100 Color STRIKE M de CHAUVET Professional en el diseño 360° de La Velada del Año VI.

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Con un ring en el centro del estadio, alrededor de 80.000 espectadores, cerca de 30 cámaras y una transmisión de más de ocho horas, el diseño de iluminación de La Velada del Año VI debía funcionar simultáneamente para el público y el broadcast. Toni Llobet, director de iluminación y DOP del evento, incorporó 100 Color STRIKE M de CHAUVET Professional en estructuras móviles capaces de cambiar de posición y orientación, multiplicando los recursos disponibles dentro de una producción condicionada además por el peso, la escala y las exigencias propias de cada combate.

Un espectáculo sin un único frente

Diseñar iluminación para un estadio ya supone trabajar con distancias y dimensiones poco habituales. En La Velada del Año VI había además una condición que modificaba completamente la lógica del proyecto: prácticamente no existía un frente.

El ring ocupaba el centro del espacio y unas 80.000 personas lo rodeaban. El diseño tenía que sostenerse desde cualquier grada y, al mismo tiempo, funcionar para una realización multicámara que Toni Llobet, director de iluminación y DOP de La Velada del Año VI, sitúa en torno a las 30 cámaras.

“El gran problema que tenemos en este diseño es que tiene que funcionar desde cualquier ángulo. Es un espectáculo 360, es un ring en el medio y 80.000 personas a su alrededor”, explica.

Ese carácter envolvente condicionó buena parte de sus decisiones. Mientras que en un escenario convencional es posible establecer una dirección principal y construir el diseño alrededor de ella, aquí cada sector del estadio necesitaba recibir estímulos visuales.

Dentro de esa arquitectura, Toni especificó 100 luminarias Color STRIKE M de CHAUVET Professional, incorporándolos a una estructura que debía ofrecer impacto y variedad sin comprometer las limitaciones físicas del sistema.

Una decisión condicionada por el peso

La gran estructura central tenía una capacidad de carga determinada y el diseño ya concentraba una cantidad considerable de equipamiento. Cuanto más cerca del centro se colocaba una luminaria, explica Toni, mayor era la incidencia de ese peso sobre la estructura.

Eso descartaba una solución sencilla: instalar fixtures independientes orientados hacia cada dirección.

“No podía poner luminarias orientadas hacia todos los lados porque tenía que limitar la cantidad de equipos. Por eso busqué una con movimiento de tilt, que me permitiera dirigirla desde la consola hacia un lado o hacia otro según lo que necesitara en cada momento”.

La posibilidad de modificar el tilt del Color STRIKE M se convirtió así en una herramienta para hacer que una misma posición física pudiera responder a diferentes direcciones. No se trataba únicamente de conseguir un efecto determinado. La elección permitía resolver simultáneamente una cuestión creativa, estructural y económica.

Según Toni, conseguir una cobertura semejante mediante posiciones fijas habría requerido multiplicar considerablemente el número de fixtures.

“Es un aparato que me permite una flexibilidad en ese sentido, que si tuviera que reemplazar serían cuatro veces más de aparatos para poder cubrir todo el estadio y no podría por peso ni por budget”.

Y esto dentro de una producción que, según calcula el propio diseñador, terminó reuniendo cerca de 1.500 luminarias en total.

100 Color STRIKE M repartidos alrededor de la estructura

Los Color STRIKE M se distribuyeron en diferentes parrillas vinculadas a las cuatro patas de la gran estructura central. Su disposición permitía modificar la orientación según lo que estuviera ocurriendo en el estadio. Podían dirigir la luz hacia el interior o el exterior, trabajar hacia determinados sectores o combinar posiciones para construir composiciones diferentes.

Una de las configuraciones desarrolladas junto a los programadores recibió internamente el nombre de ajedrez.

La lógica consistía en alternar las orientaciones para que, al recorrer visualmente la estructura, siempre existieran Color STRIKE M mirando hacia diferentes direcciones.

“Si das la vuelta al 360, siempre tienes strikes mirándote”, recuerda Toni riendo.

También podían realizar movimientos hacia adelante y atrás, orientar las unidades hacia el túnel o concentrarlas sobre un determinado sector. El tilt dejaba así de ser simplemente una característica del fixture para convertirse en una herramienta fundamental de la composición 360°.

Movimiento, programación y perspectiva

La construcción visual iba incluso un paso más allá. Las parrillas no permanecían siempre a la misma altura. Durante la entrevista, Toni muestra cómo podía mantener algunas estructuras arriba y otras abajo dependiendo del punto de vista desde el que quería construir la imagen.

La programación completaba el efecto. Determinadas unidades podían apagarse desde la consola para limpiar la composición y conseguir que, vistas desde un campo concreto, las distintas estructuras parecieran encajar entre sí.

Por lo tanto, el resultado no dependía exclusivamente del movimiento del Color STRIKE M. La altura física de las parrillas, el tilt de las luminarias, su encendido o apagado y el punto de observación se utilizaban conjuntamente.

La perspectiva se convertía en otra herramienta de diseño dentro de un espacio en el que una misma estructura podía ofrecer imágenes distintas dependiendo de la grada o cámara desde la que se observara.

