Los sueños se cumplen en el show de Alex Warren en Lollapalooza, diseñado por Jeff Maker II con CHAUVET Professional.

Compartir en

Para Alex Warren, uno de los momentos más memorables de su carrera llegó cuando Luke Combs lo invitó a compartir escenario en Lollapalooza para interpretar juntos Ordinary, el éxito número uno del joven artista en el ranking de Billboard. Y ese no fue el único sueño hecho realidad en Grant Park: David Summers también vivió una noche especial al encargarse del diseño de iluminación y la operación de consola durante el show de Warren.

Aunque Summers ya había recorrido el mundo junto a artistas como Sum 41, esta fue su primera vez como parte de un espectáculo en el mítico festival de Chicago. “Soy un chico de Indiana y mis primeros shows fueron en Chicago”, comentó. “Me enamoré de la música en vivo acá. Nunca vine al festival como público sin soñar con trabajar alguna vez con un artista que tocara allí. Tardó más de 15 años, ¡pero sucedió! Fue un momento increíble.”

El diseño y la programación del rig estuvieron a cargo de Jeff Maker II, quien utilizó 42 COLORado PXL Bar 16 de CHAUVET Professional, barras RGBW motorizadas con tilt, suministradas por Performance Lighting. Las luminarias se montaron sobre carros upstage en configuración 3.5: tres carros con 12 barras y uno con seis.

Maker dispuso los carros en forma de portal, creando un fondo envolvente ideal para la propuesta musical de Warren. “Las luminarias aportaron muchísimo al show gracias a sus efectos de pixel mapping y gobos virtuales, sin mencionar la potencia de sus colores”, señaló Summers.

El espectáculo estuvo completamente sincronizado por timecode, aunque hubo momentos puntuales para nuevas canciones y efectos en vivo. Entre los momentos destacados, Summers recordó cuando Gigi Perez se sumó al escenario como invitada especial para interpretar Eternity, el nuevo sencillo de Warren.

Para esta canción, el equipo de diseño, que también incluyó al técnico de iluminación Matvey Kitchen, creó una atmósfera tipo “jaula de luz”, utilizando las PXL Bar con zoom cerrado para envolver a los artistas y separarlos visualmente del entorno. El resultado fue una escena que parecía flotar fuera del escenario, como si estuvieran interpretando desde un sueño… uno más de los tantos que se hicieron realidad aquella noche de verano en Lollapalooza.

https://www.chauvetprofessional.com

Compartir en

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio