Tecnología de vanguardia, sonido envolvente y una noche inolvidable: el sello berlinés Keinemusik desembarcó en Buenos Aires con un despliegue técnico a la altura de su propuesta artística, impulsado por un sistema Meyer Sound y el respaldo integral de Jons Silberstein.
No fue una fiesta más. La llegada de Keinemusik a Buenos Aires transformó el calendario electrónico con un show de nivel internacional, donde cada frecuencia importó.
En el corazón del montaje, el sistema de audio Meyer Sound marcó la diferencia: potencia sonora sin esfuerzo y cobertura total en un venue de gran escala.
Con el equipo de Jons Silberstein liderado por Luciano Cipolla, el sistema Meyer Sound volvió a demostrar su potencia, versatilidad y fiabilidad incluso en condiciones extremas. Desde la planificación hasta el último ajuste, el trabajo en campo fue impecable, respaldado por un soporte técnico que marcó la diferencia. “El objetivo era claro: acompañar la propuesta de Keinemusik con un sistema que no solo cumpla, sino que eleve la experiencia a otro nivel”, resume Cipolla.

La relación entre Meyer Sound y Jons Silberstein tiene más de dos décadas de historia, con un vínculo basado en confianza, colaboración y visión compartida. “Trabajamos con Meyer Sound desde 2004, siempre tuvimos una muy buena relación y mucho apoyo desde la empresa, especialmente con Juan Carlos Yepes, Director de Ventas para Sudamérica, América Central y el Caribe de Meyer Sound, que a lo largo de todos estos años nos supo acompañar y aconsejar en todas las decisiones que tomamos”, destaca Pablo Jons, uno de los socios de la firma.
Más allá de su rol como distribuidores oficiales en Argentina, Jons Silberstein también es usuario activo de los sistemas Meyer Sound. “Eso nos da la posibilidad de estar mostrando y fomentando el uso de nuevos equipos”, explica.
En ese sentido, el sistema Panther se consolidó rápidamente en el mercado local. “Tiene mucha aceptación: los que ya lo conocen y realizaron algún evento lo quieren, y los que no, se van muy contentos, incluso usuarios de otras marcas”, asegura Pablo. Entre los factores que explican esta preferencia, destaca la relación precio-prestaciones, y su versatilidad operativa: “Tiene un tamaño y peso que le dan mucha versatilidad, ocupan menos espacio en los camiones y obstruyen mucho menos las pantallas que otros equipos actuales. Hoy en día eso es muy importante para las puestas de los shows”.
Con la mirada puesta en lo que viene, lo define de manera clara: “Nuestro futuro está en seguir construyendo y aportando nuestra experiencia para nuevos proyectos”.

Actualmente, las unidades de Meyer Sound en Argentina están en plena expansión. “El stock está creciendo cada vez más”, señala Cipolla. “Ahora hay 72 Panther y 36 altavoces 2100. Hay un buen número”, agrega, destacando el crecimiento sostenido de la marca en el país.
Más allá de las recomendaciones puntuales, el uso de sistemas Meyer Sound en shows de gran escala parece consolidarse como una decisión natural para muchos productores y operadores.
Luciano Cipolla lo resume así: “Una de las principales cosas que más se llevan todos es el tamaño del gabinete y lo fuerte que suena. Incluso cuando el equipo es nuevo para algunos artistas, como fue el caso de los alemanes de Keinemusik, la respuesta fue inmediata. Me pasó algo parecido hace poco con Massive Attack. El operador, Rob Allen, me dijo: ‘Si en un equipo las voces suenan bien, el equipo es bueno’. Y con Meyer eso pasa siempre”. Para Cipolla, la inteligibilidad es clave. “Jamás tengo una queja. Uno le va encontrando las vueltas con el uso, pero la respuesta en cada show es constante: suena claro, suena fuerte y las voces están siempre al frente”.
Este nivel de disponibilidad permite afrontar producciones de gran escala con total confianza. “Hoy por hoy, la mayoría de los riders van directo al Panther. Es lo que más se está pidiendo. Te da muchas más posibilidades y una respuesta sonora que marca la diferencia”.
Ingeniería aplicada al detalle: cómo se construye un show sin margen de error
El desembarco de Meyer Sound en el show de Keinemusik en Buenos Aires fue posible gracias al trabajo conjunto entre la productora Skyline Music y el equipo de Jons Silberstein, quienes aportaron no solo el sistema, sino también el soporte técnico, la logística y la experiencia necesarios para cumplir con un requerimiento de gran envergadura. Luciano lo resume con claridad: “Sabíamos que estábamos en condiciones para brindar un servicio completo. No solo por una cuestión de asesoramiento y soporte sino por la cantidad de gabinetes… ellos tenían un requerimiento. Para resumirlo, utilizaron la misma cantidad de equipos en un show de 50.000 personas, peor para un público de 20mil”.
«Me convocaron para diseñar el sistema y trabajar en conjunto con Pablo Jons y todo el equipo de Keine, desde la coordinación con producción hasta el montaje. Es un honor que me convoquen para este tipo de eventos, porque siempre son un desafío, y el equipo humano hace toda la diferencia».
El evento se desarrolló en Mandarine Park, con una audiencia masiva y una apuesta técnica que exigía máxima precisión. “Teníamos una disposición frontal, con doble delay, y diseñamos con predicción en MAP 3D para obtener cobertura pareja y potencia real sin perder definición”, cuenta Cipolla.
El sistema de sonido desplegado para la fecha de Keinemusik en Buenos Aires fue tan ambicioso como preciso. Luciano Cipolla detalló: “Usamos 32 Panther para el PA L/R, 24 Panther para outfill L/R, 36 2100-LFC como subs principales, 8 1100 como subs delay L/R, 12 UX40 para frontfill y 4 UPA-1P como infill en backstage”. Esta configuración garantizó una cobertura envolvente, con presencia contundente en bajas frecuencias y una imagen frontal clara y definida. “Fue un diseño que respondió perfectamente a las exigencias del show y del predio”, cerró.

