Sennheiser Spectera lleva el audio más allá del escenario en el Estadio Nacional de Chile.

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Chile –Una activación de Red Bull en el marco del Superclásico chileno se convirtió en un desafío técnico poco convencional para Chino Santana Refuerzo Sonoro. Con apenas unos días de preparación, Mauricio “Chino” Santana y el equipo de Sennheiser llevaron Spectera a una aplicación diferente: distribuir audio de forma inalámbrica a 12 puntos alrededor del estadio, extender la cobertura hasta el techo del estadio y responder a nuevas necesidades que fueron apareciendo durante el evento.

Cinco días antes del Superclásico, Mauricio “Chino” Santana recibió una llamada que terminaría convirtiéndose en una de las pruebas más exigentes que había realizado hasta entonces con Spectera. Debía resolver el audio de una actividad de Red Bull en el Estadio Nacional de Chile, inicialmente prevista para acompañar una intervención musical y cubrir determinados sectores del recinto.

La experiencia de Santana trabajando en ese estadio le hizo advertir rápidamente que, con las gradas llenas, una cobertura limitada podía convertirse en un problema. Su propuesta fue ampliar el planteo hasta 12 puntos sonoros distribuidos alrededor de la cancha, cada uno con su correspondiente sistema de refuerzo.

Esa escala abrió además la oportunidad que llevaba meses esperando: utilizar Specterade Sennheiser más allá de sus aplicaciones habituales de micrófonos e in-ears y convertirlo en parte de la distribución inalámbrica de audio hacia cada uno de esos puntos.

“Cuando se me presenta esta oportunidad, inmediatamente pensé en eso”, recuerda Santana. Hasta entonces había trabajado con Spectera principalmente en aplicaciones de in-ear y micrófonos. El Estadio Nacional sería la primera ocasión para poner a prueba otra de las posibilidades que había imaginado desde que conoció la tecnología.

Doce puntos de sonido, sin llevar audio por cable

La idea era tan sencilla de explicar cómo poco convencional en su ejecución: aprovechar los bodypacks de Spectera para llevar inalámbricamente la señal hasta los sistemas distribuidos alrededor del campo.

Javier Liberón, soporte técnico de Sennheiser en Chile, explica que Spectera permite modificar la configuración de la salida de auriculares del bodypack y trabajar con una salida balanceada. Esa posibilidad permitió colocar uno en cada stack y desde allí entregar la señal al sistema de amplificación.

La cancha quedó cubierta con seis stacks por lado, doce puntos en total. En lugar de tender líneas de audio hasta cada ubicación, la señal llegaba inalámbricamente mediante Spectera.

La diferencia fue especialmente significativa para Santana, acostumbrado a trabajar en grandes recintos mucho antes de que las actuales tecnologías digitales simplificaran este tipo de despliegues.

“En los años 90 era un desafío hacer esto, porque la cantidad de información que había que pasar por todos los cables, la cantidad de cables que había que tirar, era impresionante.”

Esta vez, la lógica fue completamente diferente: energía en cada posición, antenas para establecer la cobertura y bodypacks para recibir la señal.

Santana lo resume todavía más claramente: “Finalmente, cableamos pura energía, 12 puntos de energía alrededor del estadio. El resto era todo inalámbrico.”

Para Chino Santana Refuerzo Sonoro, ese cambio no representó solamente una reducción de cableado. Permitió concebir la cancha como una serie de puntos de sonido que podían recibir señal sin necesidad de construir alrededor de ellos una extensa infraestructura analógica.

Medir antes de hacer sonar

Distribuir la señal era solamente una parte del trabajo. Los doce puntos debían comportarse como un sistema coherente frente a unas gradas de grandes dimensiones.

Santana explica que el equipo realizó mediciones con micrófono en tres posiciones de la galería, utilizando esa información para ajustar la respuesta y conseguir mayor uniformidad en las frecuencias altas. A partir de esas mediciones se seleccionaron también los presets correspondientes de los sistemas de PA antes de replicar la configuración en los distintos puntos.

