Leandro Barros conoce la evolución de Avolites desde adentro: fue creciendo como diseñador mientras la plataforma incorporaba nuevas herramientas y posibilidades creativas. En Brasil, LIGHTING BITS acompaña ese recorrido acercando la tecnología a una comunidad profesional cada vez más exigente y contribuyendo al desarrollo de la marca en uno de los mercados más importantes de la región.
Desde una Pearl en 2007 hasta las nuevas D3 y D7, Leandro Barros construyó buena parte de su trayectoria profesional trabajando con Avolites. Una relación que comenzó cuando tenía 18 años, que evolucionó junto con la tecnología y que, según el propio diseñador brasileño, terminó siendo determinante para abrirle las puertas del mercado internacional. LATAM STAGE conversó con él en las instalaciones de LIGHTING BITS, distribuidor de Avolites en Brasil.
La historia de Leandro Barros con Avolites inició hace casi dos décadas. En 2007, cuando tenía apenas 18 años, comenzó a trabajar con una Pearl. Desde entonces, su carrera y la evolución de la plataforma avanzaron prácticamente en paralelo.
Pearl, el salto al software Titan con Tiger Touch2, D7, D3. Diferentes generaciones de hardware y software fueron pasando por sus manos, pero hubo algo que permaneció: la lógica de trabajo que hizo que Leandro siguiera eligiendo Avolites.
“Estoy trabajando con el sistema Avolites desde hace muchos años, desde el sistema Pearl, y pasé por esta transición de Pearl al sistema Titan, usándolo con algunas de las consolas de la última generación como la D7 y a D3”, explica.
Para él, una de las principales fortalezas de Avolites está en su manera de entender al usuario. La programación es intuitiva, las herramientas están disponibles de una manera directa y tanto el software como el hardware mantienen una relación natural con quien está detrás de la consola.
“Es un sistema muy bueno, muy práctico, muy fácil de usar. Siempre puedo hacer lo que quiero. Lo que necesito hacer, Avolites me permite hacerlo”, afirma.
Esa confianza también se trasladó a su trabajo internacional. Leandro realiza tours fuera de Brasil, en Europa y América Latina, y cuando define el equipamiento incluido en su rider, Avolites aparece como una elección recurrente. “Siempre que puedo exijo Avolites en mi rider. El sistema debe ser Titan”.
Pero detrás de esa elección existe algo que excede las prestaciones técnicas. Existe una relación construida durante años. “Avolites me introdujo en el mercado. Es una marca que respeto mucho. Es una marca que me gusta mucho. Entonces, es una cosa de cariño por el sistema”.

Evolucionar sin perder la identidad
Uno de los aspectos que más destaca Barros es la capacidad de Avolites para evolucionar tecnológicamente sin romper con los conceptos que hicieron reconocible a la plataforma.
Para alguien que comenzó trabajando con Pearl, encontrarse hoy frente a una consola con software Titan como una D7-215 implica descubrir una consola completamente diferente desde el punto de vista del diseño, pero al mismo tiempo familiar en su lógica de funcionamiento.
“AVOLITES ha evolucionado y mejorado mucho, pero sin perder el concepto y sin perder la identidad de la Pearl”.
Ese vínculo entre experiencia previa y nuevas herramientas aparece también en el software Titan. La evolución tecnológica no obliga al usuario experimentado a comenzar nuevamente desde cero. Su conocimiento, su manera de pensar y su lógica de programación siguen teniendo un lugar dentro de las nuevas generaciones del sistema.
“Puedes tener un pensamiento, una lógica de uso y tener un diseño en la mente. Si no eres usuario de Avolites, no hay problema. Puedes sentarte frente a la consola y adaptarte a ella rápidamente”.
Para Barros, esa continuidad es fundamental. La tecnología cambia, las superficies de control cambian y las capacidades aumentan, pero el diseñador sigue encontrando una herramienta que reconoce.
Y esa familiaridad se convierte en velocidad. “Si necesitas hacer un comando, hoy tienes todo en un botón. Puedes decir ‘es eso lo que necesito’ y, en cuestión de segundos, ya consigues lo que necesitas en un cue”.
Cuando el show crece, la confianza permanece
La experiencia de Barros también está marcada por producciones de gran escala. Para él, trabajar con cientos o incluso más de mil luminarias no cambia la confianza que deposita en el sistema.
“Yo ya hice muchos eventos y shows grandes. Yo, particularmente, no me siento presionado por tener 200, 500 o más de 1.000 luminarias. La entrega de Avolites va a ser la misma”.
En ese contexto aparece una palabra que atraviesa buena parte de su testimonio: entrega.
Para un diseñador de iluminación, una consola no es solamente una herramienta técnica. Es el lugar desde donde debe transformar una idea en un espectáculo, muchas veces bajo presión, con tiempos limitados y con producciones cada vez más complejas.
Leandro recuerda incluso una experiencia en Rock in Rio, en el palco Sunset, cuando el iluminador de Slayer llegó con una Sapphire Touch mientras tenía disponibles otras consolas.
“Ellos eran la banda principal del palco y llegó el iluminador con una Sapphire Touch. Tenía tres o cuatro consolas de otra marca, y el tipo dijo: no, voy a usar la mía”.
Para Leandro, aquella situación resume algo que difícilmente puede explicarse solamente a través de una ficha técnica: la confianza que un diseñador desarrolla después de muchos años frente a una plataforma.
“Hay que usar Avolites para saber lo que se siente. Puedes tener cualquier consola, pero cuando sientes lo que te permite hacer una Avolites, no quieres otra cosa”.

