Mariangel Aguiar, integración que simplifica experiencias en Audio Concept Venezuela.

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Llegó a Audio Concept Venezuela desde el mundo de la informática y encontró en la integración un nuevo camino profesional. Cinco años después, coordina proyectos de audio, video, iluminación, automatización y redes, con la curiosidad y el aprendizaje constante como motores de un trabajo que busca un objetivo claro: hacer simple para el usuario lo que técnicamente puede ser complejo.

Antes de hablar de audio, automatización o integración, para entender a Mariangel Aguiar hay que volver a sus primeros años de curiosidad por la informática. Su padre la acercó a ese mundo y rápidamente quiso ir más allá de usar la tecnología: necesitaba entender qué había detrás y cómo funcionaba.

“Fui investigando, echando a perder un par de computadoras y arreglándolas”, recuerda entre risas.

Al terminar la secundaria, esa inquietud ya había definido el rumbo de su formación. Optó por una carrera técnica en informática y comenzó a especializarse en redes y servidores. Todo parecía indicar que ese sería su camino profesional.

Hasta que apareció Audio Concept. En febrero de 2021, se incorporó a la compañía como asistente del área de proyectos. Y allí descubrió que las computadoras seguían existiendo, aunque definitivamente ya no eran el centro de la escena: “Se me presentó un mundo totalmente distinto. Diferente y con bastantes retos”.

De pronto tenía frente a ella audio, cámaras de seguridad, iluminación, pantallas, automatización, persianas, motores y diferentes sistemas que no solamente debía conocer de manera individual: “Me di cuenta que todo se tenía que integrar”.

Ese cambio podría haber representado una barrera. En su caso terminó convirtiéndose en un estímulo. Y Mariangel comenzó a estudiar.

Audio Concept representa diferentes marcas que cuentan con sus propias plataformas educativas y encontró allí una primera puerta de entrada a la industria. Cursos, capacitaciones y muchas horas de investigación comenzaron a darle respuestas, pero también a generar nuevas preguntas.

“Fue súper interesante, apasionante. El hecho de tener siempre algo que aprender o algo nuevo que aprender es algo que me encanta, me da vida”.

A partir de allí, su crecimiento dentro de Audio Concept fue avanzando junto con el conocimiento. La capacitación comenzó a trasladarse al campo, los proyectos fueron sumando complejidad y con ellos llegaron nuevas responsabilidades. Lo que había comenzado como una posición de asistencia terminó convirtiéndose en un recorrido profesional construido dentro de la propia compañía. Cinco años después, aquella asistente es hoy Coordinadora del Área de Proyectos de Audio Concept Venezuela.

Y asegura: “Una de las razones de esa evolución está precisamente en algo que todavía celebro de mi trabajo: nunca sabe exactamente qué problema tendré que resolver después. No es un trabajo aburrido. Nunca hago lo mismo”.

De una necesidad a un sistema completo

Cuando un nuevo proyecto llega a Audio Concept, el trabajo de Mariangel comienza mucho antes de que aparezca cualquier equipo.

Luego del requerimiento inicial, comienza el proceso técnico: cantidad de zonas, tipo de aplicación, necesidades de videoconferencia, automatización, audio residencial o Hi-Fi, iluminación y cualquier otra tecnología que deba formar parte de la solución.

A partir de allí, Mariangel investiga cuáles son los productos adecuados: “Se realizan cálculos de amplificación cuando el proyecto incluye sonido y comienza a interactuar con los diferentes especialistas involucrados. Si hay control de iluminación, habla con el electricista. Si deben integrarse sistemas de climatización, necesita comprender cómo están resueltos. Y si el proyecto involucra otras disciplinas, el diálogo se amplía. Básicamente tengo que hablar con todos los ingenieros de la obra”.

Hay, sin embargo, una variable que necesita conocer desde el principio: el presupuesto. No para reducir automáticamente la solución, sino para saber dentro de qué escenario puede trabajar y qué familias de productos tienen sentido para ese proyecto. A partir de allí comienza otro trabajo: mostrarle al cliente qué posibilidades existen.

“Siempre la idea es hacerle ver todas las capacidades que tiene el sistema y que a lo mejor él solo lo había visto de una manera”.

Esa capacidad de escuchar también modifica completamente la solución. “Hay usuarios fascinados por la tecnología, dispuestos a automatizar prácticamente cada función de la casa. Otros quieren exactamente lo contrario: un botón para encender, otro para apagar y ninguna complejidad visible. Algunos clientes buscan simplemente disfrutar de música en sus espacios. Otros son audiófilos capaces de detenerse en cada detalle de una reproducción, escuchar una batería, analizar los agudos o identificar matices que para otro usuario podrían pasar completamente inadvertidos. Entender esa diferencia es parte del proyecto”.

Y también explica por qué, para Mariangel, diseñar una integración comienza por comprender a la persona que finalmente va a convivir con ella.

