La última gama de PA de LD Systems combina las ventajas de un sistema de
sonido de fuente lineal con un diseño flexible y modular.
El nuevo
Curv 500 de LD Systems es un sistema de sonido modular, compacto y ligero (de
unos 22 kg como máximo) que se puede adquirir en tres configuraciones para
aplicaciones mono o estéreo. Todas ellas comparten un formato familiar, con un
sub alimentado que suministra electricidad a hasta cuatro satélites pasivos
compactos. La configuración más pequeña comprende un solo sub que alimenta a
dos satélites en estéreo, y se puede incrementar hasta lograr la variante
estéreo de dos satélites por lado. Hemos recibido el modelo “ES” (Entertainer
Set) mono de cuatro satélites para su análisis, que debería ser adecuado para
actuaciones en solitario o dúos en bares, así como para otras aplicaciones como
estudios de baile, escuelas o presentaciones audiovisuales. Aunque LD Systems
es una compañía alemana, fabrica en Extremo Oriente para mantener precios
competitivos.
La
respuesta de frecuencia va de 47 Hz a 20 kHz según las especificaciones, y la
potencia total del sistema es de 460 vatios, lo que produce un nivel de presión
acústica de 128 dB (pico; en torno a 120 dB en nivel continuo). Así resulta
apto para una completa gama de aplicaciones a pequeña escala o como PA vocal
para usar en locales más pequeños. Un interruptor giratorio en el panel de
control del sub configura el DSP interno con el fin de optimizar el sistema
para uno, dos o cuatro satélites.
Cada
satélite se fija con el siguiente mediante un pasador deslizante resistente que
también lleva los contactos eléctricos necesarios. El satélite inferior se
conecta a la parte superior de un adaptador SmartLink para que el conector
Speakon alimente a los satélites superiores. Este adaptador también incluye un
par de conectores para el montaje en barra previsto, que se fija en la parte
superior del sub. El conector de barra adecuado para cada caso dependerá de
cuántos satélites se usen, puesto que se disponen en dos ángulos diferentes.
Aparte
del subwoofer/mezclador y los satélites, el sistema analizado vino con un único
adaptador SmartLink, solo un cable de altavoz, un cable de alimentación IEC y
una barra de montaje. Con cuatro satélites montados juntos, el sistema adopta
algo del carácter de un line array por el acoplamiento acústico entre los
altavoces. A su vez, esto cambia las características generales de respuesta de
frecuencia y, por tanto, la necesidad de cambiar la alimentación del sub para
responder al número de satélites.
A la
vanguardia
El frontal
de cada satélite mide solo 12 cm², pero estos están integrados en cajas
resistentes de aluminio recubierto por pintura en polvo que encajan para formar
un array de suave curvatura. Cada altavoz satélite incluye un motor de 4 más
tres tweeters de 1; no se pueden ver a través de la rejilla metálica, pero los
tres tweeters están dispuestos en una línea vertical, montados delante del
motor de 4. Esta disposición del motor se conoce como tecnología WaveAhead y,
según se afirma, logra una dispersión de 110° en el plano horizontal, pero de
solo 10° en el vertical (para un altavoz individual). Esto resulta útil en
espacios complicados, puesto que permite ubicar el sonido donde se necesita, en
vez de dispersar la mitad de él por el techo y el suelo.
Un cable
corto incluido conecta una de las dos salidas de satélite del sub a la base del
adaptador SmartLink; las salidas de satélite izquierda y derecha del sub se
encuentran en conectores Speakon aparte, aunque solo se usa uno para la
configuración en mono. Para instalaciones fijas y aplicaciones de escritorio,
hay un conector de bloque de terminales en la parte trasera del adaptador
SmartLink.
La
electricidad para los satélites procede del bloque de alimentación del sub (325
x 383 x 491 mm) que puede alimentar hasta cuatro satélites en mono o dos pares
de dos satélites cada uno en estéreo. Para ampliar el sistema analizado y poder
usarlo en una disposición estéreo de 2+2, necesitaríamos solo otro adaptador
SmartLink y un soporte de suelo. El adaptador SmartLink es un formato de
montaje en barra patentado, de modo que no es compatible con un soporte de
altavoz estándar.
El
subwoofer bass reflex está formado por un motor de 10 y emplea un amplificador
de clase D controlado por DSP que ofrece limitador, protecciones contra
cortocircuito, sobrecalentamiento y sobretensión. Se puede alimentar con 100 a
240 voltios, y se incluyen dos conexiones de audio para la salida del sistema:
un enchufe XLR de cinco pines para conectar otro subwoofer Curv 500 SE o el
Curv 500 PES Power Expansion Set; y una salida de línea XLR de tres pines para
permitir la ampliación o integración en otros sistemas de sonido. Asimismo,
presenta un conmutador ground lift.
El sub se
enmarca en una caja de contrachapado con tres asas de transporte; los controles
se encuentran en el panel superior y las conexiones principales en la parte
trasera. Integra un mezclador estéreo sencillo de cuatro canales, con 16
preajustes de efectos digitales, así como EQ básico, aunque sin panoramización
de canales. El audio puede proceder de un dispositivo móvil vía Bluetooth, lo
que resulta útil para quienes necesiten pistas de apoyo o música de interludio.
Un interruptor mono en el mezclador lo configura para el modo mono cuando no
hay conectado un sistema de altavoz para el segundo canal, tal como ocurrió con
el sistema que analizamos. Así se juntan todos los canales, efectos y entradas
estéreo en mono.
Las tomas
combinadas de jack/XLR gestionan las entradas de micro/línea para los canales
uno y dos; los canales tres/cuatro se organizan como un canal estéreo simple
que puede aceptar las entradas izquierda/derecha individuales en entradas
combinadas separadas mediante una toma de minijack estéreo auxiliar (cableadas
en paralelo con las entradas principales) o una conexión Bluetooth. Si se
utiliza un mezclador externo para gestionar más canales, este podría conectarse
a las entradas 3/4 y así dispondría de dos canales libres de micro. Un botón y
un LED facilitan la conexión Bluetooth. Los canales uno y dos presentan controles
EQ de shelving alto y bajo, y definen la intensidad de la señal en la sección
de efectos, y todos los canales tienen un control de nivel de entrada. El botón
mono/estéreo se encuentra en la parte inferior del canal 3/4, mientras que una
sección de control maestro proporciona un control de nivel general, un control
de nivel de subwoofer, la conmutación para uno, dos, tres o cuatro satélites, y
un selector giratorio para los preajustes de efectos. Comprenden sobre todo
efectos Hall, Delay y combinaciones de los dos, aunque hay algunas opciones que
también incluyen el Chorus.
En uso
El
montaje del sistema es muy fácil, y los satélites se unen con firmeza, así que
yo optaría por dejarlos conectados y guardarlos en una caja de plástico
revestida de espuma o similar como protección para su transporte. El array en
curva cuando se usan cuatro satélites aporta la ventaja de que se pueden poner
los altavoces a bastante altura y aún así seguir obteniendo una buena cobertura
para quienes están cerca de los altavoces; el superior mira adelante, mientras
que el inferior se inclina unos 30° más o menos. He probado el sistema en una
fiesta con varias actuaciones musicales para unos 70 invitados, y el sistema de
LD Systems, ubicado cerca de un rincón, cubrió la mayor parte de una sala,
mientras que del espacio contiguo se encargó uno de mis altavoces Schertler de
150 vatios.
La música
retiene más claridad de la que podría esperarse de un sistema pequeño típico de
PA, con una gama limpia de medios, unos bajos más que adecuados y unos altos
que suenan abiertos. Esta característica se traslada a las voces, con un sonido
muy natural y sin el sonido a “hueco” de los altavoces de plástico que se cuela
a veces. Un cajón con micro demostró el portento del subwoofer, e incluso cuando
las cosas se animaron al sumarse guitarras y piano eléctricos, seguimos
contando con un alto nivel de voz, y todo ello con menos acoples de lo
habitual. Los efectos funcionan bien y ofrecen la calidad que se podría esperar
de una unidad de reverberaciones con un hardware modesto, aunque, como solemos
encontrar en mezcladores de este tipo, muchos de los ajustes de reverberación
tienen tiempos de Decay de una duración superior a la que se podría considerar
ideal. Incluso así, hay suficientes efectos útiles para dar un brillo adecuado
a las voces sin pasarnos.
Probablemente
un par de estos sistemas sabría defenderse en un contexto de banda que actúa en
pequeños conciertos, pero el concepto del Curv realmente brilla al tratar
material más fino a un nivel moderado. Suena muy bien en guitarra acústica y
voces, los teclados muestran limpieza, y aunque los bajos quizá no puedan
competir con los de un sub de 18?, siguen presentando mucha profundidad para la
mayoría de aplicaciones sin que el sistema suene forzado. Para conciertos de
dúos y tríos en bares donde se necesita un sonido casi de alta fidelidad, una
configuración estéreo con dos satélites por lado podría ser la mejor opción,
mientras que este sistema mono sería una elección más práctica para actuaciones
en un espacio reducido o para otras aplicaciones portátiles, como clases de
baile o presentaciones.
Dada la
calidad de su estructura, portabilidad y sonido, el coste del sistema resulta
muy atractivo, sobre todo si se necesita algo fácil de transportar y montar.




