De sueños y escenarios: Marcela Pacheco y Claypaky iluminan Viña del Mar. 

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A los 32 años, Marcela Pacheco Ibarra se ha consolidado como una de las diseñadoras de iluminación más prometedoras de Chile.  

Nacida en Santiago el 24 de noviembre de 1992, su historia con la luz comenzó mucho antes de lo que muchos imaginan. 

“Mis inicios fueron hace 18 años, yo era asistente de producción en Icardi Producciones, la productora de mi familia”, recuerda, “Desde ese lugar, fui testigo de la creación de eventos masivos e intervenciones lumínicas memorables en el país: desde la Copa América hasta el Bicentenario, pasando por iluminaciones icónicas como la de la torre Costanera Center”. 

Pero hubo un encuentro que marcó un antes y un después. “Fue donde conocí al mejor iluminador, a mi parecer, y mentor más grande que pude tener: Toni Amorós”, cuenta con admiración. “Él vio mi interés y me enseñó todo lo que pudo antes que falleciera de cáncer”. 

Aunque su formación se centró en certificaciones y cursos de marcas especializadas, el verdadero aprendizaje vino del terreno. “Lo demás fue de mi profesor y con experiencia. Al final, no hay mejor escuela que aprender haciendo”, asegura con convicción. 

Su primer paso sobre un escenario no fue menor. En 2017, debutó como iluminadora en un show en vivo de El Bloque 8, una reconocida banda de cumbia con la que sigue trabajando hasta hoy, liderando la dirección artística y audiovisual. “En esa oportunidad realicé un reemplazo. Si bien tenía el conocimiento técnico, el show en vivo es otra cosa”. Sin embargo, la experiencia fue más que positiva. “El iluminador que me atendió, Luis ‘Garoto’ Quiroz, me ayudó en todo lo que necesité para que todo saliera perfecto”. 

Más allá de lo técnico, Marcela vive la iluminación como un arte con alma propia. “Yo creo que una de las cosas que más me apasiona de la luz es que con ella se puede expresar”, afirma. 

Para ella, la luz es mucho más que un recurso escénico: es una herramienta de comunicación directa entre el artista y su público. “La veo como un instrumento demasiado importante dentro de la ambientación de un show. Podemos comunicar, expresar con pulsos, cambios de color o posición, y así dar un sentido diferente en cada espectáculo según lo que el artista quiere transmitir”. 

Como toda artista, Marcela también encuentra inspiración en el trabajo de otros.  

Aunque confiesa admirar a muchos colegas, hay una figura que destaca entre sus referentes: Krizia Vélez, reconocida diseñadora de iluminación de Bad Bunny. 

“El manejo y la interpretación elegante que tiene para ejecutar los temas en los shows es de alto nivel, digno de considerarse dentro de los buenos espectáculos”

Aunque cada diseñador de iluminación desarrolla un estilo propio, Marcela se caracteriza por su versatilidad y apertura a nuevas formas de trabajo. “Me gusta saber un poco de todo”, dice con seguridad. Y aunque reconoce que cada quien tiene técnicas que le resultan más cómodas, en su caso, lo que prima es la búsqueda constante de conocimiento. Esa flexibilidad es parte de su sello, y también lo que le permite adaptarse con fluidez a diferentes tipos de espectáculos y artistas. 

El camino en la industria no siempre fue fácil, especialmente para una mujer en un rubro históricamente masculinizado. “Aunque no ha sido fácil para las mujeres en mi país, considero que está cambiando”, afirma con una mezcla de realismo y esperanza. 

“Todavía hay cuestiones de sexismo, en los que se piensa que tal vez no tenemos la misma fuerza, habilidades o conocimientos, pero el presente ya muestra un giro: Se está dando a conocer que efectivamente hay mujeres, y muy buenas, haciendo luces”. 

Para Marcela, el rol de las mujeres es clave no solo en lo técnico, sino también en lo simbólico. “Son las encargadas de abrirle el camino laboral a más mujeres, de dar a conocer esta hermosa profesión, de enseñar que no es solo de hombres”. 

Del camino al gran show. 

Pero más allá de los desafíos técnicos, Marcela también reflexiona sobre su trayectoria personal, esa que la llevó a un escenario tan icónico como Viña del Mar, donde sus sueños de niña se encontraron con la realidad. 

Diseñar la iluminación para el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar fue un punto de inflexión en su carrera. “Fue una experiencia de mucho aprendizaje, te mentiría si te digo que fue todo perfecto porque no lo fue”, reconoce con sinceridad, pero añade con una sonrisa: “Aprendí muchísimo y conocí gente maravillosa, que al final de todo es lo que más cuenta. Dicen que ‘no vale si no cuesta’”. 

