Diseñar iluminación para un estadio en 360°, con cerca de 1.500 luminarias, decenas de cámaras y más de ocho horas de transmisión obliga a que cada herramienta tenga una función clara. En La Velada del Año VI, Toni Llobet integró las impression X4 Bar 20 de GLP al escenario móvil destinado a las actuaciones musicales, aprovechando su movimiento, control de píxeles y versatilidad para resolver desde el frontal de los artistas hasta la iluminación de la escenografía.

La escala de La Velada del Año VI podría llevar fácilmente a hablar de números. Un estadio, alrededor de 80.000 espectadores, cerca de 1.500 luminarias y una realización multicámara que obliga a pensar prácticamente cada ángulo. Pero para Toni Llobet, responsable del diseño de iluminación, la complejidad no estuvo únicamente en cuánto equipamiento utilizar, sino en conseguir que cada elemento tuviera sentido dentro de un espectáculo que debía funcionar durante más de ocho horas y ser visto desde todas partes.
“Es un espectáculo 360, es un ring en el medio y 80.000 personas a su alrededor”, explica Llobet. Esa condición atravesó prácticamente todas las decisiones del diseño. “Es muy complicado tener a todo el mundo contento, que todo el mundo tenga los mismos inputs lumínicos y que además por cámara se vea bien”.
Dentro de ese enorme sistema hubo una zona con necesidades especialmente particulares: el escenario móvil utilizado para las actuaciones musicales.
La estructura podía desplazarse y quedar situada debajo de una de las pantallas, funcionando además como parte del túnel de acceso. Allí Llobet incorporó las impression X4 Bar 20 de GLP con una premisa concreta: disponer de una luz capaz de acompañar físicamente ese movimiento y, al mismo tiempo, ofrecer diferentes recursos durante el show.

Una luz que debía viajar con el escenario
La posición de las X4 Bar 20 no fue casual. Llobet las distribuyó por delante y por detrás del escenario para responder a la condición 360° del espectáculo y generar desde una posición baja una luz frontal tipo candileja sobre los artistas.
“Las de aquí arriba es un frontal. Es tener luz cubierta para todo el escenario. Es la única luz que viaja encima. Cuando se está moviendo no tengo otra luz que esta para dar el frontal”, explica.
Ahí aparece uno de los puntos interesantes de la aplicación: el equipo no estaba pensado únicamente como un elemento visual dentro de la estructura, sino como una herramienta directamente vinculada a su funcionamiento.
Mientras el escenario cambiaba de posición, las X4 Bar 20 permanecían integradas a él, manteniendo una fuente de frontal que acompaña el desplazamiento mientras conservar cobertura sobre quienes ocupaban esa plataforma.
La arquitectura de la impression X4 Bar 20 encaja especialmente con ese planteo. El equipo incorpora 20 LED RGBW de 15 W controlables individualmente, zoom motorizado de 7° a 50° y un tilt de 210°, combinando las posibilidades de una barra LED con el movimiento propio de una luminaria automatizada.
Del artista a la escenografía
Otras X4 Bar 20 fueron incorporadas a nivel del suelo, dentro de la propuesta escenográfica desarrollada por Brau, el equipo responsable del diseño escénico con el que Llobet trabaja de manera estrecha.
En esa posición, su función cambiaba. “Abajo, para pintar la cortina, para tener la escenografía. Teníamos efectitos de píxeles también y alguno de tilt”, cuenta el diseñador.
Una misma familia de luminarias podía así intervenir sobre dos capas diferentes de la imagen: por un lado, aportar luz sobre las personas; por otro, convertirse en una herramienta para transformar el fondo y sumar color y movimiento a la escenografía.
El control individual de los 20 píxeles RGBW de la X4 Bar 20 ampliaba esa segunda posibilidad. En lugar de trabajar necesariamente como una única superficie de color, la barra podía convertirse en un elemento gráfico, generando secuencias y efectos a lo largo de sus píxeles. Su rango de zoom permitía además modificar el comportamiento del haz, desde una salida estrecha hasta una cobertura considerablemente más amplia.
Pero detrás de esas posibilidades técnicas había una necesidad mucho más amplia que Llobet repite al explicar distintas zonas del proyecto: cada aparato debía ofrecerle más de un recurso.
La razón era sencilla. La Velada no es un concierto convencional con un repertorio cerrado y una sucesión previsible de canciones. Combates, entradas de participantes, actuaciones musicales y diferentes momentos de entretenimiento conviven dentro de una transmisión que este año se extendió durante aproximadamente ocho horas y media.
Eso cambia la manera de pensar las herramientas.
Llobet lo resume durante la entrevista al hablar de otras luminarias híbridas utilizadas en el proyecto: necesita “aparatos que me den más de una opción por aparato”. La utilización de las X4 Bar 20 en el escenario móvil responde a esa misma lógica.

Diseñar para el estadio y también para la cámara
La convivencia entre espectáculo presencial y broadcast atraviesa todo el trabajo de Llobet en La Velada.
“Yo realmente empiezo por el estadio, por lo que la gente ve en directo”, cuenta. A partir de allí, importa revisar “todos los campos de cámara” y cubrir cada una de esas perspectivas.
Ese diálogo entre luz y cámara tiene una relación directa con su propia trayectoria. Antes de consolidarse como diseñador de iluminación, Llobet estudió dirección de fotografía y desarrolló ambas disciplinas en paralelo. Hoy reconoce que esa combinación resulta especialmente útil en producciones multicámara como las vinculadas a Ibai Llanos.
“Al final lo que siempre digo yo es que lo que me encanta es hacer arte con la técnica. Si tú me das un papel, un lienzo y un pincel, horrible todo. Todo mi arte pasa por la técnica”, resume.
En La Velada, esa técnica debe además sobrevivir a una escala enorme y a un formato particularmente vivo.

Más posibilidades dentro de una misma herramienta
La X4 Bar 20 nació precisamente alrededor de una combinación poco convencional: una barra LED lineal que puede comportarse también como moving light.
Sus 20 fuentes RGBW pueden controlarse de manera individual y el movimiento de tilt permite modificar físicamente hacia dónde trabaja la línea de luz. A esto se suma el zoom motorizado, que amplía las posibilidades de cobertura sin necesidad de modificar la posición del aparato.
En el contexto planteado por Llobet, esas prestaciones no aparecen como especificaciones aisladas. Se traducen en la posibilidad de utilizar las luminarias para el frontal, cambiar su comportamiento cuando el escenario alcanza otra posición, trabajar sobre elementos escenográficos y sumar efectos de píxeles cuando la narrativa del espectáculo lo permite.
Esa multiplicidad resulta especialmente valiosa en un diseño donde el espacio, las cargas estructurales y el presupuesto también condicionan cada decisión.
Durante cada pelea, la iluminación debe mantenerse estable y evitar estímulos que puedan distraer a los participantes. Entre combates, en las entradas o durante las actuaciones musicales, el lenguaje cambia por completo y el sistema recupera movimiento, color, píxeles y efectos.
Las X4 Bar 20 encontraron su lugar precisamente en esa segunda dimensión, ocupando una porción concreta dentro de un sistema de casi 1.500 luminarias, pero su función resume buena parte de la lógica con la que Toni Llobet construyó La Velada del Año VI: herramientas capaces de adaptarse, cambiar de rol y seguir funcionando cuando el espectáculo, el escenario o la cámara obligan a mirar hacia otro lugar.
Fotos de portada / interiories: La Velada del año 6 Youtube – @ibai
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