Estados Unidos – Una línea recta. El término en sí encarna la precisión y la sencillez directas, al menos en teoría. Pero, en realidad, una simple línea recta puede abrir el camino a múltiples posibilidades creativas. El impresionante diseño de iluminación de Ed Warren para la gira estadounidense de Four Tet ofrece una maravillosa prueba de ello.
Warren tiene muy claro cuál es la base de su diseño. “Tengo una larga línea recta de luces que recorre el centro de la sala: ellas son el espectáculo”, afirmó. “Todo el show está construido a su alrededor. Las utilizo para crear curvas, formas y movimientos de luz que la mayoría de la gente quizá no haya visto antes, para complementar la música”.
Los fans que han asistido a la reciente gira estadounidense de Four Tet por almacenes estarían completamente de acuerdo. Trabajando en estrecha colaboración con su cliente, Warren ha creado un diseño dinámico que presenta configuraciones geométricas fluidas capaces de transformar toda la sala, alterar la percepción del espacio dentro de sus paredes y sumergir a todos los que están en la pista de baile en la atmósfera envolvente del sonido de Four Tet.
En el centro de todo hay una larga línea recta de barras motorizadas COLORado PXL Curve 12 de CHAUVET Professional. La longitud de esa línea varía según el recinto: 65 unidades en Brooklyn Storehouse, suministradas por Tag Live; 32 en Mission Ballroom, en Denver, de Brown Note Productions; y 138 en el Portola Festival de San Francisco, de Felix Lighting.
Aunque el tamaño del montaje puede variar, el concepto de diseño detrás de cada espectáculo y su efecto inmersivo se mantuvieron constantes durante toda la gira. “Este diseño es una evolución de los conciertos que hicimos el año pasado en Alexandra Palace”, explicó Warren, quien programó los espectáculos con su consola MagicQ MQ500M de ChamSys. “Kieran (también conocido como Four Tet) eligió estos espectáculos y recintos porque se adaptaban a nuestro diseño, ya que cada uno cuenta con una sala larga y ligeramente estrecha, capaz de albergar a suficiente público”.
“Uno de los aspectos positivos inesperados de este espectáculo fue que funcionó muy bien tanto en formatos cortos como largos”, continuó Warren. “Todo es relativo al tamaño de las pistas de baile. Si están cubiertas, entonces tenemos nuestro espectáculo. Mission Ballroom tenía una barra de 28 metros de largo sobre la pista de baile, que era la longitud máxima que nos permitían. Brooklyn tenía 61 metros y Portola, 138. Todo esto se basó en el tamaño de las pistas de baile. Básicamente, utilizamos exactamente el mismo archivo de show y la misma programación para cada sala”.
Para ayudar a Warren a mantener recta su larga línea de luminarias, utilizó su MagicQ Remote de ChamSys. “Lo usé para caminar a lo largo de la línea sin tener que arrastrar mi consola a todas partes”, comentó.
Trabajando junto a su director de producción, Josh Rahalski, Warren ajustó brillantemente las luminarias, cuyos amplios movimientos delimitaban el espacio de formas intrigantes. Uno de los momentos más impactantes se producía cuando la línea de luz suspendida parecía dividir la sala al irradiarse desde el centro.
“No fue realmente una decisión consciente hacerlo así; simplemente experimenté con las luces hasta que hicieron algo interesante y después lo guardé en la programación”, explicó Warren sobre ese efecto en particular. “Me encantaba empezar con una fina lámina de luz justo en el centro de la sala y luego inclinarla lentamente, mientras aumentaba gradualmente su tamaño y velocidad, hasta transformarse en una onda sinusoidal”.
Antes de que nadie se diera cuenta, esa onda envolvía al público en luz, hasta que todos quedaban invitados a formar parte del momento de la actuación de Four Tet, y todo había comenzado con una línea recta.