Y si bien el desafío técnico fue grande, también lo fue el componente emocional.  

Estar detrás del show de una de las artistas más icónicas de Chile, Myriam Hernández, agregó una carga especial. “Myriam para mí es una persona muy importante, gran ayuda en mi desarrollo profesional y de la cual estoy muy agradecida. La admiro profundamente. Es muy de piel y cariñosa, me encanta poder compartir con una persona tan buena como ella”. 

Ese espíritu también se extiende a su equipo: “Son tremendos profesionales y personas”.  

Para Marcela, trabajar con ellos fue más que un proyecto: fue una experiencia humana inolvidable. “En este staff encontré a los cuatro mejores amigos que la música me pudo dar: Pablo Martínez (baterista), Andrés Acevedo (ingeniero de sonido), Alexander Cares y Cristóbal Contreras (roadies)”. 

La noche en que Myriam Hernández recibió la Gaviota de Platino quedó grabada en la memoria colectiva como un momento histórico para la música chilena.  

Para Marcela, también fue un instante profundamente personal. “El impacto y la emoción de ver ese momento es impagable. Lloré y grité por Myriam porque lo tenía completamente merecido, y qué honor más grande que estar y ser partícipe en un momento tan importante para la carrera de un artista y su equipo”. 

Y fue mucho más que luces, planos o sincronía: fue formar parte de una historia que tocó el corazón de miles, y que coronó años de esfuerzo y pasión compartida. 

Iluminar Viña del Mar implicó muchos retos, pero también se convirtió en un punto de inflexión en su carrera.  

Uno de los desafíos más grandes fue tener que familiarizarse casi desde cero con el software MA3 en pleno proceso de diseño y programación. “La presión de la situación y los problemas técnicos que surgieron la noche anterior al show alargaron todo. Lo que debía resolverse en tres pruebas técnicas, se convirtió en una jornada de 25 horas continuas”

Sin embargo, no enfrentó el reto sola. Marcela destaca el respaldo constante del equipo de MA Lighting: “Luis Martínez me ayudó enviando videos personalizados con respuestas a mis dudas. En la Quinta Vergara tuve la asistencia de LEC y el soporte técnico permanente del equipo de MA. No me dejaron en ningún momento”. 

Con la emoción todavía fresca, ve este trabajo como un antes y un después. “Haber hecho Viña del Mar impacta de manera muy positiva. Es un piso para seguir mejorando. Define un estándar básico de trabajo más alto. Ok, hiciste Viña… ahora hay que seguir aprendiendo y esforzándose”, afirma. 

Y los desafíos no se detienen. Su próxima gran meta está a la vuelta de la esquina: Myriam Hernández se presentará en el Estadio Nacional, convirtiéndose en la primera mujer chilena en hacerlo. “Es el venue más grande y significativo del país. Será un hito histórico y me honra poder acompañarla nuevamente”. 

Además, sigue apostando al crecimiento de su proyecto personal: BlindLights, la empresa de diseño de iluminación que fundó junto a su socio Javier Ramos. “Nos ocupamos de manera integral de eventos y shows artísticos completos. Es un sueño que crece con cada paso”. 

Tecnología que potencia la visión artística. 

Y en medio de esta experiencia única en Viña, la tecnología de Claypaky jugó un papel clave, respaldando sus diseños y permitiéndole llevar la iluminación a un nivel nunca antes alcanzado. 

El trabajo de Marcela con las luminarias de la empresa italiana tiene una relación de largo recorrido. Desde sus primeros pasos en la industria, ha trabajado con la marca, confiando plenamente en su capacidad y desempeño. 

Claypaky ha estado desde el inicio de mi carrera, desde que no conocía de iluminación, ya que la empresa de mi familia trabajaba mucho con sus productos en nuestro país, lo que me llevó a trabajar con ellos desde el principio”.  

“Actualmente sigo siendo una fiel fan de Claypaky, ya que mis rides de iluminación están 100% compuestas por sus productos”, comenta Marcela, destacando la importancia de esta marca en su desarrollo profesional. 

Para el emblemático show en Viña del Mar, aunque no tuvo la oportunidad de elegir personalmente las luminarias, confió en la calidad que le ofrecía el ride técnico, que en su mayoría contaba con luminarias de la marca con sede en la ciudad italiana de Bérgamo. 

“Esto me daba la seguridad de que estaba trabajando con tecnología de confianza y, además, la experiencia me ha mostrado que sus productos siempre cumplen con las expectativas en espectáculos de esta magnitud”, explica Marcela. 

Marcela tiene claros sus modelos preferidos dentro de la amplia gama de productos de Claypaky, destacando tanto por su rendimiento técnico como por las posibilidades creativas que ofrecen. 

