escuela y centro cultural para la ciudad, Kodak Hall es un espacio de espectáculos ricamente decorado, de estilo renacentista italiano y neoclásico, con trabajos ornamentales en yeso, elaborados murales y una araña de cristal de 2,5 toneladas. Inaugurado en 1922 como sala de cine mudo y conciertos, el recinto fue concebido tanto para el acompañamiento musical en vivo como para la proyección en pantalla.
Originalmente, la sala tenía capacidad para 3.352 espectadores y actualmente cuenta con 2.326 butacas, tras una renovación en dos etapas que concluyó en 2009 y respetó el valor histórico del edificio. Los altavoces Meyer Sound forman parte de Kodak Hall desde aquella renovación.
Como escenario principal de las orquestas, conjuntos de instrumentos de viento, ensambles de jazz, coro y producciones escénicas completas de la Eastman Opera Theatre, la sala tiene una demanda constante. La escuela presenta más de 1.000 conciertos al año en sus tres espacios, y entre los artistas invitados que han actuado allí se encuentran Igor Stravinsky, Sergei Rachmaninoff, Stan Getz, Yo-Yo Ma y Renée Fleming, exalumna de Eastman.
“Con estas mejoras, podemos garantizar que el espacio esté equipado para albergar una amplia variedad de actuaciones de estudiantes y profesores de Eastman, artistas invitados y colaboradores de la comunidad, como la Rochester Philharmonic Orchestra”, afirma Kate Sheeran, decana Joan y Martin Messinger de la Eastman School of Music.
Trabajar con la reconocida acústica de la sala
Para el equipo encargado de la actualización del sistema, el punto de partida fue actuar con moderación. “Cuando entras en un recinto como este, tan reconocido por su acústica, tienes que dar un paso atrás y preguntarte: ¿qué necesita realmente esta sala?”, afirma Domonic Sack, vicepresidente ejecutivo de Sound Associates. “No queremos cambiar la sala, porque es una de las mejores salas acústicas del país.”
Bob McCarthy, director de Optimización de Sistemas de Meyer Sound, diseñó y ajustó el sistema, mientras que Sound Associates se encargó de la instalación. El nuevo sistema consta de arreglos colgados de 12 altavoces TIGRA por lado, complementados por dos altavoces de fuente puntual ULTRA-X80 y un ULTRA-X82 como front fills para la orquesta, seis altavoces de fuente puntual ULTRA-X20 para proporcionar front fills y ocho altavoces UP-4slim que funcionan como delays bajo los balcones del entrepiso. Cuatro elementos de control de bajas frecuencias 2100-LFC amplían la respuesta en bajas frecuencias, mientras que dos plataformas de red Galileo GALAXY 816 se encargan del procesamiento y la optimización del sistema.
Un sistema dimensionado para la sala
“Nunca quieres ver que tu producto se instale con especificaciones excesivas o insuficientes”, afirma McCarthy. “Este sistema está dimensionado de manera muy adecuada. Va a funcionar de manera excelente en este espacio”.
“Bob literalmente ha escrito el libro sobre cómo instalar y ajustar altavoces, y eso nos mostró la importancia que Meyer Sound le da a este proceso, al igual que Sound Associates, para garantizar que se obtuviera el mejor sonido posible del producto”, afirma Mark Wazowicz, director de Tecnología y Producción de Medios de la Eastman School of Music.
Kodak Hall es tanto un espacio de enseñanza como una sala de conciertos. “Aquí crecen toda clase de jóvenes músicos, y quiero que puedan sentir que pueden tocar sus instrumentos sin tener que luchar contra la sala o el sistema de sonido”, afirma McCarthy. “Y, para el público, quiero que ni siquiera piense en el sistema de sonido, sino únicamente en la música y en la experiencia”.
El sistema lleva la voz y la música amplificada a todas las butacas sin alterar la respuesta natural de la sala ante la orquesta. “La mayor diferencia que notarán los espectadores no será solo la calidad del sonido y lo nítido y limpio que se escucha ahora en la sala, sino también lo uniforme que resulta en todo el teatro”, afirma Wazowicz. “El sonido es consistente en todo el recinto y no hay una mala butaca en la sala”.
Foto © Lauren Sageer, Eastman School of Music




