Michael Franti & Spearhead impulsan su gira con LV1 Classic de Waves y los in-ears inmersivos eMo IEM.

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Estados Unidos – Cuando Michael Franti & Spearhead cerró su gira de verano en el Red Rocks Amphitheatre, el ingeniero de monitores Lucas Pinzón estaba en la posición de monitores, construyendo una mezcla inmersiva de in-ear con espacialización individual para cada músico utilizando una Waves LV1 Classic con Waves eMo IEM, el motor de mezcla inmersiva para IEM basado en SoundGrid que funciona dentro del mismo entorno LV1 en el que ya opera la consola. Sesenta y cuatro entradas estaban bajo el control de Pinzón en una LV1 Classic funcionando en su configuración completa de 80 canales estéreo, la capacidad que quería para una banda de músicos veteranos que saben exactamente lo que necesitan escuchar, en una gira donde el tiempo de ensayo fue más escaso de lo que cualquiera había previsto.

“En la vida real no escuchamos en 2D. Escuchamos en 3D”, afirma Pinzón. “Así que esto nos acerca más a esa realidad y reduce parte del estrés mental que puede producirse con las mezclas tradicionales de in-ear”.

Veintiséis años, de Maluma a Franti

Pinzón es un veterano de la música latina, con más de veintiséis años en audio y créditos como ingeniero de FOH y monitores para artistas como Maluma, Becky G y muchas de las producciones en vivo más importantes del género. También es un entusiasta de la adopción temprana de tecnología, el tipo de ingeniero que toma una nueva consola, un nuevo channel strip o una nueva herramienta de procesamiento apenas sale al mercado y la lleva al límite hasta descubrir todo su potencial.

Ya había utilizado mezcla inmersiva para monitores anteriormente, durante una gira con Becky G, y terminó completamente convencido del concepto. Así que cuando su amigo Karl Milan, ingeniero de FOH de la gira de Franti, lo llamó para preguntarle si quería participar en una breve gira de verano que finalizaría en Red Rocks, Pinzón respondió que sí antes de conocer muchos detalles del proyecto.

“¿Red Rocks? ¡Vamos!”, recuerda entre risas. “Espera… ¿quién dijiste que era el artista?”

Lo que encontró al llegar fue una banda que lleva décadas tocando junta. El bajista Carl Young lleva treinta y seis años junto a Michael Franti. La mayor parte de la banda ha permanecido con él durante muchos años. Ese nivel de camaradería cambia completamente el propósito de los monitores.

“No se trata solamente de la calidad musical”, explica Pinzón. “Lo que más he disfrutado de esta experiencia es la calidad humana de las personas. Son músicos increíbles, pero aún mejores seres humanos”.

Una mezcla construida sin ensayos

La gira comenzó como a veces comienzan las giras: con el plan completamente modificado antes incluso de subir al escenario. La banda no había tocado junta en seis meses, el equipo técnico se estaba conociendo por primera vez y se agregó un concierto antes de que comenzaran los ensayos. La primera noche de Pinzón con Michael Franti & Spearhead fue, en la práctica, completamente en frío: sin una prueba de sonido adecuada, sin una preparación tranquila y sin conocer las preferencias específicas de la banda.

Lo que sí tenía eran presets, una lógica de mezcla clara y la sesión completa de 80 canales de la LV1 Classic esperando recibir las entradas.

“Pude cargar mis presets y construir cada mezcla con una lógica clara, priorizando los elementos más importantes para cada músico”, recuerda. “La reacción fue excelente. A todos realmente les encantó el resultado y, en ese momento, la mayoría ni siquiera sabía que estaba escuchando una mezcla inmersiva”.

Para Pinzón, esa es la verdadera prueba. Cuando la herramienta hace bien su trabajo, desaparece. El músico simplemente siente que la mezcla tiene sentido.

Capas de importancia, no solo izquierda y derecha

El enfoque de Pinzón con eMo IEM es también el que más suele compartir con otros colegas. Primero hay que experimentar con el sistema, dice. Llevarlo al límite. Probar cosas diferentes. Después reiniciar la forma de pensar y construir una mezcla basada en cómo las personas realmente escuchan.

“Pienso en capas de importancia”, explica. “No solamente por volumen, tono, ecualización, compresión, efectos o paneo izquierda-derecha, sino también por posición. El lugar que ocupa cada elemento dentro del espacio se convierte en otra decisión de mezcla”.

Un ejemplo práctico: para Carl Young, el bajista, Pinzón colocó los elementos más importantes al frente: bajo, sub Moog, bombo, hi-hat y su propia voz. Una segunda capa se ubicó ligeramente más atrás con los beats, sintetizadores, coros provenientes de las pistas, click, count-offs y teclados. Los laterales y el resto del campo estéreo contenían una tercera capa de información.

“Eso me dio una enorme cantidad de espacio dentro del campo estéreo, mucho más rango dinámico e hizo que la mezcla pareciera respirar”, afirma. “El audio inmersivo tiene mucho más sentido para el cerebro”.

También es muy cuidadoso con el resultado sonoro. Los músicos con los que trabaja han dedicado toda una carrera a desarrollar su sonido, su equipo y su identidad, y su trabajo consiste en hacer que todo eso suene más como ellos mismos, no más procesado.

“El objetivo no es que suene ‘procesado’ ni impresionante por el simple hecho de hacerlo”, explica Pinzón. “El objetivo es que se sienta abierto, claro, musical y natural”.