En las decisiones técnicas de un show, la estética y la calidad sonora no siempre caminan de la mano. Luciano lo vive como una tensión cotidiana: “Tenés la gente que prioriza que no se vea nada, que nada tape la pantalla, y la gente que prioriza, el sonido. Hoy en día es una lucha constante esto para mí” cuenta entre risas, “Pero la versatilidad de los sistemas Meyer Sound permite adaptarse a esas exigencias, incluso en condiciones adversas. Hemos tenido situaciones donde el equipo ha estado colgado a 22 metros y medio de altura, y se termina adaptando”.
La exigencia no estaba centrada en el volumen, sino en la cobertura. Uno de los aspectos más valorados por el operador principal del equipo alemán fue la uniformidad del sistema: “Una de las cosas que más le gustó al main operador de audio, fue la uniformidad del equipo en la distancia. También destacó el desempeño de las ULTRA-X40”.
El resultado final fue producto de un diseño técnico desarrollado en conjunto: “Lo que ellos nos pedían, nosotros lo adaptamos, les recomendábamos cosas, pero siempre adaptamos al pedido final de ellos”. La relación fluida, marcada por el respeto mutuo y la flexibilidad, fue clave para el éxito.
El trabajo de Jons Silberstein no solo respondió a las demandas técnicas: también se destacó por su cumplimiento en tiempos y logística. “Con el horario de entrega que les dijimos que teníamos que entregar, lo entregamos. Esa es la otra mitad que yo siempre digo de la compañía: es el servicio y el sistema. Porque a veces se puede tener un mejor sistema, y el servicio se cae a pedazos”.
Además del diseño, Cipolla estuvo a cargo de la calibración con GALAXY, y del ajuste fino de todo el sistema, para que la experiencia fuera envolvente sin resultar invasiva. «Buscamos un equilibrio perfecto entre presión sonora y confort auditivo. Con Meyer Sound eso es posible: podés tener impacto sin sacrificar fidelidad».

“Con Pablo y todo el equipo de Jon es muy fácil trabajar, hay una comprensión mutua de lo que se necesita en campo y una excelente predisposición. Contar con respaldo técnico real y con productos de primera línea hace que uno pueda enfocarse en lo más importante: que suene como tiene que sonar”.
Uno de los grandes desafíos de este show fue el diseño del sistema en un entorno completamente abierto. Sin paredes, sin tribunas, con una gran amplitud frontal, la cobertura uniforme era clave. “El desafío más grande fue el frontfield, porque estaba muy abierto el equipo. Teníamos casi 35 metros. Fue algo para tener muy en cuenta y un verdadero reto”.
El diseño contempló estrategias específicas para lograr esa uniformidad. “Tomé la decisión de mover un poco los sistemas hacia el centro, ya que el PA y el outfill estaban juntos. Les dimos una inclinación de 10-12 grados para concentrar la energía en el campo”, detalla Luciano. “Panther 110 tiene una apertura buenísima. Por más que estás fuera del eje, seguís teniendo una buena imagen del equipo”.
Además, el sistema demostró una robustez excepcional ante una situación imprevista. “Por supuesto tenía que haber lluvia para una experiencia completa. Una noche fue un verdadero diluvio, y por la mañana siguente levantamos las llaves y sin problemas. Absolutamente nada. Lo del tema del agua está muy bien resuelto”, cuenta. “Por los Panther que estaban colgados ni nos preocupamos. El operador de sonido de Keinmusic tenía sus reservas al momento de encenderlos pero se llevó una muy grata sorpresa al ver que los Panthers sonaron con fuerza luego del diluvio”

Sobre la respuesta del público y la producción, Cipolla resume: «Los comentarios fueron excelentes. Todo el equipo quedó muy conforme, y eso es lo que buscamos siempre: que el sistema y las condiciones no sean un límite, sino un desafío para dar lo mejor en cada show».
La fecha de Keinemusik en Buenos Aires dejó algo más que una noche memorable: dejó una referencia técnica y humana sobre cómo se construye una experiencia sonora a gran escala.
Detrás del despliegue, Meyer Sound volvió a demostrar por qué sigue marcando la vara en el audio profesional, y Jons Silberstein reafirmó su compromiso como aliado estratégico en los proyectos que buscan lo mejor.
Cuando la tecnología suena al servicio de la música, todo encaja. Y en esta historia, cada gabinete habló con voz propia.




