Claypaky da vida al legado de Michael Jackson en Perú

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En Lima, el espectáculo Bad Tour, protagonizado por Gabriela Villanueva, se convirtió en mucho más que un tributo al Rey del Pop. También marcó un punto de inflexión para Luminotech, una empresa nacida en el norte del Perú que asumió el mayor reto de su historia confiando en la precisión de Claypaky y en el acompañamiento técnico de Novolite para construir una puesta en escena a la altura del legado de Michael Jackson.

Los grandes espectáculos no comienzan cuando se encienden las luces. Comienzan mucho antes, con una idea, una oportunidad y, en algunos casos, con un sueño que acompaña durante años a quienes trabajan detrás del escenario.

Para Luis Montaño, gerente general de Luminotech, esa historia empezó incluso antes de fundar la empresa.

Hace ocho años, cuando comenzaba a construir su compañía en Chiclayo, al norte del Perú, ya tenía muy claro cuál era la marca de iluminación con la que algún día quería trabajar.

“Siempre me gustaron las luminarias Claypaky. Desde que estaba creando la empresa ya admiraba la marca. Incluso cuando diseñábamos el logo de Luminotech tomábamos como referencia a la marca, porque siempre me inspiró”, recuerda.

Aquella admiración no respondía únicamente al prestigio de la firma italiana. Con frecuencia encontraba riders técnicos internacionales donde los diseñadores solicitaban específicamente luminarias Claypaky, convirtiéndolas en un objetivo personal para el crecimiento de su empresa.

“Siempre sabía que ese era el camino que quería seguir”, explica.

Sin embargo, como ocurre en muchas empresas que comienzan desde cero, las prioridades obligaron a avanzar paso a paso.

“Primero invertimos en audio. Después llegó el momento de invertir en iluminación. Claypaky siempre estuvo en mis planes, pero había que hacerlo en el momento correcto”, cuenta Montaño.

Ese momento comenzó a tomar forma cuando conoció a Peter Flores, asesor comercial de Novolite, distribuidor oficial de la marca en Perú.

Las primeras visitas al showroom de la compañía en Lima permitieron conocer de cerca las luminarias, probar sus prestaciones y comenzar a proyectar una futura incorporación. Pero la verdadera confirmación llegó meses después.

“Luis siempre tuvo un interés muy fuerte por la marca. Cuando surgió la posibilidad de visitar la fábrica, conoció los productos, compartió con el equipo de Claypaky y entendió mucho mejor la filosofía que hay detrás de cada desarrollo”, explica Alarico Sánchez, CEO de Novolite, “La experiencia terminó de confirmar una decisión que llevaba años madurando. Después de la visita nos sentamos en el hotel junto con Luis y Peter. Era tarde en la noche, pero ahí mismo cerramos la intención de compra”.

Para Novolite, aquella operación representaba mucho más que una venta. “Nosotros apostamos por Luis porque conocemos la capacidad que tiene como profesional y como empresa. Sabíamos que esas no iban a ser las únicas Claypaky que iba a tener”, afirma Sánchez.

Bad Tour. El desafío de iluminar a lo grande.

Esa confianza no tardaría en encontrar su mayor prueba.

Acostumbrada a desarrollar eventos corporativos y conciertos en el norte del Perú, Luminotech buscaba desde hacía tiempo expandir su operación hacia la capital peruana, un mercado donde se concentran las producciones de mayor escala del país.

“Yo ya venía conversando con distintos productores porque quería empezar a trabajar en Lima. En el norte los eventos grandes son más limitados y sabíamos que era el siguiente paso para nuestro crecimiento”, explica Montaño.

La oportunidad llegó de la mano de un productor que conocía el trabajo de la empresa y decidió confiarles uno de los proyectos más importantes de la temporada: el Bad Tour, un espectáculo tributo a Michael Jackson protagonizado por Gabriela Villanueva.

Pero la propuesta iba mucho más allá del alquiler de equipos. “El productor simplemente nos dijo: ‘Quiero que lo hagan ustedes. Quiero que demuestren en Lima lo que su empresa es capaz de hacer’. Nos dejó el diseño completamente en nuestras manos”.

Lejos de asumirlo como una presión, el equipo lo interpretó como una oportunidad única para demostrar todo lo que habían construido durante los últimos años.

“Nos fuimos todos a ver la película y nos inspiramos, empezamos a imaginar cómo queríamos contar la historia desde la luz. El diseño, las posiciones, los efectos… todo nació dentro del equipo”, explica Montaño.

Luminotech asumió integralmente el proyecto, encargándose del diseño de iluminación, la programación, el montaje y la operación del espectáculo, trabajando junto a la producción para sincronizar cada escena con las coreografías y la narrativa visual del show.

Claypaky como herramienta creativa para recrear un ícono

Recrear el universo visual de Michael Jackson implica mucho más que programar movimientos o cambiar colores. Su lenguaje escénico siempre estuvo definido por una iluminación precisa, capaz de acompañar cada coreografía, enfatizar cada silencio y potenciar la presencia del artista sobre el escenario.

Con esa premisa, Luminotech desarrolló una propuesta donde las 24 luminarias Sharpy se convirtieron en el eje principal del diseño.

“Lo que más me gusta de la marca es el tipo de luz que genera. El beam, el spot, los colores con CMY, los prismas y la precisión de los cortes hacen una diferencia enorme. Son detalles que permiten construir escenas muy limpias y con muchísimo impacto visual”, explica Montaño.

La elección de Sharpy no fue casual. Considerada uno de los equipos más icónicos de la industria de la iluminación profesional, su velocidad, potencia y precisión permitieron desarrollar una puesta dinámica capaz de acompañar permanentemente la energía del espectáculo.

Uno de los momentos más recordados llegó durante una de las coreografías centrales. “Se apagaba absolutamente todo y solo quedaba una Sharpy sobre cada bailarina. Eran seis o siete bailarinas completamente aisladas por la luz. Después comenzaban a bailar todas juntas y volvía el blackout. Son esos pequeños detalles los que terminan marcando una diferencia dentro del espectáculo”, recuerda Montaño.

La precisión del spot, la velocidad de respuesta y la definición de los haces permitieron recrear una estética muy cercana al lenguaje visual que durante décadas caracterizó los espectáculos del Rey del Pop.

Pero el desafío no terminó cuando comenzó el show. Como sucede en muchas producciones en vivo, nuevas ideas aparecieron incluso horas antes de la apertura de puertas.

“Hubo cosas que surgieron dos o tres horas antes del espectáculo. El productor tenía nuevas ideas y nosotros, junto con todo el equipo, buscábamos la manera de hacerlas realidad. Si una solución no funcionaba, encontrábamos otra. Lo importante era que el resultado final fuera el mejor posible”, explica Montaño.

Esa capacidad de adaptación fue posible gracias al trabajo conjunto del equipo técnico de Luminotech, liderado por Daniel, responsable del área de iluminación, junto a William, quienes participaron activamente en el diseño, programación y ejecución del espectáculo.

Y el resultado no tardó en reflejarse. “La primera persona que vino a felicitarnos fue Gabriela. Estaba muy emocionada. Nos dijo que era la primera vez que realizaban un espectáculo de esa magnitud y que todo estaba muy bonito. Después también recibimos el reconocimiento del productor y de Peter, que estuvo acompañándonos durante todo el proyecto”.

Para Alarico Sánchez, este proyecto resume perfectamente la filosofía que ha acompañado a Claypaky desde sus comienzos.

“Claypaky sigue siendo un referente mundial porque desarrolla herramientas para los diseñadores de iluminación, no simplemente productos para vender. Cada equipo nace escuchando las necesidades reales de la industria, conversando con iluminadores, distribuidores y profesionales que utilizan estas luminarias todos los días. Esa esencia nunca cambió y es lo que mantiene vigente a la marca”, afirma Sánchez.

Según explica el ejecutivo, el mercado peruano también viene mostrando una evolución muy importante.

“Durante los últimos años Claypaky comenzó a tomar mucha más fuerza en Perú. Hoy ya superamos las 120 Sharpy Plus instaladas y seguimos incorporando nuevas soluciones como Mini-B y Mini-B FX, ampliando las posibilidades para conciertos, televisión, teatro y producciones especiales”, señala.

Más allá del equipamiento, Sánchez destaca otro aspecto que considera fundamental. “El crecimiento de nuestros clientes también es nuestro crecimiento. Por eso buscamos acompañarlos desde el primer momento, asesorarlos y ayudarlos a desarrollar proyectos cada vez más importantes. Sabíamos que Luis tenía el potencial para asumir este desafío y estamos convencidos de que este es solo el comienzo”.

Una historia que recién empieza

Para Luminotech, el Bad Tour significó mucho más que un exitoso debut en Lima. Representó la confirmación de que una empresa nacida lejos de los grandes centros de producción también puede asumir proyectos de primer nivel cuando apuesta por la capacitación, la innovación y la tecnología adecuada.

Para Novo Lite y Claypaky, reflejó la importancia de acompañar el crecimiento de sus clientes, brindándoles las herramientas y el respaldo necesarios para afrontar nuevos desafíos y seguir evolucionando dentro de la industria.

Porque en cada luminaria hay una herramienta. Pero detrás de cada gran espectáculo siempre hay personas que se atreven a dar el siguiente paso.

Claypaky brings Michael Jackson’s legacy to life in Peru

In Lima, the Bad Tour show, starring Gabriela Villanueva, became much more than a tribute to the King of Pop. It also marked a turning point for Luminotech, a company founded in northern Peru that took on the biggest challenge in its history, relying on the precision of Claypaky and the technical support of Novolite to create a stage production worthy of Michael Jackson’s legacy.

Great productions do not begin when the lights come on. They begin much earlier—with an idea, an opportunity, and, in some cases, a dream that has accompanied those working behind the scenes for years.

For Luis Montaño, General Manager of Luminotech, that story began even before he founded the company.

Eight years ago, while building his business in Chiclayo, northern Peru, he already knew exactly which lighting brand he hoped to work with one day.

«I’ve always loved Claypaky fixtures. Ever since I was starting the company, I admired the brand. Even when we were designing the Luminotech logo, Claypaky was one of our references because it has always inspired me,» he recalls.

That admiration went beyond the prestige of the Italian manufacturer. Time after time, Montaño encountered international technical riders where lighting designers specifically requested Claypaky fixtures, turning the brand into a personal goal for his company’s growth.

«I always knew that was the path I wanted to follow,» he explains.

However, as with many companies starting from scratch, priorities required taking one step at a time.

«We first invested in audio. Then came the time to invest in lighting. Claypaky was always part of my plans, but we had to do it at the right moment,» says Montaño.

That moment began to take shape when he met Peter Flores, Sales Representative at Novolite, Claypaky’s official distributor in Peru.

His first visits to the company’s showroom in Lima allowed him to experience the fixtures firsthand, test their capabilities, and begin envisioning a future investment. But the real turning point came months later.

«Luis had always shown a strong interest in the brand. When the opportunity came to visit the factory, he got to know the products, met the Claypaky team, and gained a much deeper understanding of the philosophy behind every development,» explains Alarico Sánchez, CEO of Novolite. «That experience confirmed a decision he had been considering for years. After the visit, Luis, Peter, and I sat down together at the hotel. It was late at night, but that’s where we finalized the purchase commitment.»

For Novolite, the deal represented far more than a sale.

«We believed in Luis because we know his capabilities as both a professional and a company owner. We knew those wouldn’t be the only Claypaky fixtures he would own,» says Sánchez.

Bad Tour: The Challenge of Lighting a Major Production

That confidence would soon face its biggest test.

Accustomed to producing corporate events and concerts in northern Peru, Luminotech had long been looking to expand into Lima, the country’s largest production market.

«I had already been talking with several producers because I wanted to start working in Lima. Large events are more limited in the north, and we knew this was the next step in our growth,» explains Montaño.

The opportunity came through a producer familiar with the company’s work, who entrusted them with one of the season’s most important productions: Bad Tour, a Michael Jackson tribute starring Gabriela Villanueva.

But the proposal went far beyond equipment rental.