De la idea al usuario

Dos de los proyectos que más la desafiaron durante estos años muestran precisamente hasta dónde puede llegar esa lógica.

El primero está actualmente en proceso de instalación y puesta en marcha: un auditorio destinado a conferencias, grabaciones y diferentes actividades, pero con un requerimiento poco habitual para ese tipo de espacio: incorporar audio inmersivo tipo Atmos. A eso se sumaron necesidades de distribución de video, microfonía y control de iluminación.

“El reto de diseñar los equipos necesarios para que todo eso se maneje en conjunto ha sido interesante. Ahí sí tengo que mencionar que Q-SYS ha sido nuestro aliado. La complejidad no está en conseguir que cada subsistema funcione de manera independiente. Está en lograr que todos respondan como parte de una única solución”.

El segundo desafío llevó esa idea a un entorno completamente diferente: una residencia de grandes dimensiones donde Audio Concept tuvo que integrar prácticamente todas sus áreas de trabajo.

Iluminación, persianas, sonido, red, automatización, un pequeño cine y un sistema Hi-Fi para un propietario audiófilo debían convivir dentro de la misma vivienda. “Incluso la red de Wi-Fi cableada también nos tocó hacer. Todo lo que Audio Concept puede hacer se logró en esta casa”.

“Pero la verdadera dificultad no estuvo únicamente en la cantidad de sistemas”, reconoce, “Estuvo en hacer desaparecer esa complejidad frente al usuario. Fueron semanas de calibración, pruebas y ajustes para conseguir que una enorme infraestructura tecnológica pudiera reducirse a una experiencia cotidiana. El reto fue lograr la sencillez que quería el usuario, pero a la vez que se escuchara bien y que funcionara todo fluido”. Que la persona pudiera tomar el control remoto, sentarse y disfrutar. Nada más.

Esa distancia entre lo que sucede detrás de una integración y lo que percibe quien la utiliza resume buena parte de la filosofía con la que Mariangel aborda los proyectos. Y en ocasiones, conseguirlo obliga también a abandonar lo que parecía correcto sobre el papel.

En otra residencia, el diseño inicial de iluminación tuvo que replantearse en campo debido a la cantidad de cableado necesaria. La solución llegó con DALI, una tecnología que hasta entonces no utilizaban habitualmente. “Una cosa era lo que teníamos en mente y otra lo que tuvimos que hacer en el campo”. El desafío terminó abriendo una nueva alternativa para futuros proyectos de Audio Concept.

Para Mariangel, ese tipo de experiencia explica por qué el campo sigue siendo su lugar favorito.

Diseñar forma parte de su responsabilidad —aunque admite entre risas que no siempre es lo que más disfruta—, pero la puesta en marcha y el momento de presentar el sistema terminado al usuario tienen otro significado. “Esa parte me gusta mucho porque me permite hacerle ver todo lo que ahora puede hacer”.

De preguntarse que és a entender la lógica de Q-SYS

La relación de Mariangel con Q-SYS comenzó exactamente de la misma manera que su llegada al mundo de la integración: sin conocerlo y queriendo entenderlo.

Cuando ingresó a Audio Concept, la compañía ya trabajaba con la plataforma. Durante sus primeros meses, una de sus funciones era acompañar la asistencia de instalaciones existentes que presentaban algún inconveniente.

Varios de esos sistemas utilizaban Q-SYS. La primera vez que abrió el software, la reacción fue inmediata. “Veo esa cantidad de bloquecitos, conexiones y cosas y digo: ‘Dios mío, ¿qué es esto? ¿Qué es esto que estoy viendo?’”.

Pero tener que volver una y otra vez sobre esas instalaciones fue despertando su curiosidad. Comenzó a reconocer elementos, entender relaciones y descubrir qué sucedía detrás de aquella interfaz que inicialmente parecía incomprensible.

Hasta que la curiosidad ganó. “Yo tengo que entender qué es esto. Necesito entender de qué se trata esto”.

Nadie le había pedido que se especializara en la plataforma. Decidió hacerlo por su cuenta. “Empecé a hacer los cursos de Q-SYS y terminé profundizando en audio, video, programación y lógica. Fue bastante profundo, pero muy interesante porque no fue algo que me impusieron: despertó mi curiosidad y quise entender cada vez más cómo funciona todo dentro de una integración. Hoy Q-SYS forma parte de diferentes proyectos de Audio Concept, especialmente en aplicaciones corporativas y salas de videoconferencia”.

Mariangel destaca precisamente la capacidad de concentrar diferentes necesidades dentro de una misma plataforma. “Sean salas pequeñas, muy grandes o muchas salas, puedes hacer un manejo perfecto con Q-SYS”.

Uno de los proyectos que mejor refleja esa evolución fue una torre corporativa de seis pisos con seis salones, todos implementados utilizando la plataforma e integrando audio, video y videoconferencia. La instalación ya estaba funcionando cuando, aproximadamente un mes después, parte del equipo viajó a Colombia para realizar una capacitación presencial.