Desaparecer durante el combate

La Velada combina espectáculo y deporte, y esos dos mundos exigen comportamientos lumínicos prácticamente opuestos.

Durante los combates, el equipo deportivo establecía condiciones estrictas para evitar distracciones. Aunque los participantes sean streamers y creadores de contenido, Toni remarca que las peleas se tratan con criterios propios del boxeo profesional.

“Durante el combate no podemos tener luces que distraigan, no podemos tener estrobos. Tiene que ser una luz blanca fija. La solución fue hacer que buena parte de la iluminación de efectos directamente desapareciera. Por eso, las parrillas donde estaban instalados los Color STRIKE M se montaron sobre motores de velocidad variable. Durante las peleas podían permanecer elevadas y escondidas en la estructura, dejando el área central visualmente limpia”.

La campana final cambiaba por completo esa situación. “Al finalizar el combate, seguía la entrega de premios, artistas o shows con performances como si fuera un teatro, bajo los paneles, recién ahí aparecen efectos de luces por todas partes”.

Era una transformación física del diseño: el rig no solamente cambiaba mediante programación; cambiaba su propia geometría frente al público.

Los Color STRIKE M también podían mirar a cámara

La experiencia de Toni como director de fotografía resulta especialmente visible en la relación que establece entre las luminarias y las cámaras.

El objetivo no era únicamente que el estadio se viera bien desde las gradas. Cada plano necesitaba encontrar suficiente información visual detrás de los protagonistas, algo particularmente complejo en una producción donde las cámaras pueden mirar prácticamente hacia cualquier dirección.

Los Color STRIKE M se integraron directamente en esa estrategia. El equipo programó posiciones que permitían concentrar las luminarias sobre un campo de cámara determinado.

“Yo tenía un botón en la mesa que, si yo le daba, todos los strikes daban al campo donde estaba la cámara.”

Durante unos segundos, Toni podía sacrificar deliberadamente la percepción de parte del público para construir un plano especialmente potente para la transmisión: “Durante estos cinco segundos que tengo el plano de cámara, todos los strikes miran a cámara. La gente que está en estadio no los ve, son cinco segundos y a la que la cámara se vaya a un corto, le vuelvo a dar y los strikes vuelven a dar a todo el mundo.”

Es un detalle de programación que permite entender buena parte de su filosofía para La Velada: la experiencia presencial y el broadcast se diseñan juntas, pero no necesariamente tienen que recibir exactamente lo mismo durante cada segundo del espectáculo.

Y fue la movilidad del Color STRIKE M que le permitió temporalmente esa prioridad y recuperar inmediatamente después el funcionamiento 360°.

Cuando se le pregunta específicamente qué aportaron las funcionalidades del Color STRIKE M a su diseño creativo, Toni vuelve sobre la imagen de cámara. “Me permite el tener siempre el plano lleno de información.”

La transmisión de esta edición se extendió aproximadamente ocho horas y media, Y eso modifica también el criterio con el que Toni selecciona una luminaria. “Tengo ocho horas para entretener a la gente, entonces necesito luminarias que me den más de una opción por aparato.”

La flexibilidad dejaba de ser únicamente una posibilidad creativa para convertirse también en una herramienta de adaptación.

Una herramienta que Toni volvería a especificar

Después de explicar cómo había integrado las diferentes luminarias en La Velada, la pregunta era inevitable: con el resultado obtenido, ¿volvería a especificar esos modelos para resolver necesidades semejantes? La respuesta de Toni fue directa: “Sin dudarlo.”

Toni comenzó muy joven a interesarse por la iluminación, posteriormente se formó como director de fotografía y hoy combina ambos universos en proyectos donde cámara y luz están estrechamente relacionadas.

También reconoce una creciente influencia de la arquitectura en su manera de diseñar. Perspectiva, líneas, escala y percepción aparecen repetidamente cuando explica cómo construyó La Velada.

Los Color STRIKE M son un buen ejemplo. No fueron utilizados únicamente como una fuente de luz o un efecto repetido cien veces. Su posición, movimiento, altura y dirección se integraron en una composición que cambiaba dependiendo de dónde se encontraba el espectador o hacia dónde estaba mirando una cámara.

Y esa relación entre recursos técnicos e intención visual conecta con la manera en que Toni define su propio trabajo: “Lo que siempre digo yo es que lo que me encanta es hacer arte con la técnica. Si tú me das un papel, un lienzo y un pincel, horrible todo. Todo mi arte pasa por la técnica.”

En La Velada del Año VI, esa técnica tuvo que resolver un estadio completo.

Y los 100 Color STRIKE M de CHAUVET Professional se convirtieron en una de las herramientas con las que Toni pudo transformar un mismo rig una y otra vez: ocultarlo, hacerlo aparecer, cambiar su dirección, construir patrones, llenar las cámaras de información y devolver después la iluminación a las 80.000 personas que rodeaban el ring.


Créditos
Fotografía de portada: La Velada IV YouTube / La Marga
Fotografías interiores: La Velada IV YouTube / La Marga
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