Estados Unidos – Basada en la novela de 1977 del escritor y dramaturgo Jorge Ibargüengoitia, “Las Muertas” narra la historia de las hermanas Baladro, basada en el caso real de las hermanas González Valenzuela, quienes crearon un imperio a través de sus burdeles y se convirtieron en asesinas despiadadas durante el México de la década de los sesenta. Netflix adaptó la obra en “Las Muertas”, una miniserie de seis episodios aclamada por la crítica y dirigida por Luis Estrada, con la fotografía a cargo de Alberto Anaya Adalid y el etalonaje realizado por Sandra Klass.
Estrada y Anaya Adalid trabajaron de manera estrecha con Klass durante las etapas iniciales de la producción para definir el estilo visual de la serie, ya que el director tenía una idea muy específica en cuanto al aspecto: matices ámbar y monocromáticos a fin de lograr una imagen clásica, sin caer en lo anticuado. Anaya Adalid y Klass echaron mano de DaVinci Resolve Studio, el programa de edición, corrección cromática, efectos visuales (VFX) y posproducción de audio de Blackmagic Design para obtener una estética sombría y rica en detalles.
“A Estrada le encanta usar tonos ámbar en sus proyectos, por lo que el técnico en imágenes digitales Mike Aguilar y yo intentamos emular ese color con una LUT para “Las Muertas” mediante el uso de distintos filtros Tiffen ―como tabaco, antiguo, verde y amarillo― a fin de encontrar la combinación ideal, y luego reprodujimos ese efecto en DaVinci Resolve Studio desde una imagen limpia”, detalló Anaya Adalid. “Estrada siempre busca incorporar en su obra el estilo visual de algunas de sus películas favoritas, por ejemplo, “Sin lugar para los débiles”, “Temple de acero” y “El callejón de las almas perdidas”, así como cintas clásicas como “Las viñas de la ira” y “Tráiganme la cabeza de Alfredo García””.
Klass añadió: “Desde el inicio, Anaya Adalid hizo mucho hincapié en la estética que Estrada buscaba. Me mostro un sinnúmero de referencias, incluidas sus películas anteriores, y tuvimos conversaciones exhaustivas acerca de qué estrategias resultarían efectivas de acuerdo a dichos ejemplos”.
“Rodamos en distintos entornos, tales como en locaciones reales y en el estudio: una mezcla de tomas diurnas, nocturnas, interiores y exteriores para ver si los colores de los filtros se integraban bien y si funcionarían en la mayoría de las condiciones de iluminación, porque desde un inicio nuestra meta era trabajar con una sola LUT”, explicó Anaya Adalid. “A partir de esto, creamos una LUT subexpuesta a medida con el objetivo de lograr una alta exposición del “negativo” y así preservar tanta información de las áreas poco iluminadas como fuera posible. Gracias a ello, obtuvimos unas imágenes oscuras que contenían todos los detalles que necesitábamos, los que después podíamos destacar o atenuar durante la posproducción”.
Como parte de las decisiones estilísticas que sustentan la narrativa, Anaya Adalid destacó que era crucial incorporar una paleta cromática en consonancia con el estilo de toda la obra de Estrada, en la que abundan las tonalidades ámbar.
Al respecto, comentó: “Mezclamos algunos filtros de color para desarrollar un tono idéntico en Resolve y así no tener que depender de filtros de vidrio. Después, Klass configuró las herramientas precisas y eficaces que brinda Resolve para editar los tonos de piel adecuadamente. Equilibramos la dominante de color añadiendo un poco de azul a las sombras, así como una ligera desaturación en toda la imagen”.
Klass comentó: “Al añadir matices azulados a los negros, se crea la ilusión de una cinta de celuloide y hace que la apariencia se vea y se sienta más natural. Utilicé una técnica de telecine para lograr que los colores como los azules y los verdes resaltaran, aun teniendo un filtro en tonalidad tabaco aplicado a toda la imagen. Este tipo de ajuste cromático usualmente eliminaría el azul del cielo, pero mediante el etalonaje inicial y los ajustes secundarios, fue posible que los azules y los verdes destacaran con elegancia”.
Para Anaya Adalid, era crucial crear escenas con poca luz y con gran detalle en las zonas oscuras para contar la historia y transmitir un ambiente de misterio.
En este sentido, comentó: “La historia es bastante sombría y queríamos explorarla lo más posible. A Estrada le interesan mucho las expresiones faciales de los actores y la atmósfera en general. Para poder obtener ambos, diseñamos LUT subexpuestas para poder exponer todo el material, con suficiente información que podíamos ajustar durante la posproducción. Esto, aunado a los vastos conocimientos de Klass en el uso de las estupendas herramientas de Resolve para realizar seguimientos, aplicar mates y aislar partes del fotograma, nos permitió experimentar mucho con el nivel de detalle o las zonas oscuras que queríamos”.
“Fue un placer trabajar con Klass: su sensibilidad, sentido de la estética y capacidades son increíbles”, añadió. “Desarrollamos la LUT con base en pruebas exhaustivas así que, cuando comenzamos el etalonaje, todo fluyó con gran facilidad. A través de la adición de granulosidad y la experimentación con los colores, logramos materializar nuestro concepto. Incluso desarrollamos nuevas texturas y matices de color para separar las distintas transiciones narrativas. También había muchos detalles que debían salirse un poco de la norma, pero a la vez ser lo suficientemente sutiles como para que la audiencia no sintiera que la escena era demasiado diferente del resto de la serie. Era necesario que los matices y algunas diferencias significativas, como en las escenas en retrospectiva, se integraran a la perfección, y así fue”.
“Estamos sumamente orgullosos de este proyecto y los resultados que obtuvimos”, expresó Anaya Adalid a modo de cierre.
“Las Muertas” ya se encuentra disponible en Netflix.




