Del tejido al movimiento: NASH explica las claves para elegir un telón escénico

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Desde la función que deberá cumplir hasta el peso del tejido, la opacidad, el fruncido, la acústica, el sistema de movimiento y las condiciones de seguridad, elegir un telón escénico implica mucho más que definir dimensiones y color. Junto a NASH Ingeniería, repasamos algunos de los principales factores que deberían considerarse antes de especificar una solución.

Un telón es uno de los elementos más reconocibles de un escenario, pero detrás de su apariencia existe una serie de decisiones técnicas que muchas veces permanecen invisibles para el público.

Telones de boca, patas, bambalinas, fondos y sistemas de aforamiento cumplen funciones diferentes. Mientras algunos forman parte de la identidad visual de la sala, otros deben ocultar equipamiento y áreas técnicas, controlar líneas de visión, minimizar reflexiones o colaborar con el comportamiento acústico del espacio.

Por eso, la primera pregunta no debería ser qué tela utilizar, sino qué función deberá cumplir el telón dentro del escenario.

Cada escenario plantea necesidades diferentes

En los sistemas de aforamiento, por ejemplo, el comportamiento frente a la luz resulta fundamental. Las patas y bambalinas delimitan visualmente el espacio escénico y ocultan zonas técnicas al público, por lo que suelen utilizarse materiales con elevada capacidad de absorción lumínica y baja reflexión.

La elección adecuada del textil puede ayudar a controlar la luz ambiental no deseada, reducir reflejos dentro de la caja escénica y mantener fuera de la vista determinadas áreas técnicas. Dependiendo del material y de su construcción, también puede contribuir al comportamiento acústico del recinto.

Pero no existe un único tejido apropiado para todas las aplicaciones.

Peso, composición, densidad y terminación influyen en cómo cae un telón, cuánto dura, cómo interactúa con la iluminación y cuál será su comportamiento acústico.

Esto tampoco significa que un tejido más pesado sea necesariamente la mejor elección. El peso debe responder al objetivo y a las condiciones específicas de cada proyecto.

“Uno de los errores es comenzar la elección pensando únicamente en el color o en las dimensiones. Nosotros primero necesitamos entender qué función va a cumplir ese telón, dónde va a estar instalado, cómo se va a mover y qué condiciones tiene el espacio. A partir de ahí se puede empezar a definir el tejido y el sistema adecuado” explica Maximiliano Moreno, especialista de producto de NASH Ingeniería

Un escenario de 10 metros no necesariamente necesita 10 metros de tela

Otra variable fundamental es el fruncido o fullness. El ancho visible del telón y la cantidad real de tejido utilizada para confeccionarlo no necesariamente son iguales. Los pliegues requieren material adicional y, además de modificar la estética, pueden incrementar la opacidad y la absorción de luz y sonido.

Como referencia, un telón terminado de 10 metros de ancho con un fruncido del 50 % requiere aproximadamente 15 metros de tejido en ancho desarrollado. Con un fruncido del 100 %, la cantidad asciende a 20 metros.

Por eso, tomar únicamente ancho y alto del vano no alcanza para calcular correctamente una solución.

El porcentaje de fruncido también debe relacionarse con el tejido, la altura, el aspecto visual buscado y la función. En telones de gran altura, además, puede ser necesario evaluar cuidadosamente este porcentaje para mantener visualmente los pliegues a lo largo de toda la caída.

¿Qué ocurre con el sonido?

Los textiles escénicos también interactúan con la acústica.

Los materiales pesados y porosos pueden contribuir a absorber energía sonora y reducir la reverberación. Por eso existen cortinas específicamente desarrolladas para aplicaciones acústicas.

Pero el objetivo puede ser exactamente el contrario.

Si detrás del telón existen altavoces u otros sistemas de audio, pueden requerirse textiles acústicamente transparentes, cuya estructura permite ocultar visualmente el equipamiento procurando minimizar su interferencia con la propagación sonora.

La pregunta vuelve a ser la misma: ¿qué necesita hacer ese telón dentro del sistema?

«El tejido no puede separarse del movimiento. Cuando un telón debe abrirse y cerrarse, la selección deja de ser exclusivamente textil. Su peso total, dimensiones y confección pasan a formar parte de un sistema que incluye rieles, carros, elementos de suspensión y, según el proyecto, accionamiento manual o motorizado».

También debe definirse el tipo de apertura. Un telón principal puede dividirse al centro y desplazarse hacia ambos laterales o recogerse hacia un único lado, entre otras configuraciones.

Para NASH, especializada en consultoría escénica, diseño e instalación de sistemas y proyectos de maquinaria escénica, analizar estos elementos como una solución integrada permite evitar que una decisión aparentemente simple termine condicionando posteriormente la operación del escenario.

“El telón no debería pensarse separado de aquello que lo va a soportar y mover. Cuando conocemos las dimensiones, el peso final, la frecuencia de uso y el tipo de apertura que necesita el proyecto, podemos dimensionar el sistema completo. Elegir primero el telón y resolver después cómo moverlo puede llevar a sobredimensionamientos, limitaciones o modificaciones que podrían haberse evitado desde el comienzo”.

La seguridad también forma parte de la especificación

En espacios de uso público, el comportamiento del material frente al fuego constituye otro aspecto fundamental.

“Existen textiles FR (Flame Retardant), cuya resistencia a la propagación de llama proviene de tratamientos aplicados al material, y textiles sintéticos IFR (Inherently Flame Retardant), fabricados con fibras que incorporan esa característica. Los materiales IFR pueden presentar además ventajas para determinadas aplicaciones de touring o instalaciones sometidas a montajes frecuentes, dependiendo de la composición y características específicas del textil”.

Sin embargo, la certificación necesaria debe evaluarse de acuerdo con la normativa aplicable en cada país y recinto. Existen estándares internacionales como NFPA 701 para evaluar la propagación de llama en determinados textiles y films, pero su aplicación concreta depende de las regulaciones y autoridades correspondientes al lugar donde se realizará la instalación.

Por eso, más que buscar simplemente la palabra “ignífugo”, resulta necesario comprobar qué certificación posee el material y qué exige específicamente el proyecto.

Una solución comienza mucho antes de instalar el telón. Función, dimensiones, tejido, peso, opacidad, reflexión, acústico, fruncido, seguridad y movimiento forman parte de una misma decisión.

Y probablemente allí se encuentre la principal diferencia entre seleccionar simplemente una tela y diseñar una solución escénica.

“La experiencia visual que finalmente percibe el público comienza mucho antes de que se abra el telón: en una correcta lectura del espacio, de su funcionamiento y de todas las variables técnicas que deberán convivir detrás del escenario”.

Una mirada que resume el enfoque de NASH: entender el telón no como un elemento aislado, sino como parte de un sistema escénico en el que cada decisión técnica condiciona el resultado final.

Créditos

Fotografía de portada: LATAM STAGE
Fotografías interiores: LATAM STAGE

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