Meyer Sound eleva la música y la palabra en la iglesia Más que Vencedores.

Compartir en

Con una actividad donde la música ocupa un lugar tan importante como la palabra, el nuevo auditorio de la iglesia Más que Vencedores, en República Dominicana, requería una solución capaz de responder con claridad, dinámica y precisión a escenarios muy diferentes.

MusiTempo acompañó el proyecto desde sus primeras etapas y encontró en Meyer Sound la plataforma para construir un sistema pensado junto con el espacio y preparado para una comunidad donde conviven predicación, coro, una banda de gran formato y músicos de primer nivel.

En Más que Vencedores, la música no funciona como un complemento de la predicación. Ocupa buena parte de cada servicio, con una banda de gran formato, coro y una dinámica que puede pasar del rock al merengue o la salsa antes de volver a la palabra. Esa identidad musical marcó desde el comienzo la concepción del nuevo auditorio de la iglesia en República Dominicana y también la manera en que debía pensarse su sistema de sonido.

El audio comenzó a definirse cuando la obra todavía estaba en construcción, lo que permitió trabajar en paralelo sobre arquitectura, tratamiento acústico y cobertura. MusiTempo participó desde esas primeras etapas junto con el equipo técnico, con un objetivo que atravesaría todo el proyecto: conseguir la claridad necesaria para la predicación sin resignar la dinámica y la energía que demanda la música en vivo.

Allan Leschhorn, ingeniero de sonido y productor ganador de Latin Grammys y responsable del sonido de Juan Luis Guerra, quien, además de participar del proyecto funge como el Ingeniero FOH/Sala de la iglesia, comenta: “La dinámica habitual se divide aproximadamente en un 60 % de música y un 40 % de predicación. El escenario puede reunir seis metales, batería, varias estaciones de percusión, dos guitarristas, dos pianistas y un coro que actualmente ronda las 20 voces profesionales y continúa creciendo”.

A esa realidad se suma otra particularidad: Juan Luis Guerra forma parte de la comunidad, participa musicalmente, dirige a la banda y en determinadas ocasiones también predica. La música, por lo tanto, debía responder a las expectativas, sin que eso comprometiera la naturalidad y la inteligibilidad necesarias cuando el servicio cambiaba hacia la palabra.

Un proyecto que comenzó antes que el auditorio

MusiTempo tuvo la posibilidad poco habitual de involucrarse cuando el nuevo espacio todavía existía principalmente sobre planos.

La compañía dominicana acumula 30 años de trayectoria formal —y alrededor de 37 desde sus primeros pasos— y trabaja actualmente en diferentes segmentos de audio profesional, comercial y residencial, además de acompañar a integradores y profesionales en el diseño, asesoramiento y ejecución de proyectos.

Para Fernando Hernandez Voigt , CTO de MusiTempo, la posibilidad de intervenir desde una etapa tan temprana fue determinante. Recuerdan que las primeras evaluaciones comenzaron cuando la construcción todavía estaba “en gris”. Incluso realizaron un servicio de prueba dentro de la obra, utilizando muy poco equipamiento, para empezar a comprender cómo respondería el espacio.

“Se fue armando todo junto. No fue algo como que terminamos la obra y vamos a buscar ahora qué hacemos. Todo fue caminando en conjunto. Hubo muchos mails, muchas decisiones, muchas conversaciones, pero sí había un norte, y el norte era la excelencia”, cuenta Francisco H. Voigt – Gerente General de Musitempo.

Esa integración también alcanzó el tratamiento acústico. El ingeniero Guillermo Sánchez trabajó en el diseño y en las predicciones del espacio, mientras el ingeniero civil Jaime Jiménez, responsable de la obra, facilitó la coordinación entre las necesidades técnicas y la construcción. El proceso permitió analizar diferentes configuraciones y proyectar el comportamiento del sistema antes de avanzar hacia su implementación definitiva.

Para Fernando, haber participado desde ese momento cambió completamente la naturaleza del trabajo:

“Tuvimos el privilegio de poder aportar al desarrollo y a toda la ejecución desde cero a cien. Casi siempre entramos a los proyectos cuando están muy avanzados o prácticamente terminados. Aquí hubo toda una intención de que el desarrollo y la construcción se basaran en la experiencia que íbamos a tener adentro.”

Entre la palabra y la energía de una banda en vivo

Más que Vencedores necesitaba resolver dos demandas diferentes dentro de un mismo espacio.

Por un lado, una voz hablada que debía conservar definición y naturalidad en todo el auditorio. Por otro, una formación musical capaz de generar niveles, dinámica y densidad sonora propios de un concierto.

“Buscar un balance entre ambas cosas fue el verdadero reto”, explica Fernando. “La idea era tener una inteligibilidad lo suficientemente clara y definida para las prédicas, pero a la vez mantener la energía para usuarios como Allan, Juan Luis y la banda, que pudiera tener esa magia que ellos buscan en su música.”

