Francia – Cada octubre, Octobre Rose transforma la capital francesa en un símbolo de solidaridad a escala urbana, ya que monumentos icónicos se iluminan de rosa para concienciar sobre el cáncer de mama. En el centro de la edición 2025 se situó un escenario televisado en vivo al pie de la Torre Eiffel, que culminó en una cuenta regresiva sincronizada que bañó París en luz rosa —incluyendo su monumento más famoso.
En este entorno altamente simbólico y técnicamente exigente, un único equipo de iluminación resultó decisivo: el MAD MAXX LED FatBeam de GLP.
Un solo equipo con una tarea singular
Bajo la dirección artística del director de iluminación Nicolas Usdin, el equipo de M-Light fue responsable de la programación de todo el escenario de TV. Originalmente, el concepto contemplaba ocho equipos MAD MAXX. Al final, solo se pudo desplegar uno. En lugar de comprometer el diseño, la producción adoptó la limitación.
Ubicado de forma central en el suelo, aproximadamente a 50 metros detrás del escenario, el MAD MAXX tuvo una misión: iluminar la estructura superior de la Torre Eiffel con una presencia e intensidad inconfundibles.
“Se convirtió en la pieza central”, explica Maxime Raffin, programador de iluminación en M-Light. “Incluso con una sola unidad, entregó exactamente lo que necesitábamos.”
Precisión en lugar de permanencia
El MAD MAXX no se utilizó de forma continua durante la transmisión. En cambio, apareció en momentos cuidadosamente seleccionados —momentos en los que el máximo impacto visual era clave. Según el arco musical y emocional del show, el equipo cambiaba de rol: como matriz LED dinámica generando efectos animados, como superficie de píxeles estática para pasajes más calmos, y en modo beam a plena potencia cuando el espectáculo requería una declaración visual contundente.
El resultado fue un haz que no solo iluminaba la torre, sino que marcaba la narrativa del evento.
Primer contacto — y primer uso en Francia
Para Raffin y su equipo, Octobre Rose también marcó su primera experiencia práctica con el MAD MAXX y, notablemente, uno de sus primeros usos en vivo en Francia.
Varios factores destacaron de inmediato:
• Salida excepcional: el motor LED RGBW entregó la potencia necesaria para competir visualmente con un monumento de escala global
• Pixel mapping ultrarrápido: las animaciones se mantuvieron fluidas y precisas, incluso en condiciones de transmisión en vivo
• Programación intuitiva: una curva de aprendizaje rápida resultó crucial en un entorno de alta presión y tiempos ajustados
“El equipo rindió al 100%”, señala Raffin. “Claramente es una herramienta que cambiará la forma en que abordamos este tipo de eventos en el futuro.”
Tecnología al servicio de un mensaje
Más allá del logro técnico, el contexto otorgó un significado especial al proyecto. Probar por primera vez una luminaria de alto impacto —y hacerlo al servicio de una campaña internacional de concienciación— generó una alineación poco común entre tecnología y propósito.
En una ciudad iluminada de rosa por una causa, un solo haz fue suficiente para marcar la diferencia.