“Mi favorito de siempre va a ser el Mythos 2”, menciona con convicción. “La óptica de esa máquina es maravillosa, tiene una calidad de luz impresionante. Además, el Stormy, que yo le digo ‘la tormentita’ de cariño, también es otro de mis modelos favoritos. Me encanta cómo puede generar efectos tan potentes y dramáticos”. 

Sin embargo, en el contexto de Viña del Mar, Marcela trabajó con un modelo que rápidamente conquistó su corazón: las barras Tambora. “En Viña me tocó trabajar con las barras Tambora, las cuales se hicieron automáticamente una de mis favoritas actuales. La definición de los leds da la impresión de tener muchos más focos instalados. Te da la posibilidad de hacer bases de color con más movimiento, y el hecho de que tengan tilt hace que sea una barra completamente dinámica”, explica 

El trabajo con productos de Claypaky ofrece a Marcela una gran seguridad en la ejecución de sus shows, lo que se convierte en una ventaja fundamental para sus proyectos. Explica Marcela: “Tienen una gama de colores completa y poseen parámetros finos, lo que hace que la ejecución de algunos presets, como los movimientos y los shutters, sean elegantes y acertados. Además, uno de los puntos más importantes es la estabilidad que ofrecen al montaje, especialmente en condiciones difíciles. Son máquinas que resisten tanto el frío como el calor, lo que facilita muchísimo más el proceso completo”. 

Las luminarias Claypaky, según Marcela, son esenciales para lograr que sus diseños se materialicen tal como los imagina. “Son confiables para diseñar y ejecutar, sin dejar de mencionar la cantidad de cosas que te permiten hacer. La versatilidad de sus productos me da la libertad para crear atmósferas únicas sin preocuparme por aspectos técnicos. Los efectos que puedo lograr con ellos son claves para dar vida a la visión que tengo para cada espectáculo”. 

La relación de Marcela con Mauricio Brando, Gerente de Desarrollo de Negocios para la región de Latinoamérica de Claypaky, o Mauro como lo llama cariñosamente, es de mucho respeto y admiración. «Mauro es una persona increíble, hace muchos años que nos conocemos», comenta Marcela con cariño. «Siempre ha sido muy comprometido con sus clientes y con los iluminadores en general. Me gusta que acerque la marca a los usuarios, que los escucha y ayuda. Es un profesional cercano, lo cual es fundamental para poder trabajar de manera efectiva.» 

Además de su apoyo profesional, Mauricio Brando ha sido una gran fuente de apoyo emocional para Marcela en momentos clave. «Nos tocó coincidir en un país donde él me pasó a saludar al venue y mirar el montaje», recuerda. «El día del show, me envió un mensaje muy lindo, el cual me dio confianza y me ayudó a bajar un poco los nervios.»  

Marcela tiene una visión muy clara sobre el futuro de la marca, la cual ve con gran optimismo y confianza. «Para mí, Claypaky es una empresa pionera en iluminación», comenta con firmeza. «Siempre están buscando nuevas tecnologías para mejorar y superar sus propias máquinas, lo que los mantiene a la vanguardia. Son un excelente compañero para cualquier iluminador, ya sea experimentado o principiante, ya que aseguran y minimizan los riesgos de montaje y ejecución»

La confianza que Marcela tiene en los productos de Claypaky es tan sólida como su esperanza de que sigan innovando, brindando herramientas que faciliten el trabajo de los iluminadores. «Espero que sigan innovando en el rubro y que sigan brindando herramientas que nos permitan trabajar cómodos«. 

«Sinceramente, es uno de mis mayores complementos», dice. «Hay máquinas que son obligadas en mis diseños, como el Mythos y el Stormy, las cuales sé que tienen un potencial increíble y lo que puedo lograr con ellas. Sé que son capaces de traducir fielmente los colores, texturas y efectos que quiero lograr». 

«En resumidas cuentas, tengo claro que con Claypaky se pueden traducir las locuras que se me ocurren al momento de diseñar y programar un show», concluye con una sonrisa, reafirmando su profunda confianza en la marca y su tecnología. 

Mirando hacia atrás, Marcela no puede evitar pensar en la joven que soñaba con iluminar grandes escenarios.  

“Le diría a esa Marcela de 14 años que, aunque el camino será difícil, todo el esfuerzo, las dificultades y los rechazos valen la pena. Los sueños sí se cumplen, solo hay que trabajar por ellos”, comparte con emoción.  

Hoy, esa adolescente se ha convertido en una diseñadora de iluminación consolidada, capaz de iluminar los escenarios más icónicos de la música latina.  

Y aunque el camino sigue siendo desafiante, sabe que cada paso la acerca más a sus sueños, siempre con pasión, perseverancia y una luz que nunca deja de brillar. 

http://www.claypaky.it

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