Allan conoce particularmente bien esa convivencia. Su trabajo cotidiano no consiste únicamente en mezclar canciones y luego entregar el sistema a otro operador cuando comienza la predicación. Durante un mismo servicio puede pasar de un rock a un merengue o una salsa y, pocos minutos después, acompañar una intervención hablada. Incluso puede ocurrir que Juan Luis Guerra comience a cantar mientras está predicando.

“Cuando hacemos un concierto sabemos a lo que vamos, es algo que hemos hecho miles de veces. Pero en nuestro caso somos un culto muy musical. Mantener ese flujo, es algo que hemos ido trabajando domingo tras domingo.”

Y el PA debía permitir precisamente eso.

Meyer Sound como punto de encuentro

Meyer Sound ya formaba parte del universo profesional de quienes estaban involucrados en el proyecto. Para Allan y Juan Luis Guerra era una plataforma conocida y valorada por su experiencia en producciones musicales, mientras MusiTempo llevaba años conversando con la compañía antes de iniciar formalmente su representación en República Dominicana hace algo más de tres años.

En el caso de Francisco H. Voigt, ese vínculo con la calidad sonora conecta incluso con su propia historia profesional. Antes de dedicarse a la industria del audio fue violinista clásico, una formación que todavía marca su manera de escuchar y evaluar un sistema. Y una visita a la fábrica de Meyer Sound terminó de confirmar su sensación: “Nos dimos cuenta de que realmente con Meyer no nos equivocamos. Se puede percibir claramente lo transparente y chispeante que es un Stradivari y también la profundidad, el sonido redondo y potente de un Guarneri del Gesù”, recuerda.

Más que Vencedores se convirtió así en una oportunidad para trasladar esa relación a un proyecto especialmente representativo en República Dominicana, con Juan Carlos Yepes acompañando desde Meyer Sound.

LEOPARD al frente del sistema

La configuración principal del auditorio está basada en el sistema LEOPARD de Meyer Sound, con ocho altavoces por lado encargados de construir la cobertura principal del espacio.

En bajas frecuencias, el sistema incorpora 900-LFC dispuestos en una configuración cardioide de 2 arreglos centrales. La cobertura de las primeras filas se completa con cuatro ULTRA-X20 como frontfill, mientras cuatro USW-112 integrados en el escenario aportan refuerzo adicional de bajas frecuencias.

La elección y ubicación de cada componente formó parte de las predicciones realizadas durante el desarrollo. Esto era especialmente importante en un auditorio con capacidad aproximada de entre 1.200 y 1.400 personas, que además incorpora una bandeja superior y sectores laterales donde la cobertura debía conservarse.

La instalación, por lo tanto, no se planteó únicamente alrededor de la presión sonora disponible. Había que conseguir que una persona ubicada en la parte superior pudiera recibir una experiencia coherente con quien estuviera en platea y, al mismo tiempo, resolver las primeras filas con una cobertura específica.

Allan lo describe de una manera mucho más gráfica al hablar del resultado: “Las dos bocinas arriba, es como que tú estás en la sala de tu casa.”

La frase resume uno de los objetivos planteados desde las primeras simulaciones: que la escala del recinto no se tradujera en distancia sonora.

De la predicción a escuchar la sala

Después de varios meses trabajando con el sistema, uno de los aspectos que más destaca Allan es la proximidad entre lo que habían anticipado durante el diseño y lo que finalmente encontraron al escuchar el auditorio terminado.

“Muy pocas proyecciones con los sistemas llegan a un accuracy como este. Sentir lo que se planteó y escucharlo ya en vivo fue wow. Lo que necesita después son los ajustes básicos: cuando hay más gente, cuando hay menos gente, cuando la banda está tocando más duro.”

Para el ingeniero, la sonoridad general quedó equilibrada desde la puesta en marcha. La etapa final contó además con participación directa de Meyer Sound a través de Oscar Barrientos, quien estuvo a cargo de la optimización, calibración y alineamiento del sistema. Su trabajo culminó con la entrega junto a la banda durante el soundcheck, permitiendo comprobar la respuesta del conjunto en las condiciones reales para las que había sido diseñado.

Para Allan, ese trabajo terminó de conectar las previsiones realizadas durante el desarrollo con el comportamiento definitivo del auditorio: “La sonoridad en general del teatro quedó muy, muy balanceada. Ahí un aplauso fuerte para Oscar, que hizo todo el alignment.”

Cuando el PA deja espacio para mezclar

Existe una diferencia importante entre que un sistema pueda reproducir correctamente una banda y que permita al ingeniero dejar de pensar constantemente en corregir su comportamiento.