El hardware también comunica
Durante nuestra visita a LIGHTING BITS, Leandro tuvo la posibilidad de encontrarse nuevamente con las nuevas generaciones de hardware de Avolites, entre ellas la D3-110 y la D7-215.
Su primera impresión está relacionada con la integración de todos los elementos que necesita un diseñador: pantallas táctiles, faders, comandos, efectos, teclado, conexiones de red y una disposición que permite mantener la información al alcance del operador. “Es una mesa completa para mí”.
Pero también existe una dimensión menos técnica. “Visualmente, está muy bonita, muy completa. Tiene un visual moderno que también te da el orgullo de estar trabajando en una mesa así”.
Es una observación interesante porque habla de la relación entre el profesional y su herramienta. La consola no solamente debe responder. También debe acompañar la experiencia de trabajo y estar a la altura del entorno profesional en el que será utilizada.
La velocidad empieza antes de llegar al show
Entre las herramientas que Barros destaca aparece especialmente la integración con Capture y el entorno 3D.
Para un diseñador, poder construir previamente un espectáculo, visualizarlo y trasladar posteriormente ese trabajo a la consola representa una diferencia importante cuando los tiempos de producción son cada vez más ajustados.
“Cuando haces y programas tu show, montas tu show con Capture, simplemente con el software Capture, transfieres todo el showfile dentro de la mesa”.
La posibilidad de preparar previamente buena parte del trabajo permite llegar al espectáculo con una base ya construida. “Esta preparación del show ya viene casi en gran parte hecha”.
Leandro considera que esta sinergia entre Avolites y Capture es uno de los grandes aciertos de la plataforma. No se trata solamente de visualizar el escenario en una pantalla, sino de utilizar esa visualización como parte del proceso de diseño y programación.
En grandes festivales, donde existen espacios específicos para la programación en 3D, esta herramienta adquiere todavía mayor relevancia. El diseñador puede trabajar previamente sobre una representación del escenario, preparar sus luminarias y trasladar ese trabajo posteriormente a la consola. “Esta parte ayuda bastante. Es fantástico tener la visualización real del show”.
Incluso cuando el espectáculo se realizará durante el día y las condiciones reales de iluminación dificultan la programación, el diseñador puede trabajar previamente en un entorno controlado y llegar al escenario con buena parte del trabajo resuelto.
Avolites como parte de una carrera
Quizás la frase más significativa de toda la conversación llega casi al final. “Avolites fue el que me colocó en el mercado internacional”.
No es una afirmación relacionada con una característica específica de Titan, una función determinada o una generación particular de consolas. Es el resultado de casi veinte años de trabajo con una marca que acompañó distintas etapas de su carrera.
Leandro Barros evolucionó mientras Avolites evolucionaba. Cambiaron las consolas, los softwares, las herramientas y las posibilidades creativas. Pero la relación entre el diseñador y la plataforma permaneció.
Y allí aparece una de las grandes fortalezas de la tecnología profesional: cuando deja de ser simplemente una herramienta y pasa a formar parte de la manera en que un profesional piensa, programa y crea.

LIGHTING BITS un distribuidor que también construye mercado
La entrevista tuvo lugar en LIGHTING BITS, distribuidor de Avolites para Brasil. Y el escenario no es un detalle menor.
En un mercado tan grande, competitivo y exigente como el brasileño, distribuir una marca internacional implica mucho más que tener productos disponibles. Requiere acercarlos a los profesionales, generar demostraciones, desarrollar conocimiento y construir confianza alrededor de la tecnología.
El encuentro con Leandro es justamente una muestra de ese trabajo. Un profesional que comenzó con una Pearl, que atravesó diferentes generaciones de Avolites y que hoy llega a las nuevas D3 y D7, puede encontrarse nuevamente con la marca en un espacio dedicado a mostrar sus herramientas y sus posibilidades.
LIGHTING BITS ocupa así un lugar que va más allá de la distribución. Es parte del proceso de posicionamiento y desarrollo de Avolites en Brasil, acercando la tecnología a diseñadores y operadores que, como Leandro Barros, necesitan mucho más que una consola: necesitan una herramienta en la que puedan confiar cuando las dimensiones del show, la presión y las exigencias profesionales aumentan.
Porque en definitiva, detrás de cada consola hay una historia de trabajo. Y en el caso de Leandro Barros, esa historia comenzó hace casi veinte años con una Pearl y continúa hoy con la nueva generación Avolites.