Mezclando para Michael, canción por canción

La mayor parte de la banda recibió mezclas inmersivas fijas de eMo IEM, construidas una sola vez y utilizadas durante todo el espectáculo. La mezcla de Michael Franti fue diferente.

“Él mismo me comentó abiertamente que, después de más de cuarenta años de carrera, siente que ha perdido parte de su audición en las frecuencias altas, lo que hace que el monitoreo sea más desafiante”, explica Pinzón. “Al mismo tiempo, Michael conoce perfectamente su música. Cada acorde, cada entrada, cada sección y cada compás están en su cabeza. Quiere escuchar todo, pero quiere escuchar todo en el contexto adecuado para cada canción”.

Por eso Pinzón trató la mezcla de in-ear de Michael menos como una mezcla de monitores estática y más como una mezcla de FOH en constante evolución, moldeada canción por canción, manteniendo siempre la voz y la guitarra al frente, mientras el resto de la banda se reequilibraba según las necesidades de cada momento.

Esa imagen inmersiva y dinámica es la que acompaña a Michael cuando abandona el escenario para mezclarse con el público en Red Rocks, actuar frente al PA o interpretar partes más íntimas desde el centro de la audiencia.

“Cuando estás lejos del escenario, especialmente delante del PA o rodeado por el público, la mezcla de in-ear tiene que darte una sensación de orientación y confianza”, comenta Pinzón. “eMo IEM ayudó a mantener la imagen musical abierta y conectada, en lugar de hacer que todo colapsara en el centro de su cabeza”.

La respuesta de la banda, noche tras noche, le confirmó que el enfoque estaba funcionando.

“Escuché comentarios como: ‘Gracias, estoy escuchando mejor que nunca’, y ‘Lucas, no sabes lo importante que es para nosotros que estés aquí’”, recuerda. “Michael incluso nos dijo: ‘Siento que tengo el mejor equipo de audio que he tenido en toda mi carrera’. Eso significó muchísimo, especialmente viniendo de personas con tanta experiencia y tanto corazón”.

¿Por qué la LV1 Classic?

Para Pinzón, la elección de la LV1 Classic como consola de monitores se reduce a dos aspectos: resolución y posibilidades.

“Una de las razones por las que disfruto tanto mezclar con la LV1 es el espacio, el detalle y la resolución del audio. Todo se siente muy real. Y en monitores, eso suele ser lo principal que busco”, afirma.

La otra razón es el flujo de trabajo. Utiliza la consola en la configuración de 80 canales estéreo, incluso cuando no necesita todos los canales, porque siente que el sistema dispone de mayor margen para trabajar. Con 64 entradas y eMo IEM funcionando en toda la producción, la integración resultó completamente natural, no como una capa añadida sobre la consola.

“La principal diferencia que siento con la LV1 es que todo es posible”, comenta. “Cualquier idea de ruteo, posicionamiento, envíos o flujo de trabajo puede construirse. Eso hace que el proceso sea muy rápido y flexible, algo extremadamente importante cuando necesitas crear un punto de partida sólido antes de los ensayos o resolver situaciones de último momento rápidamente. eMo IEM se convirtió en otra herramienta creativa y práctica dentro del flujo de trabajo”.

Lo que le diría a otro ingeniero de monitores

Pinzón es el tipo de ingeniero al que otros ingenieros llaman para pedir consejo. Su recomendación sobre eMo IEM es la misma que daría para cualquier herramienta nueva, aunque con un énfasis especial en lo que hace diferente al audio inmersivo.

“Toma una reproducción virtual, juega con ella todo lo que puedas y familiarízate realmente con la herramienta”, recomienda. “Explórala. Llévala al límite. Comprende lo que puede hacer y dónde están sus límites. Luego, una vez que encuentres la lógica del audio inmersivo, aplícala a tus mezclas de la forma más básica y natural posible”.

La trampa, dice, consiste en tratar la mezcla inmersiva como un efecto, moviendo elementos únicamente porque el sistema lo permite. El verdadero beneficio aparece cuando se utiliza del mismo modo en que el cerebro escucha naturalmente.

“Si soy un músico parado en el centro del escenario, con músicos delante, detrás y alrededor de mí, quiero que la mezcla me dé esa misma sensación tridimensional”, afirma Pinzón. “Cuando se utiliza de esa manera, deja de ser simplemente una función. Se convierte en una herramienta muy musical y muy humana. Y cuando un músico experimenta eso de una buena manera, honestamente es muy satisfactorio”.

Mirando hacia adelante

Pinzón comenzará el otoño con la gira de Gigi Perez, esta vez como ingeniero de FOH, mientras su colega Andrés Gómez se encargará de los monitores e incorporará eMo IEM a esa producción. La principal enseñanza que se lleva de la gira con Franti tiene menos que ver con un conjunto de funciones y más con una forma de trabajar.

“No se trata de mover cosas solo porque puedes hacerlo”, afirma. “Se trata de ofrecer a los músicos espacio, claridad y una mezcla que se sienta más cercana a la forma en que escuchamos naturalmente. Cuando la banda está cómoda y segura con sus in-ears, interpreta mejor. Y cuando interpreta mejor, todo el espectáculo también suena mejor desde el FOH”.

Para una banda que lleva treinta y seis años tocando junta, la gran sorpresa de la gira no fue descubrir que podían tocar con mayor precisión. Fue comprobar que podían escucharse entre ellos de una forma completamente nueva y seguir sintiéndose ellos mismos.

https://www.waves.com/

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