Hasta entonces, buena parte del aprendizaje de Mariangel había pasado por plataformas online. En Colombia apareció una dinámica diferente: un instructor frente a ellos, equipos disponibles para realizar laboratorios y la posibilidad de plantear preguntas y obtener respuestas en el mismo momento.

Y allí ocurrió algo que considera especialmente valioso. Mientras avanzaba la capacitación, comenzó a relacionar lo que estaba aprendiendo con situaciones que acababan de resolver en aquella torre corporativa.

“Absolutamente todo lo que vi me hizo pensar: esto lo podemos mejorar y optimizar en el proyecto que acabamos de terminar. La capacitación no invalidó lo realizado. Amplió las posibilidades. Se nos abrió la mente y dijimos: esto lo podemos hacer muchísimo más sencillo y mejor”.

Para alguien cuya carrera dentro de la integración se construyó precisamente aprendiendo mientras trabajaba, aquella experiencia confirmó algo que sigue formando parte de su manera de entender la profesión: terminar un proyecto no significa haber terminado de aprender de él.

Esa misma mirada aparece cuando piensa hacia dónde evolucionan plataformas como Q-SYS y, en general, los sistemas AV integrados.

Para Mariangel, el camino está cada vez más orientado hacia la simplicidad. “Que yo llegue y no tenga que hacer una cantidad de pasos para conectarme a una videoconferencia o a cualquier sistema. Que simplemente agarre mi laptop, me siente, me conecte y ya. Y funciona”.

Esa simplificación también transforma el trabajo de los integradores, facilitando la puesta en marcha y permitiendo que los especialistas concentren su conocimiento en la calibración y optimización del sistema. La tecnología hace más simples los procesos, pero el conocimiento sigue siendo esencial.

Aprender, demostrar y seguir avanzando

Construir ese recorrido también significó ocupar un lugar dentro de una industria técnica donde la presencia masculina continúa siendo ampliamente mayoritaria.

Para Mariangel no era una experiencia completamente nueva. Ya desde sus años vinculados a la informática había encontrado sorpresa cuando otras personas descubrían a qué se dedicaba.

“¿Tú trabajas con eso? La primera impresión de muchas personas era como: ‘Qué raro, es la primera vez que conozco a una mujer que trabaja en esta área’”.

En el mundo AV volvió a encontrarse con esa reacción. Y su respuesta fue construir credibilidad de la misma manera que construyó el resto de su carrera: aprendiendo.

“Ganarse el respeto de los compañeros tiene mucho que ver primero con mostrar el conocimiento que uno tiene, pero también desde la humildad y desde el buen humor, que puede derribar muchas barreras”

En su recorrido encontró profesionales dispuestos a compartir conocimientos y acompañar su crecimiento. “Esas son las personas en las que me he apoyado y que me han apoyado. Eso me ha permitido seguir creciendo y aprendiendo mucho más en esta industria”.

Por eso, incluso reconociendo que el camino para ampliar la presencia femenina en áreas técnicas todavía es lento, su experiencia personal deja una afirmación importante: “En ningún momento he tenido algo que me haya hecho sentir que no pertenezco. Yo siempre busco animar: claro que puedes, y debes aprender. Empieza con algo pequeño”.

Quizás porque ella también comenzó así. Con algo pequeño. Y todavía siente que falta mucho por aprender.

Uno de sus próximos objetivos profesionales es obtener una certificación dentro de la industria, particularmente CTS, y complementar el conocimiento adquirido durante estos años con una comprensión más formal de los estándares.

“Varias de las cosas que he aprendido han sido a nivel empírico. Me gustaría formalizar los estándares, tener claro hacia dónde vamos, qué es lo que hay que defender y qué es lo que no hay que permitir para que esto siga funcionando como tiene que ser”.

No busca una certificación únicamente como credencial. La relaciona directamente con hacer mejor su trabajo.

Tal vez por eso, cuando piensa qué consejo le daría hoy a aquella Mariangel que años atrás abría computadoras sin saber exactamente si conseguiría volver a armarlas, la respuesta termina funcionando también como síntesis de su recorrido profesional.

“Le diría: sigue haciendo lo que estás haciendo, sigue por donde vas. Quédate tranquila, que la vas a poder armar de nuevo. No te preocupes, que lo vas a resolver”.

Y la escala cambió. Hoy ya no se trata de una computadora abierta sobre una mesa. Audio Concept Venezuela se convirtió en el espacio donde aquella curiosidad encontró nuevos desafíos y donde Mariangel pasó de descubrir un universo desconocido a coordinar algunos de sus proyectos.

Pero el camino detrás sigue siendo exactamente el mismo. Investigar. Preguntar. Entender. Aprender. Y después conseguir que todas esas piezas vuelvan a encajar. Pero esta vez, para que alguien del otro lado simplemente presione un botón y todo funcione.


Créditos
Fotografía de portada: Audio Concept Venezuela
Fotografías interiores: Audio Concept Venezuela
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