De esta manera, la distribución inalámbrica mediante Spectera resolvía cómo transportar la señal, mientras que el trabajo de medición y calibración se ocupaba de cómo esa señal debía comportarse una vez reproducida en el estadio.

Y cuando parecía que esa sería la principal prueba del proyecto, apareció un segundo desafío.

Del campo al techo del Estadio Nacional

La activación de Red Bull sumó una nueva propuesta: llevar a los tres artistas hasta el techo del estadio para realizar allí otra intervención.

El cambio modificaba por completo el escenario técnico. El sistema que estaba trabajando alrededor de la cancha debía extender ahora su cobertura varias decenas de metros hacia arriba.

Para entonces, Javier Liberón ya estaba acompañando directamente el proyecto junto con Santana: “La configuración disponible incluía una Spectera Base Station y cuatro antenas, por lo que había que encontrar la manera de distribuirlas para atender simultáneamente ambos espacios.  La arquitectura de Spectera ofreció una ventaja fundamental: sus antenas se conectan mediante cable de red, permitiendo ubicarlas a gran distancia de la estación base sin recurrir a largos tendidos coaxiales.”

La solución fue llevar cable de red hasta la parte superior del estadio e instalar allí una antena Spectera para los in-ears. Como en ese momento el equipo todavía no disponía de transmisores de mano Spectera, las voces se resolvieron mediante Sennheiser EW-DX, con un receptor y sus correspondientes antenas instalado en la parte superior.

También se llevó hasta allí la conexión necesaria para un stagebox de la consola Midas.

En términos físicos, una situación que podía haber requerido una infraestructura considerable terminó resolviéndose con dos cables de red y alimentación eléctrica hacia el techo.

Las otras tres antenas Spectera quedaron distribuidas en el campo, proporcionando cobertura para los puntos sonoros instalados alrededor de la cancha.

“Chino ponía sus stacks, llegaba con la energía, pero el audio lo hacíamos inalámbricamente con Spectera”, explica detalla Liberón.

El propio techo, que Javier estima a unos 40 o 50 metros de altura, se convirtió así en una extensión de la infraestructura desplegada abajo.

Del show al partido: la infraestructura siguió creciendo

El proyecto volvió a cambiar una vez que la activación estuvo en marcha.

Lo que había comenzado como una solución para el pre-show y el medio tiempo terminó utilizándose hasta el final del partido. La respuesta del sistema llevó a ampliar su función y apareció entonces otra necesidad: jugadores y árbitros debían poder escuchar el audio relacionado con el VAR.

La solución volvió a apoyarse en la infraestructura ya desplegada. Como había alimentación eléctrica distribuida alrededor de la cancha y cobertura Spectera disponible, se incorporaron monitores para esos nuevos puntos de escucha y nuevamente se recurrió al sistema inalámbrico para transportar la señal.

Santana destaca que incluso el audio destinado al VAR había terminado integrado a la solución con Spectera, su respuesta fue contundente: “Sí, tal cual.”

La incorporación de esos nuevos puntos terminó de mostrar la flexibilidad que había adquirido la infraestructura. “Como había corriente repartida en todo el estadio, al final era poner un par de Spectera y listo. Ahí están los monitores. Así de simple”, resume.

Para Liberón, buena parte de esa flexibilidad proviene de una concepción diferente de la infraestructura inalámbrica.

Spectera es un ecosistema bidireccional que permite combinar transmisión y recepción dentro de una misma plataforma. Desde el punto de vista de RF, Javier señala otra diferencia importante: Spectera puede trabajar sobre una única portadora RF de banda ancha, concentrando una cantidad considerable de canales dentro del mismo entorno.

“Son 32 entradas por 32 salidas, en una unidad de rack, en una sola portadora de RF”, indica.

