Canadá – Hubo movimiento en los colores… y ese poder cinético quedó plenamente demostrado el sábado 27 de junio, cuando el artista multiplatino Flo Rida irrumpió en el escenario de la gala Strangers in the Night, con un micrófono brillante cubierto de pedrería en la mano, y transformó instantáneamente el amplio Videotron Centre en un club nocturno de Miami.
Junto con las contundentes líneas de bajo que resonaban en todo el recinto, la atmósfera se electrificó mediante cambios de color. De hecho, fue el movimiento de distintos tonos y blancos, junto con un intenso y oportuno uso del efecto estroboscópico y dramáticos ángulos de iluminación, lo que dotó a este espectáculo de una irresistible fuerza energética.
«El color desempeñó un papel clave en todo esto», comentó Gil Perron, quien diseñó el espectáculo de Montreal y otro realizado la noche siguiente en el Videotron Center de la ciudad de Quebec. «Flo Rida es el artista ‘305’ por excelencia (el código de área de Miami), y eso significa que sus shows giran en torno a colores cálidos y tonos intensos. Eso me motivó a utilizar la Quadratic Color Wheel. Trabajé con dos conjuntos opuestos de colores complementarios: un color para cada tipo de luminaria».
Esta estrategia dio lugar a vibrantes combinaciones cromáticas que lograron ser intensas y atractivas al mismo tiempo. También produjo cambios de color que fluían con tanta naturalidad que parecía que todo el escenario estaba en movimiento.
Recurriendo al equipamiento suministrado por LSM, Perron seleccionó cuatro luminarias diferentes de CHAUVET Professional para hacer realidad su propuesta. «Este rig se construyó alrededor de las Rogue Outcast BeamWash, las Maverick Force 3 Profile, las COLORado 1 Quad y las COLORado PXL Bar 16», señaló Perron. «¿Por qué estas luminarias? Pues porque producen excelentes blancos y colores, son extraordinariamente brillantes y ofrecen una cobertura excelente. Cuando tienes a un artista de hip-hop como Flo Rida recorriendo todo el escenario, la cobertura lo es todo. Créanme, funciona».
El meticuloso uso del efecto estroboscópico, a cargo del operador de consola Fahed Hammami, de LSM, formó parte de la dinámica fluida del escenario. «Obtuvimos más energía utilizando el estrobo en momentos específicos», explicó Perron. «Fahed y yo nos sentamos juntos durante la previsualización y desarrollamos una propuesta más centrada en el color intenso que en grandes movimientos o efectos estroboscópicos. Fahed programó varias secuencias superpuestas en su MQ500 de ChamSys que podía aplicar a sus grupos de luminarias. A medida que me mostraba distintas ideas, las íbamos incorporando al listado de canciones.”
«Además de Fahed, también recibí mucha ayuda y apoyo de nuestros electricistas principales, Ryan Germundson y Penelope Tremblay, quienes supieron responder a mis múltiples ‘ideas'», continuó Perron. «Los directores de producción Fakhri Ben Mariem y Olivia Cosentini también fueron fundamentales. Siempre lograban sacar un conejo de la galera para que todo siguiera adelante».
Perron y sus colaboradores pensaron fuera de lo convencional cuando incorporaron un elemento emocionante al espectáculo variando los ángulos de la iluminación para cambiar el nivel visual del público. «Fue uno de esos momentos de ‘déjenme probar algo'», comentó sobre la decisión. «Nos dimos cuenta de que, gracias a la mayor altura disponible para colgar las estructuras, podíamos inclinar considerablemente los trusses, por ejemplo, enfrentando 10 grados entre los trusses centrales y los del fondo del escenario… ¡y ni siquiera conseguimos un gesto de desaprobación por parte de los riggers!».
Los resultados de ese ajuste fueron «muy superiores a lo esperado», señaló Perron, explicando que los ángulos de iluminación hicieron que las luminarias parecieran entrelazarse, otro ejemplo de cómo este vibrante diseño envolvió al público en un continuo movimiento visual.




