Canadá – Gestionar el mundo de los monitores de vivo de Foo Fighters requiere una mezcla capaz de atravesar una hermosa pared sonora de caos absoluto. Con tres guitarras distorsionadas que suenan a todo volumen y una batería de gran energía, crear un espacio inteligible dentro de los monitores intraaurales (IEM) es una de las tareas más exigentes del audio profesional en vivo.
Durante 37 años, el ingeniero de monitores Ian Beveridge ha sido la mano firme en la consola de Dave Grohl. Beveridge salió de gira con Nirvana para acompañar el lanzamiento de su álbum debut en Europa. Para eliminar la preocupación constante por la RF de cara a una próxima gira de verano por estadios, Beveridge y el equipo técnico implementaron el sistema inalámbrico bidireccional de banda ancha Spectera de Sennheiser, transformando su flujo de trabajo y alcanzando una claridad espacial sin precedentes.
“Viajar por todo el mundo y cambiar los sistemas de banda estrecha según las distintas regiones geográficas se convierte en un verdadero dolor de cabeza”, afirma Beveridge. “Cuando Spectera estuvo disponible, me decidí a implementarlo sin siquiera haberlo escuchado. Había visto suficientes pruebas para pensar que sería excelente, y resultó ser más que excelente. Su funcionamiento ha sido absolutamente sólido”.
El camino de Beveridge hasta la mesa de mezclas es una historia clásica de auténtica tenacidad rockera. Para gran disgusto de su padre, abandonó el futuro previsible que le ofrecía una carrera universitaria en ingeniería civil y respondió a un anuncio en un periódico local que buscaba personal para un puesto no remunerado en un estudio ubicado en el sótano de una tienda de videos. Ese salto lo llevó al sonido en vivo, cuando un agente de contratación le pidió que se encargara de una gira europea en furgoneta de una banda estadounidense que estaba por llegar. El resto es historia.
“Me envió Bleach, el primer disco de Nirvana, en vinilo”, recuerda Beveridge. “Me dejó con la boca abierta. Volé a Londres, conocí a la banda y salí de gira. Cuando Nirvana terminó, Dave me llamó y me dijo: ‘Oye, voy a formar una banda, ¿quieres venir a trabajar conmigo?’. Empecé a trabajar con Dave cuando tenía 26 años y este año cumpliré 63. Creo que he cumplido una buena trayectoria”.
Aunque Beveridge ha adoptado la revolución digital de Spectera para la distribución de monitores, su elección para la cadena de voz sigue siendo decididamente clásica: el micrófono dinámico MD 431 de Sennheiser, que protege mucho más que la identidad sonora de la banda.
“Uno de nuestros anteriores ingenieros de PA quería cambiarlo por un micrófono boutique de latón, más pesado”, recuerda Beveridge. “Le dije: ‘Claro, podemos cambiarlo. Pero cuando el jefe esté corriendo por el escenario a 20 millas por hora, choque contra un pesado micrófono de latón y pierda los dientes delanteros, ¿vas a ser tú quien se lo explique?’. Me respondió: ‘Mejor dejemos el 431 ahí’. Mientras yo sea el ingeniero de monitores, ese siempre será el micrófono de esta banda”.
Mientras los micrófonos vocales responden a las necesidades de la primera etapa de la cadena de audio, la mezcla de monitores plantea otro desafío: mantener una imagen estéreo precisa y estable en medio de los densos arreglos de la banda. Los sistemas IEM estéreo convencionales de FM analógica se basan en la multiplexación para codificar los canales izquierdo y derecho, y la separación estéreo puede deteriorarse cuando las condiciones de RF se vuelven menos favorables. Con la transmisión digital de IEM de Spectera, el equipo puede mantener una separación clara entre izquierda y derecha y una imagen estéreo estable durante toda la actuación.