Para alguien que además trabaja habitualmente en coordinación de radiofrecuencia, la eficiencia espectral tiene un peso particular. Liberón recuerda haber participado en eventos como Lollapalooza, donde llegaron a coordinar alrededor de 1.400 frecuencias. Frente a escenarios de ese nivel de densidad, reducir el espectro necesario para administrar múltiples señales puede cambiar considerablemente la planificación.

Pero en el Estadio Nacional hubo otra característica particularmente útil: la posibilidad de extender las antenas mediante Ethernet.

“En los sistemas convencionales, explica Javier, aumentar la distancia entre receptor y antena mediante cable coaxial implica considerar las pérdidas introducidas por el propio tendido. Con Spectera, la conexión mediante cable de red permite ubicar las antenas a grandes distancias de la Base Station, algo que en este proyecto hizo posible alcanzar el techo y distribuir la cobertura sobre el campo sin trasladar todo el sistema de RF”.

La línea de vista también importa

Trabajar inalámbricamente no eliminó la necesidad de prestar atención a la ubicación física de cada componente.

Durante la operación, el equipo elevó los bodypacks utilizados en los puntos de sonido mediante pequeños soportes para mantener una buena línea de vista respecto de las antenas.

Fue un ajuste simple, pero efectivo. “Solamente la única ayuda que le dimos fue poder levantar el bodypack […] simplemente línea de vista con la antena, y eso fue como la solución para que no perdiera el enlace”, explica Liberón.

Su evaluación después del evento fue positiva tanto por la calidad del audio como por la baja latencia, las distancias alcanzadas y el comportamiento del sistema durante la operación.

Para Santana, que estaba utilizando Spectera por primera vez bajo una exigencia de este tipo, la experiencia terminó ampliando su propia percepción de lo que podía hacer con la plataforma.

De una llamada a un estadio, en cinco días

La dimensión del proyecto contrasta con el tiempo disponible para prepararlo.

Santana fue contactado aproximadamente cinco días antes del evento. Tres días antes comenzó las conversaciones vinculadas con la producción y dos días antes Javier ya estaba involucrado en la resolución técnica.

“Todo se desarrolló en cuatro o cinco días”, recuerda. Paradójicamente, la idea técnica llevaba mucho más tiempo esperando.

Desde que incorporó Spectera, Santana quería encontrar una situación que le permitiera explorar el sistema más allá de su utilización habitual. Por eso, cuando apareció el proyecto, la posibilidad de utilizarlo para distribuir señal hacia distintos puntos del estadio surgió casi inmediatamente.

El corto plazo obligó a pasar rápidamente de la idea a la práctica.

El resultado generó comentarios positivos del cliente, del público y también de otros profesionales presentes. Santana recuerda especialmente el interés del equipo técnico relacionado con la transmisión, que se acercó al descubrir la manera en que estaban utilizando Spectera para distribuir audio por el estadio, una aplicación que no habían visto implementada de esa forma.

Al día siguiente, además, recibió mensajes de agradecimiento y reconocimiento por el trabajo realizado.

El proyecto dejó también una conclusión menos visible, pero importante para futuras implementaciones.

Cuanto más se concentra la infraestructura en redes, switches y dispositivos digitales, mayor atención requiere la continuidad de la alimentación eléctrica.

Y para Santana, ese fue uno de los aprendizajes concretos que dejó la experiencia: proteger la infraestructura ante eventuales cortes de energía.

“Lo que yo diría es que está prohibido que se corte la energía eléctrica. Eso es lo fundamental”, señala. Y aclara que no se trata de una limitación específica de Spectera, sino de la cadena digital completa y de los switches que forman parte del sistema.

La conclusión para futuras configuraciones es sencilla: incorporar respaldo eléctrico adecuado para esos elementos críticos.

Para Javier Liberón, la transición hacia sistemas como Spectera supone algo más profundo que aprender a operar un nuevo dispositivo: “Implica modificar parte de la lógica con la que tradicionalmente trabaja un técnico de audio. El entorno analógico estableció durante décadas una relación física muy directa: una señal, un cable, un conector. La digitalización y el audio sobre IP introducen redes, direccionamiento, protocolos y nuevas formas de administrar señales. Principalmente hay que cambiar un poco la forma de pensar”.