Para Allan, ese es uno de los principales resultados de trabajar diariamente con el sistema Meyer Sound: “Una de las cosas que más me ayudan es que cuando tú subes ese volumen, ahí lo que hay que hacer es muy poquito. Entonces te deja concentrar en la música, te deja concentrar en la dinámica de la música. No estás: ‘espérate, déjame ecualizar aquí, déjame ver si el PA…’. No. Eso está sonando perfecto y balanceadito.”

En una formación del tamaño de la que utiliza Más que Vencedores, disponer de esa base cobra especial importancia. No es una formación estática ni tampoco un repertorio previsible de principio a fin: “Nuestro setlist varía mucho. Podemos hacer un rock y después un merengue y después una salsa. A veces trabajo con snapshots, pero a veces no me da ni tiempo y prefiero irme directo a la mezcla.”

Ahí aparece otra dimensión del sistema: ofrecer una base suficientemente estable para que el operador pueda seguir lo que sucede sobre el escenario sin tener que corregir constantemente el PA.

Un auditorio que sigue ajustándose cada domingo

La instalación lleva aproximadamente cinco o seis meses funcionando en su formato completo y, para Allan, eso no significa que el trabajo haya terminado.

Un domingo con el auditorio lleno no se comporta exactamente igual que otro con menor asistencia. Tampoco todos los predicadores utilizan el mismo nivel de voz ni todas las canciones generan la misma energía. “Es vivo, esto tiene vida propia”, resume.

El ajuste cotidiano llegó incluso a determinados sectores ocupados habitualmente por personas mayores. Allí Allan estableció un control independiente que le permite manejar el nivel con mayor precisión, mientras mantiene cobertura suficiente en áreas laterales más complejas.

El feedback de quienes están distribuidos por el auditorio se convirtió así en una herramienta adicional. Algunos domingos consulta directamente a miembros de la iglesia ubicados en esas zonas para saber cómo está llegando el sistema y realizar pequeños ajustes desde su posición.

Ese aprendizaje continuo complementa el trabajo realizado durante el diseño. Las predicciones permitieron construir la base y la experiencia acumulada durante cada servicio termina de afinarla frente a una audiencia real.

MusiTempo y una relación construida alrededor del proyecto

Para MusiTempo, Más que Vencedores tiene también un significado particular dentro de su historia con Meyer Sound. La relación previa entre los involucrados ayudó, pero también elevó la responsabilidad, Francisco y Fernando conocen a Allan desde hace más de 30 años y comparte con varios de los protagonistas una relación profesional y personal de larga data.

Fernando reconoce que esa cercanía hizo que las expectativas fueran incluso mayores:“Aquí había un doble compromiso. Un compromiso corporativo, pero también un compromiso moral y espiritual muy profundo que pesa mucho más que el comercial.”

Desde Meyer Sound, Juan Carlos Yepes describe el proyecto desde una perspectiva similar: “Para mí fue una alegría trabajar con gente que uno aprecia, que uno admira y que realmente considera líderes de lo que se hace en nuestros mercados. Es un orgullo poder ser parte de esto y tener al menos un pedacito de un proyecto así”.

Más que Vencedores terminó convirtiéndose así en un punto de encuentro entre una relación profesional construida durante años y una instalación que permitió llevarla finalmente a un proyecto concreto en República Dominicana.

Una exigencia que va más allá del domingo

Más que Vencedores nació como la casa definitiva de una comunidad que durante décadas pasó por diferentes espacios. El nuevo auditorio permitió finalmente pensar infraestructura, acústica y tecnología como partes de una misma experiencia. Y el nivel de exigencia que enfrenta cada semana difícilmente pueda separarse de quienes lo utilizan.

El mismo Juan Luis Guerra participa activamente de esa dinámica. Dirige musicalmente, toca con la banda y puede asumir también momentos de predicación. A su alrededor trabaja un equipo con amplia experiencia profesional. Allan Leschhorn lleva al auditorio décadas de trabajo en estudio y vivo, mientras otros músicos vinculados a La 440 también participan de las jornadas.

Eso convierte al sistema instalado en algo más que una solución utilizada ocasionalmente para una producción especial.

Después de varios meses de funcionamiento, el verdadero resultado empieza precisamente allí: cuando las predicciones, las decisiones tomadas sobre planos y las horas de ajuste dejan de ser teoría y pasan a enfrentarse cada semana con un espacio lleno.

En Más que Vencedores, la claridad de un sermón y la energía de una banda forman parte de una misma experiencia sonora, y el sistema Meyer Sound fue concebido para responder a ambas con la misma precisión.


Créditos
Fotografía de portada: MUSITEMPO
Fotografías interiores: MUSITEMPO
La producción periodística, la investigación, la redacción, el enfoque editorial y la edición de este contenido son originales de LATAM STAGE y están protegidos por derechos de autor.
Queda prohibida su reproducción, copia, distribución, adaptación o publicación, total o parcial, por cualquier medio o formato, sin la autorización previa y expresa de LATAM STAGE.

Compartir en

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio