Dinamarca – El Østre Gasværk Teater de Copenhague fue el escenario elegido para una ambiciosa interpretación teatral de The Wall, de Pink Floyd, donde música, movimiento escénico, vuelo de artistas y efectos visuales se integraron mediante un sofisticado sistema de automatización suministrado por Motor Stage Automation (MSA).
Para Another Brick in the Wall, Part 5, el especialista danés en automatización para entretenimiento aportó cabrestantes para el vuelo de artistas, polipastos para el movimiento escénico, elevadores de escenario y un sistema completo de control MOVEKET, combinando su tecnología con la experiencia creativa y técnica necesaria para ejecutar uno de los componentes más exigentes de la producción.
La automatización se convirtió en una parte central del proyecto después de que el stage manager de Østre Gasværk, Rumle Dons; el director artístico y productor creativo Søren Møller; el responsable de producción Markus Schulin-Zeuthen; y el director Heinrich Christensen evaluaran los requerimientos técnicos del espectáculo.
“Necesitábamos que muchos elementos se ejecutaran con precisión en momentos específicos para ajustarse a la línea temporal y narrativa musical”, explicó Søren Møller, quien ya había trabajado anteriormente con Christian Vigsø, Director Gerente de MSA, en varios proyectos. La decisión de incorporar automatización demostró rápidamente ser la adecuada.
La producción marcó la primera adaptación teatral del histórico álbum de estudio The Wall, de Pink Floyd. El álbum completo fue interpretado en vivo y los propios músicos se convirtieron en parte del lenguaje escénico. A lo largo del espectáculo, los integrantes de la banda aparecían y desaparecían repetidamente de diferentes posiciones, elevándose mediante plataformas y emergiendo detrás de elementos escenográficos para crear una ilusión visual cuidadosamente coreografiada.
Hacer posibles esas transiciones requirió una combinación de precisión, seguridad y sincronización.
Jimmy Johnson, Gerente de Proyecto Técnico de MSA, estuvo a cargo del desarrollo de las soluciones técnicas y de determinar la manera más segura y precisa de integrar la automatización en la producción. En el lugar, trabajó estrechamente con Kim Witzel, responsable del diseño escenográfico; Sofie Akerø, coreógrafa; Sita Bhuller Otto, diseñadora de los números aéreos; y el equipo de Østre Gasværk.
MSA también proporcionó dos operadores de automatización, Erik Jensen y Mathias Kromann, responsables de preparar, operar y ejecutar el sistema durante las funciones.
Elevadores que hacen aparecer y desaparecer a los músicos
Cuatro elevadores de escenario Alfa System M formaron una parte fundamental del sistema escénico. Tres de las unidades fueron instaladas detrás de la escenografía, permitiendo que los músicos aparecieran y desaparecieran de la vista del público.
Cada uno de estos elevadores tipo tijera, de 1 x 2 metros, podía desplazarse desde una posición inferior de 0,6 metros hasta una altura máxima de 2,4 metros, generando movimientos verticales controlados que se convirtieron en parte del lenguaje visual de la obra.
El cuarto Alfa System M fue uno de los dos sistemas de estilo Serapid utilizados en la producción. Equipado con una plataforma circular de 2,3 metros, fue ubicado en el centro del “sótano”, debajo del escenario principal.
Además de trasladar a los intérpretes, este elevador se utilizó para llevar al escenario elementos escenográficos roll-on/roll-off. Cuando se elevaba, también pasaba a formar parte de la coreografía de actores y bailarines.
Performance aérea y automatización escénica
Sobre el escenario principal, MSA instaló una estructura circular que sostenía cuatro cabrestantes de tres cables MOVEKET VMW-S 125 y cuatro polipastos de cadena. Estos últimos estaban compuestos por tres unidades MOVEKET VMK-S 125-40 y una VMK-S 500-24.
El sistema proporcionó la infraestructura necesaria para los artistas aéreos de la producción, quienes utilizaron aros, correas, eslingas, cuerdas y trapecios en diferentes momentos del espectáculo.
Aunque MSA suministró y operó el hardware destinado al vuelo de artistas, sus movimientos fueron coordinados con la consultoría especializada en vuelo proporcionada por Troels Frydensberg, de Frydensberg Production.
La misma infraestructura de automatización también se utilizó para desplazar elementos escenográficos dentro y fuera del escenario, incluida una bola de demolición inflable que se convirtió en uno de los momentos visuales más llamativos de la producción.
Durante esa secuencia, el personaje principal, “Pink”, estaba sujeto a la bola voladora mientras cantaba. Al mismo tiempo, contenido de video en movimiento era proyectado sobre su superficie mediante el protocolo PSN, transmitido desde la consola MOVEKET Expert III hacia el servidor de video disguise.
La secuencia requería una coordinación precisa. La bola ingresaba al espacio escénico y comenzaba a oscilar mientras el actor emergía desde debajo del escenario sobre uno de los elevadores antes de saltar sobre ella. Aunque el resultado parecía completamente fluido para el público, la secuencia dependía de una serie de movimientos técnicos perfectamente coordinados.
Otro de los momentos destacados fue una “escultura” aérea de cinco personas, que modificaba su forma y énfasis en momentos clave de la producción, aportando otra dimensión de movimiento al lenguaje visual del espectáculo.
Un único sistema para controlar toda la automatización
Los cuatro cables de los cabrestantes, los polipastos de cadena y los elevadores de escenario fueron controlados individualmente mediante la consola MOVEKET Expert III, equipada con el software i-Motion.
Jimmy Johnson estuvo a cargo de la configuración del sistema, mientras que la programación y operación durante la producción fueron responsabilidad de Erik Jensen y Mathias Kromann.
Para Jensen, uno de los puntos fuertes del sistema MOVEKET es el equilibrio entre flexibilidad y facilidad de operación.
“El sistema MOVEKET es sólido, moderno, sencillo y eficiente de programar una vez que se ha recibido la capacitación necesaria”, explicó.
La combinación de botones y manijas asignables de la consola resultó especialmente útil para una producción en la que los distintos tipos de movimiento debían ejecutarse con diferentes requerimientos de tiempo.
Como explica Jensen, los cues fijos pueden activarse mediante botones cuando un movimiento requiere una velocidad y un tiempo predeterminados. Las manijas, en cambio, ofrecen una mayor flexibilidad cuando la sincronización de una secuencia depende de la actividad humana.
“Si se desarrolla una rutina dinámica que depende de una actividad humana que puede variar ligeramente en su tiempo de ejecución cada vez, simplemente se puede ajustar la velocidad o el timing según corresponda”, señaló.
La Expert III también permite al operador visualizar si los dead man’s handles (DMH) de los elevadores de escenario están activados.
Aunque el equipo de producción utilizaba comunicación por intercom, Jensen consideró especialmente útil disponer de esa información adicional.
“¡Siempre es bueno saber si el DMH está activado o desactivado!”, afirmó.
La automatización al servicio de la creatividad
La complejidad técnica de Another Brick in the Wall, Part 5 terminó sirviendo a un objetivo creativo mayor: permitir que The Wall se transformara en una experiencia teatral sin comprometer la sincronización, el movimiento y el impacto visual requeridos por la narrativa.
La combinación de elevadores de escenario, movimientos aéreos, elementos escenográficos suspendidos e interacción con video creó una producción en la que la automatización no funcionó simplemente como una herramienta técnica, sino como una parte integral de la narrativa.
El resultado tuvo una respuesta muy positiva por parte del público. La producción agotó todas las localidades de su temporada originalmente programada y posteriormente sumó nuevas funciones, extendiendo finalmente la temporada otros dos meses para incorporar la mayor cantidad posible de fechas adicionales dentro del ya ocupado calendario del Østre Gasværk Teater.
Para MSA, el proyecto representó una oportunidad de combinar experiencia en ingeniería con un concepto teatral particularmente creativo.
“Estamos extremadamente orgullosos de haber formado parte de esta espectacular y revolucionaria producción original, y de haber trabajado junto a tantas personas brillantes para desarrollar soluciones de ingeniería realmente creativas”, afirmó Christian Vigsø, Director General de MSA.
Para Søren Møller, sin embargo, la tecnología fue solamente una parte de la ecuación. El éxito de la producción también dependió de reunir a las personas creativas y técnicas adecuadas y de generar un entorno en el que cada disciplina pudiera aportar su experiencia.
La combinación de dirección artística, conocimiento técnico, ingeniería y colaboración permitió finalmente que la producción alcanzara su ambicioso lenguaje visual, manteniendo al mismo tiempo la precisión y confiabilidad necesarias para un espectáculo en vivo técnicamente exigente.
Foto @ Østre Gasværk