Spectera puede integrarse con infraestructuras digitales mediante Dante y MADI, y esa convergencia obliga también a ampliar conocimientos.

El papel de soporte adquiere entonces otra dimensión. No se limita a intervenir cuando existe un problema: implica acompañar a compañías y técnicos mientras incorporan nuevas formas de diseñar sus sistemas.

Liberón lleva trabajando con Spectera desde sus primeras implementaciones en Chile y participó en su utilización en el Festival de Viña. Desde entonces, ha acompañado a diferentes compañías de rental a medida que fueron incorporando la plataforma y aparecieron nuevas versiones de firmware, software y componentes dentro del ecosistema.

Chile como terreno para nuevas aplicaciones

Sebastián Álvarez, de Sennheiser, observa ese proceso desde una perspectiva más amplia.

Para él, introducir una nueva tecnología siempre implica vencer cierta resistencia inicial: modificar procedimientos conocidos, probar configuraciones diferentes y demostrar que un cambio puede simplificar tareas que históricamente se resolvieron de otra manera.

“El querer probar, el querer arriesgarse, el querer hacer cosas nuevas, probar tecnología nueva, ha hecho que hoy estemos en una posición súper buena dentro de Chile respecto a nuestra tecnología. En Chile y en la región”, comenta.

La evolución del propio ecosistema continúa ampliando esas posibilidades. Durante la entrevista, Álvarez destaca la incorporación del transmisor de mano como una pieza que permite completar progresivamente la propuesta de Spectera, integrando in-ears y micrófonos dentro de una misma plataforma.

Para Chino Santana Refuerzo Sonoro, ese crecimiento abre además aplicaciones que exceden los grandes estadios.

Santana ya está explorando Spectera en producciones con músicos y orquestas donde los intérpretes se desplazan por espacios alejados del escenario tradicional.

Un estadio convertido en banco de pruebas

El evento de Red Bull comenzó como un trabajo que llegó con apenas unos días de anticipación y terminó convirtiéndose en una prueba real de hasta dónde podía llevarse una infraestructura inalámbrica.

Doce puntos de sonido alrededor de la cancha. Tres antenas distribuidas sobre el campo. Una cuarta extendiendo la cobertura hasta el techo. In-ears a decenas de metros de altura. Nuevos puntos de escucha durante el partido. Y una única Spectera Base Station en el centro de esa arquitectura.

“Fue una pega súper emocionante porque los dos proyectos que me han acompañado este último tiempo se juntaron”, asegura Santana. “El resultado final fue maravilloso.”

Quizás allí esté lo más interesante del caso. Spectera no llegó al Estadio Nacional para reemplazar simplemente un cable por una conexión inalámbrica.

El sistema permitió pensar de otra manera cómo podía viajar el audio dentro de un espacio de esas dimensiones.

Lo ocurrido en el Estadio Nacional de Chile deja una conclusión que trasciende los resultados de una activación de Red Bull. Cuando la tecnología se combina con la experiencia, la creatividad y la decisión de explorar nuevos caminos, los límites de una solución dejan de estar definidos por sus aplicaciones tradicionales.

Spectera demostró que su potencial no termina en la transmisión de micrófonos o en los sistemas de monitoreo personal. Puede convertirse en una herramienta para replantear la distribución del audio, simplificar infraestructuras y responder a necesidades que aparecen incluso cuando un proyecto ya está en marcha.

En apenas cinco días, Chino Santana y el equipo de Sennheiser transformaron una idea en una implementación concreta, utilizando un estadio completo como escenario de experimentación. Y quizás ese sea el verdadero valor de esta experiencia: no se trató solamente de llevar audio de manera inalámbrica a doce puntos de un estadio, sino de demostrar que todavía hay nuevas formas de pensar, diseñar y hacer funcionar el audio profesional.

Créditos
Fotografía de portada: LATAM STAGE
Fotografías interiores: LATAM STAGE
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