“Como Foo Fighters es una banda con tres guitarras, la única manera de crear espacio para poder escuchar realmente todo es paneándolas”, explica Beveridge. “Si esa amplitud estéreo colapsa, los niveles se desplazan, todo se superpone y toda esa mezcla se va al diablo. Spectera ofrece una separación real”.
Tim Moore, responsable de relaciones con artistas de Sennheiser, destaca la misma ventaja. “Con la separación independiente de Spectera, puedes colocar una guitarra bien a la izquierda, otra bien a la derecha y la tercera justo en el centro. No tienes que entrar en una lucha de volumen para conseguir definición: los instrumentos aparecen claramente dentro del espacio sonoro, lo que reduce drásticamente la fatiga auditiva”.
Esta arquitectura afrontó su prueba de fuego definitiva durante una transmisión televisiva en vivo de SNL UK, en Londres, un entorno de RF notoriamente complicado.
“La primera vez que lo encendimos, los medidores mostraban interferencias en la estación base”, cuenta Beveridge entre risas. “Pero simplemente tomé mi petaca, me coloqué los auriculares y caminé por los pasillos, atravesé gruesas paredes de ladrillo y llegué hasta más allá de los camiones de producción estacionados afuera. El audio se mantuvo completamente sólido. A partir de ese momento, dejé de preocuparme”.
Más allá de la transmisión, el control bidireccional de Spectera, gestionado mediante WebUI, simplifica la logística diaria de la coordinación de frecuencias. Recorrer el recinto con una sola petaca permite mapearlo por completo al instante. Además, Spectera permite a Beveridge asignar diferentes modos de enlace de audio a cada petaca según la aplicación.
“Realmente puedes adaptar y ajustar los recursos del sistema para que se adecuen al espectáculo”, afirma Beveridge. “Para el cantante principal, asignas la latencia más baja posible. Si se trata de un miembro del equipo técnico o de la gerencia, la latencia no importa tanto. Y si un músico invitado aparece de repente justo cuando la banda está por salir al escenario, tenemos tanta capacidad disponible por encima de lo necesario que puedo asignarle de inmediato una mezcla para invitados y entregarle una petaca sin la menor preocupación”.
La conectividad bidireccional del sistema también elimina las interferencias de RF durante el espectáculo. En un sistema tradicional de banda estrecha, trasladar una configuración con numerosos intérpretes fuera de un bloque de frecuencias afectado exige reprogramar cada unidad individualmente y sincronizarla manualmente por infrarrojos.
“De hecho, hemos tenido que cambiar las frecuencias mientras la banda salía al escenario”, revela Beveridge. “Con Spectera, haces el cambio en el software y, sin que nadie toque una sola petaca, todas pasan automáticamente y al mismo tiempo al nuevo canal de televisión en unos 20 segundos. Eso salva el espectáculo por completo”.
Esta consolidación ha redefinido profundamente el espacio físico del área de monitores. Los pesados racks rodantes de cinco pies de altura, repletos de transmisores y combinadores tradicionales, han desaparecido por completo. “Nuestro rack de radio pasó de ser un enorme gabinete de cinco pies lleno de equipos a ocupar un espacio de 2U”, comenta Beveridge con una sonrisa. “Son solo dos estaciones base y una computadora portátil. No ocupa prácticamente nada de espacio y, aun así, gestiona todo nuestro universo inalámbrico”.
En definitiva, el triunfo de Spectera reside en su capacidad para hacer que una ingeniería digital compleja resulte completamente invisible cuando se apagan las luces de sala, permitiendo que décadas de intuición rockera en estado puro ocupen el centro de la escena. “Ahora estoy en un punto en el que ni siquiera pienso en la RF”, reflexiona Beveridge mientras observa el estadio vacío antes de la prueba de sonido. “Ya no tengo que llegar a las ocho de la mañana para luchar contra las ondas de radio. Llego a las cuatro de la tarde, me pongo los guantes blancos, escucho una petaca y simplemente mezclo música”.