«The producer simply told us, ‘I want you to do it. I want you to show Lima what your company is capable of.’ He left the entire lighting design in our hands.»

Rather than seeing it as pressure, the team embraced it as a unique opportunity to demonstrate everything they had built over the years.

«We all went to watch the movie for inspiration and started imagining how we wanted to tell the story through light. The design, the fixture positions, the effects—everything was created by our team,» explains Montaño.

Luminotech took full responsibility for the project, handling lighting design, programming, installation, and show operation while working closely with production to synchronize every scene with the choreography and visual storytelling.

Claypaky as a Creative Tool to Recreate an Icon

Recreating Michael Jackson’s visual universe requires far more than programming movements or changing colors. His stage language was always defined by precise lighting capable of supporting every choreography, emphasizing every moment of silence, and enhancing the artist’s presence on stage.

With that goal in mind, Luminotech developed a lighting design centered around 24 Claypaky Sharpy fixtures.

«What I like most about the brand is the quality of its light. The beam, the spot, the CMY colors, the prisms, and the precision of the framing all make an enormous difference. These details allow you to create very clean scenes with tremendous visual impact,» explains Montaño.

The choice of Sharpy was no coincidence. Considered one of the most iconic fixtures in the professional lighting industry, its speed, output, and precision made it possible to create a dynamic show capable of constantly matching the energy of the performance.

One of the production’s most memorable moments came during one of its central choreographies.

«Everything went completely dark, leaving only one Sharpy spotlighting each dancer. There were six or seven dancers completely isolated by light. Then they all began dancing together before everything returned to blackout. Those small details are what ultimately make the difference in a production,» recalls Montaño.

The precision of the spot, its rapid response, and the definition of the beams helped recreate a visual aesthetic remarkably close to the stage language that defined the King of Pop’s performances for decades.

But the challenge did not end once the show began. As is often the case in live productions, new ideas continued to emerge just hours before the audience entered the venue.

«Some ideas came up just two or three hours before the performance. The producer had new concepts, and together with the entire team we found ways to make them happen. If one solution didn’t work, we’d find another. The important thing was achieving the best possible final result,» explains Montaño.

That ability to adapt was made possible through the collaborative work of the Luminotech technical team, led by Daniel, Head of Lighting, together with William, both of whom played an active role in the design, programming, and execution of the production.

The results quickly became evident.

«The very first person to congratulate us was Gabriela. She was extremely emotional. She told us it was the first time they had produced a show of this scale and that everything looked beautiful. Later, we also received recognition from the producer and from Peter, who supported us throughout the entire project.»

For Alarico Sánchez, the production perfectly represents the philosophy that has defined Claypaky since its beginnings.

«Claypaky remains a global benchmark because it develops tools for lighting designers—not simply products to sell. Every fixture is created by listening to the real needs of the industry and by working closely with lighting designers, distributors, and professionals who use these fixtures every day. That essence has never changed, and it’s what keeps the brand at the forefront,» says Sánchez.

According to the executive, the Peruvian market has also experienced significant growth.

«Over the past few years, Claypaky has gained tremendous momentum in Peru. We now have more than 120 Sharpy Plus fixtures installed throughout the country, and we continue expanding the portfolio with new solutions such as the Mini-B and Mini-B FX, increasing the possibilities for concerts, television, theater, and special productions,» he notes.

Beyond the equipment itself, Sánchez highlights another aspect he considers fundamental.

«The growth of our customers is also our own growth. That’s why we strive to support them from the very beginning, providing guidance and helping them develop increasingly ambitious projects. We knew Luis had the potential to take on this challenge, and we’re convinced this is only the beginning.»

A Story That’s Just Beginning

For Luminotech, Bad Tour represented much more than a successful debut in Lima. It confirmed that a company founded far from the country’s largest production centers can successfully deliver world-class projects by investing in training, innovation, and the right technology.

For Novolite and Claypaky, it demonstrated the importance of supporting customers as they grow, providing them with the tools and technical backing needed to take on new challenges and continue evolving within the industry.

Because every lighting fixture is a tool—but behind every great production are people willing to take the next step.

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